EL SUBEMPLEO AFECTA A 2,2 MILLONES DE OCUPADOS

Uno de cada tres trabajadores con un empleo precario es licenciado

La recuperación de la economía tiene una cara oculta: la consolidación del subempleo como un problema estructural y no sólo de carácter coyuntural. Afecta a 2,2 millones de ocupados

Foto: Imagen de varias personas acudiendo a sus puestos de trabajo (Reuters)
Imagen de varias personas acudiendo a sus puestos de trabajo (Reuters)

La mejora de la actividad económica –el presidente Rajoy revisó ayer al alza las previsiones de crecimiento– tiene una cara oculta. El subempleo se ha hecho fuerte en la economía española. Hasta el punto de que 2,2 millones de ocupados entran de lleno en esta categoría, que incorpora a empleados que trabajan menos horas de las que desearían o poseen cualificación superior al trabajo que desempeñan. Es más, la tercera parte de los subempleados ha finalizado la educación superior. Y si se incluye a quienes han acabado la segunda etapa de la educación secundaria, el resultado es que el subempleo entre quienes tienen mayor cualificación profesional alcanza al 42% de los ocupados.

No es menos relevante que España –después de Chipre– sea el país de la Unión Europea donde el peso del subempleo (su definición no tiene nada que ver con la economía sumergida) es mayor en relación con el conjunto de la ocupación. Nada menos que el 9,1% de los trabajadores se encuentra en esa circunstancia, muy lejos del 4,5% que se registra en la media de la UE.

Las cifras proceden de la última Encuesta de Población Activa (EPA), y ponen de relieve que el subempleo afecta no sólo a los trabajadores con contrato de naturaleza temporal, sino que, igualmente, esas condiciones de trabajo se han instalado de forma estructural entre quienes tienen un contrato de trabajo indefinido, ya sea a tiempo completo o parcial. En concreto, casi la mitad de los trabajadores subempleados (1,09 millones) tenía en el primer trimestre de este año un contrato fijo. Los datos son todavía más relevantes si se tiene en cuenta que la tercera parte de los subempleados lleva en su puesto de trabajo seis o más años.

Para hacerse una idea del significado de estas cifras, hay que tener en cuenta que al comenzar la crisis –primer trimestre de 2008– el número de trabajadores interesado en aumentar su horario de trabajo ascendía a 2,01 millones. Siete años más tarde, ya son 2,54 millones quienes desean cambiar sus condiciones laborales. Prácticamente el 90% de esos trabajadores entran de lleno en la categoría del subempleo, toda vez que el resto puede deberse a que el ocupado quiera más horas de trabajo pese a tener una jornada a tiempo completo.

Estos datos son los que explican que España –junto a Grecia y Chipre– se encuentre a la cabeza de los países europeos con más trabajadores subempleados. Eurostat ha publicado este lunes que nada menos que el 57% de los trabajadores a tiempo parcial lo hace porque no tiene más remedio que hacerlo. O lo que es lo mismo, trabajarían más horas si pudieran.

La ministra de Fomento, Fátima Báñez. (EFE)
La ministra de Fomento, Fátima Báñez. (EFE)

Para interpretar lo que significa ese porcentaje hay que tener en cuenta que en Holanda, el ‘paraíso’ del empleo parcial, apenas el 4% de los ocupados querría cambiar sus condiciones laborales. La media en el conjunto de la UE se sitúa en el 22%, casi tres veces menos que en España.

Empleo alternativo

La metodología de la EPA, que es la misma que se utiliza en Europa, define el subempleo como aquella circunstancia en la que las horas de trabajo de una persona ocupada son insuficientes en relación con una situación de empleo alternativo que esta persona desearía desempeñar estando disponible para hacerlo. Según Eurostat, algo más de 1,5 millones de trabajadores a tiempo parcial estarían en esas circunstancias. Es decir, quieren trabajar más horas pero no pueden hacerlo por las causas que sean o trabajan en un puesto de inferior cualificación.

Las cifras que proporciona la Encuesta de Población indican que el número medio de horas efectivas trabajadas semanalmente por los subempleados ascendió en el primer trimestre de este año a 21,8. Por lo tanto, muy por debajo de las 34,5 horas del resto de trabajadores ‘ordinarios’.

La generalización de los contratos a tiempo parcial a raíz de la crisis es determinante en términos económicos. Y en particular en todo lo relacionado con la política salarial. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2014 el salario medio por hora trabajada de los empleados a tiempo completo fue superior en un 51% a los de tiempo parcial. O expresado de forma más precisa, frente a los 16,11 euros que percibieron los trabajadores a jornada completa, quienes cubren sólo una parte de la jornada laboral cobraron 10,68 euros.

Eso quiere decir que no sólo se produce una discriminación por el tipo de contrato, sino que los salarios son notablemente más bajos. El subempleo, por lo tanto, forma parte de la estructura del mercado de trabajo y no es un fenómeno asociado únicamente a la crisis. 

Economía

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