LA CREACIÓN DE EMPLEO DEVUELVE A LA REALIDAD

Vuelven los fantasmas: la productividad cae por el modelo de crecimiento

La productividad de la economía ha vuelto a caer. Ya son dos trimestres consecutivos en términos anuales. La creación de empleo ha devuelto a la actualidad un viejo problema de España

Foto: Imagen de una oficina de empleo en Madrid. (EFE)
Imagen de una oficina de empleo en Madrid. (EFE)

Algunos de los viejos fantasmas de la economía española han regresado. En particular, la evolución de la productividad, que ha vuelto a estancarse tras los avances registrados durante los años de recesión. En aquellos años, a causa de la destrucción de empleo de escaso valor añadido, se produjo un 'efecto composición' que disparó temporalmente la productividad. Es decir, al salvarse durante la crisis –en mayor medida– los empleos de mayor cualificación, la productividad creció con fuerza, pero no por razones estructurales, sino por la destrucción de puestos de trabajo.

Pues bien, según el INE, la productividad por trabajador disminuyó en el primer trimestre de este año un 0,1% respecto del mismo periodo del año anterior. Se trata del segundo descenso (en el trimestre anterior cayó un 0,4%) desde que en el segundo trimestre de 2008 la recesión tomó carta de naturaleza. En términos intertrimestrales, en todo caso, se produjo un avance de dos décimas tras el estancamiento del segundo semestre de 2014.

Lo relevante, sin embargo, es que a medida que se vaya consolidando la recuperación lo previsible es que tienda a empeorar, salvo un cambio súbito del modelo productivo, algo que no indican ni la Encuesta de Población Activa (EPA) ni la Contabilidad Nacional publicada ayer por Estadística. Entre otras cosas, como sostiene el director del servicio de estudios de un gran banco nacional, porque “el tamaño de las empresas [muy reducido] es un lastre para el crecimiento de la productividad”.

Hay que tener en cuenta que la productividad en 2013 –último año de la recesión– llegó a crecer en términos anuales por encima del 2%, pero a partir de ahí ha ido ralentizándose hasta alcanzar tasas negativas por segundo trimestre consecutivo. La productividad no es otra cosa que la diferencia entre el aumento del PIB y del empleo, y lo que ha pasado en anteriores periodos es que casi la totalidad del avance del producto interior bruto se ha debido al aumento del empleo.

¿Quiere decir esto que las reformas económicas no han servido para acelerar la productividad? Algunos estudios, como los que ha hecho recientemente el BBVA, indican todo lo contrario. La economía española no estaría creciendo ahora en el entorno del 3,5% en términos anuales si no se hubieran producido las reformas. Y se pone como ejemplo lo que sucede en otros países de la zona euro [ver gráfico], que con los mismos estímulos positivos (petróleo, euro, tipos de interés o unión bancaria) están creciendo muy por debajo de España.

Según el INE, la productividad por trabajador disminuyó en el primer trimestre de este año un 0,1% respecto del mismo periodo del año anterior

La pregunta que se hacen los economistas tiene que ver, sin embargo, con un análisis contrafactual. O lo que es lo mismo: ¿cuanto estaría creciendo la economía española en caso de que no se hubieran aprobado las reformas? La respuesta que se da es que no ha pasado suficiente tiempo para hacer una evaluación rigurosa. Pero, en todo caso, a la vista del mayor crecimiento de España, hay razones para pensar que la tasa de aumento del PIB no sería tan robusta.

La experiencia pasada

Lo que sí se sabe es lo que ha sucedido en el pasado, y un trabajo reciente del Banco de España realizado a partir de una muestra de 964.284 empresas españolas no financieras refleja que la Productividad Total de los Factores (PTF) en la empresa promedio ha sido “continuamente negativa y decreciente” desde el comienzo de la crisis. Y que sólo debido a la destrucción de empleo se ha maquillado esta evidencia.

Entre 2010 y 2012 se produjo un ligero aumento en la tasa de crecimiento, aunque se mantuvo en tasas negativas. La tasa de crecimiento de la PTF agregada también es negativa a partir de la crisis, “pero se aproxima a cero a medida que transcurre el período observado y se vuelve positiva en 2012”.

El Banco de España lo achaca, en primer lugar, a la proporción de trabajadores temporales, que ha estado negativamente correlacionada con el crecimiento de la productividad. En segundo lugar, el banco central observa que las empresas sujetas a un convenio colectivo de empresa muestran un mayor nivel de productividad que las empresas sujetas a un convenio sectorial. En tercer lugar, ser una empresa importadora y/o exportadora está correlacionado positivamente con la productividad. Y, por último, los resultados apuntan también a una correlación negativa entre la presión financiera que soporta una empresa (esto es, mayor nivel de endeudamiento y mayor peso relativo de la deuda a corto plazo) y su productividad.

El resultado, sostiene el Banco de España, es que contrariamente a lo ocurrido durante la expansión, entre 2007 y 2012 la economía española “mostró tasas de crecimiento de la productividad del trabajo superiores a las de EEUU y otros países europeos”. Ahora bien, reconoce la autora del artículo, la economista Laura Hospido, que este comportamiento diferencial de la productividad laboral en España “está asociado en buena parte a un efecto composición derivado de la reasignación laboral entre empresas y a un mejor comportamiento de la productividad durante la crisis en las empresas de mayor tamaño”.

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