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El adiós más duro (y sensato) de Rafa Nadal: "Es mucho mejor perder que lesionarse"
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A las puertas de la final

El adiós más duro (y sensato) de Rafa Nadal: "Es mucho mejor perder que lesionarse"

A última hora de la tarde, aseguró que en estas condiciones era imposible seguir en el torneo. Kyrgios pasa a la final y siempre quedará la incógnita de qué hubiera pasado

Foto: Nadal confirmó ante los medios su retirada en Wimbledon. (EFE/Joe Toth)
Nadal confirmó ante los medios su retirada en Wimbledon. (EFE/Joe Toth)

Rafa Nadal se retiró de Wimbledon tras probarse en el entrenamiento y percatarse de que en esas condiciones no podía competir. "No tiene sentido seguir forzando el abdominal. Siento dolor y, si sigo adelante, la lesión va a empeorar", aseguró el balear ante los medios de comunicación en Londres. A las puertas de las semifinales, y con muchas posibilidades de una nueva final ante Novak Djokovic, ha renunciado al torneo: "Abandonar en Wimbledon es triste, pero esta vez no toca". Esta es la última de una infernal lista de lesiones para el número cuatro del mundo, tenista con más Grand Slam de la historia.

El balear, a su llegada al aeropuerto de Barcelona, ha atendido a los medios presentes para analizar su retirada horas después: "Una semana antes, era consciente de que tenía problemas en el abdomen. A pesar de ello, llegué bien a semifinales. ¿Perder o lesionarse? Mucho mejor perder. Cuando pierdes, al día siguiente estás entrenando".

La hazaña de Nadal ha sido jugar en semejantes condiciones. Su participación en Roland Garros y en Wimbledon estuvo en entredicho, pero finalmente compitió en ambos torneos. No es descabellado afirmar que ganó en París cojo. Ni que ha llegado a semifinales en Londres en un paupérrimo estado físico. Las imágenes del abdominal hablan por sí solas. Tocado del abdominal, el español tuvo que cambiar todos sus movimientos en mitad de su partido contra Taylor Fritz, obligándose a no saltar durante su saque para evitar más latigazos en el torso.

La pena que quedará es ver cómo su epopeya no cuenta con más capítulos porque la semifinal ante Nick Kyrgios prometía. "El partido más visto de la historia", profetizó el australiano. De ganar, había muchas posibilidades de que se enfrentara a Djokovic. Es cierto que el serbio es superior en la hierba de Londres y que Nadal no estaba en su mejor momento, pero, visto lo ocurrido en Australia y Francia…, cualquiera se atrevía a descartar su victoria.

El récord que tenía en mente

Ganar todos los Grand Slam en el mismo años es algo que aún no ha conseguido nadie en el tenis. Rafa optaba a ello este año después de las victorias en Melbourne y en París. Y seguro que lo tenía en mente. Esta renuncia altera los planes de grandeza del español, que cada vez habla con más realismo acerca de una posible retirada, pero que no empaña una temporada inolvidable en lo deportivo. La cara de felicidad tras la victoria ante Taylor Friz lo dijo todo.

placeholder Nadal, en el entrenamiento en el que confirmó que no estaba para jugar. (Reuters/Hannah Mckay)
Nadal, en el entrenamiento en el que confirmó que no estaba para jugar. (Reuters/Hannah Mckay)

El gesto que quedará para el recuerdo fue el de su padre cuando vio sus dificultades para jugar los cuartos de final. Un progenitor siempre es más consciente que cualquiera de la capacidad de su hijo. En este caso, es posible pensar que ni los suyos estén al tanto de hasta dónde llega su sacrificio. Lo más sensato era abandonar, pero rendirse no aparece en el diccionario de Rafa. "Ha sido una decisión muy difícil", insistió, antes de matizar que "mi felicidad es el máximo objetivo". Flaco favor para los que tildaron al manacorí de tirar de estrategia al fingir su lesión ante Fritz.

El césped de Wimbledon no es su territorio fetiche, aunque Nadal convierte las desventajas en oportunidades. No se le ha visto sufrir especialmente en una pista en la que acostumbra a ello. Un lugar en el que se ha coronado en dos ocasiones y en la que le quitó el cetro, con permiso de doña Isabel, al auténtico rey de Londres, Roger Federer. "Me veía con opciones de competir bien por el título", reconoció ante la prensa, poco después de confirmar su adiós al torneo británico.

La racha, destruida

El suizo acumulaba cinco victorias consecutivas (2003-2007) en Wimbledon e iba camino de la sexta cuando se enfrentó en la final de 2008 a Rafa. Fue una de las más recordabas de la historia (rozó las cinco horas) y a punto estuvo Roger de darle con su propia medicina. Federer remontó dos sets, pero Nadal ganó en el quinto y último (9-7).

placeholder Nadal celebra el pase a las semifinales tras el duro partido de cuartos. (Reuters/Hannak Mckay)
Nadal celebra el pase a las semifinales tras el duro partido de cuartos. (Reuters/Hannak Mckay)

Su segunda y más reciente corona en Wimbledon llegó en 2010 ante un Tomas Berdych que fue más un espectador que un rival. La resistencia del serbio fue nula y Rafa consiguió el segundo de los tres Grand Slam que cosechó ese año. Solo la retirada por lesión en cuartos del Open de Australia ante Andy Murray le privó de hacer el póker de grandes títulos.

Esta abrupta retirada de Wimbledon es por su bien. Rafa prefiere dos o tres semanas de pausa antes que estar varios meses fuera. "La lógica me ha llevado a tomar esta decisión", confirmó el balear. La rotura en el abdominal dejará por siempre la incógnita: hasta dónde habría llegado Nadal en estas condiciones. Seguramente, más lejos de lo que cualquiera piensa, Rafa es experto en desafiar a la lógica y salir ganador. Esta vez, no tocaba.

Rafa Nadal se retiró de Wimbledon tras probarse en el entrenamiento y percatarse de que en esas condiciones no podía competir. "No tiene sentido seguir forzando el abdominal. Siento dolor y, si sigo adelante, la lesión va a empeorar", aseguró el balear ante los medios de comunicación en Londres. A las puertas de las semifinales, y con muchas posibilidades de una nueva final ante Novak Djokovic, ha renunciado al torneo: "Abandonar en Wimbledon es triste, pero esta vez no toca". Esta es la última de una infernal lista de lesiones para el número cuatro del mundo, tenista con más Grand Slam de la historia.

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