cae a mínimos de 2013 contra el yen japonés

El euro releva al yen como la gran moneda de financiación del mundo

Alguna tiene que desempeñar esta función. En los últimos años, habían sido principalmente el dólar y el yen japonés. Pero ahora el mundo tiene una nueva 'divisa trampolín': el euro

Foto: El euro releva al yen como la gran moneda de financiación del mundo

En apariencia, el mecanismo es sencillo. Consiste en aprovechar los bajos tipos de interés vigentes en un país -o región- para captar allí financiación barata que llevar luego a otros mercados con unos tipos de interés más altos para sacar así rendimiento al dinero logrado. Esta secuencia, conocida como carry trade, constituye una de las principales dinámicas de la maquinaria financiera global. Y para permanecer engrasada necesita de una biela clave: la moneda de ese país -o región- con tipos bajos, que actúa como financiadora de todo el proceso. 

En los últimos años, el yen japonés o el dólar han desempeñado esa función. Es decir, los grandes inversores obtenían dinero barato en Japón o EEUU y lo conducían luego hacia los activos de destino. Este engranaje solía derivar en varios movimientos concatenados: en cuanto los inversores se envalentonan y el carry trade se activa, la divisa financiadora -el yen o el dólar- se debilita y los activos con riesgo -bolsa o deuda de alto riesgo- suben. Y al revés cuando regresa el miedo: las divisas financiadoras se aprecian y los activos con riesgo bajan. 

Ahora, el mundo financiero está asistiendo al relevo al frente de las monedas acreedoras. El dólar y el yen han cedido su condición de divisa trampolín al euro. No es para menos, dado el empeño del Banco Central Europeo (BCE). Aunque, siendo fiel al discurso oficial de los banqueros centrales, su presidente, Mario Draghi, nunca reconocerá que sus medidas pretenden debilitar el euro, lo cierto es que está siendo así. Los tipos de interés en mínimos históricos -en el 0,05% desde septiembre-, las operaciones de financiación condicionada a largo plazo (TLTRO) y, sobre todo, el programa de expansión cuantitativa (QE) están poniendo en bandeja que una divisa tan relevante en el universo cambiario -es la segunda más empleada tras el dólar- actúe como principal moneda financiadora. 

El matiz que confirma esta impresión es que el euro se está debilitando con intensidad no solo contra el dólar, una tendencia que ya se puso en marcha en la segunda mitad de 2014, sino también contra el yen japonés. Este martes, el euro se ha depreciado hasta los 126,4 yenes. Un euro no compraba tan pocos yenes desde junio de 2013 y en lo que va de año acumula una depreciación del 12% contra la divisa nipona. 

Confirmando su nueva etiqueta de moneda financiadora, la depreciación del euro, que contra el dólar también se ha depreciado un 12% en 2015, corre en paralelo a la espectacular subida que se está viendo en las bolsas. En la Eurozona, los avances acumulados en lo que va de año oscilan entre el 15% que suma el Ibex 35 y el 25% del Dax alemán. Pero en el corto plazo también se confirma esta impresión: este martes, el euro se aprecia casi un 1% contra el dólar y se ha dado la vuelta contra el yen para escalar hasta los 127,3 yenes... en una jornada en la que los parqués europeos han sufrido descensos entre el 0,5% y el 1,5%.

La maquinaria del carry trade sigue, por tanto, engrasada. Y en 2015 se está alimentando básicamente de euros. La duda reside en si Japón tolerará semejante fortaleza de su moneda. Si se resiste a ello, el Banco de Japón no tardará demasiado en moverse para debilitar su moneda. 

 

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