La hierba de Wimbledon les cita de nuevo

Nadal y Kyrgios, un partido de antagónicos que no se tomarían una cerveza juntos

"No sé si me tomaría una cerveza con él", apuntó Kyrgios tras su partido de primera ronda. Ambos tenistas tienen una cuenta pendiente tras Acapulco, donde Nadal le exigió respeto

Foto: Rafa Nadal y Kyrgios se saludan tras la final del Open de China en 2017. (EFE)
Rafa Nadal y Kyrgios se saludan tras la final del Open de China en 2017. (EFE)

Nick Kyrgios y Rafa Nadal se vuelven a ver las caras. Seguramente, ni a uno ni a otro les apetezca, pues no son precisamente amigos, pero así son las cosas. Los caprichos del tenis. El 'aussie' eliminó en primera ronda a su compatriota Thompson en cinco sets y con su particular show: tiró juegos, regaló sets y puntos a su rival, hizo entrepiernas, sacó de 'cuchara', pidió la asistencia médica y se encaró con el juez del silla. El espectáculo garantizado. Por su parte, el balear hizo lo propio con el japonés Sugita con un juego serio, exento de excentricidades (6-3,6-1 y 6-3). Wimbledon ya espera el partido entre dos jugadores antagónicos, de calidad indiscutible, y con cuentas pendientes tras el último episodio en Acapulco. "No sé si me tomaría una cerveza con él", espetó Kyrgios el pasado martes.

Allí, en el torneo mexicano, el indómito Nick sacó de quicio al número dos del mundo. En los octavos de final, Kyrgios, en una lucha encendida que duró más de tres horas, se quejó de todo tipo de dolores, sacó de abajo hacia arriba y se enfrentó en numerosas ocasiones al juez de silla. Todo ello, para desestabilizar lo máximo posible al manacorí. Lo consigió. Rafa se derrumbó anímicamente y su rival acabó levantándole tres bolas de partido para cerrar su triunfo. Luego, se saludaron fríamente en la red antes de que Kyrgios se dirigiera al público desafiante, abriendo las orejas para recibir los pitidos de los asistentes.

Lejos de quedarse todo en la pista, en rueda de prensa el espectáculo continuó. Rafa, muy enfadado, reprochó la actitud de su rival: "Le falta un poquito de respeto para el público, el rival y también para si mismo". A lo que el australiano no tardó en responder: "Soy diferente. Podria centrarse en lo que tiene que hacer. No sabe por las lesiones que he pasado, no sabe nada sobre mí, así que no voy a escucharle". Cuando parecía que la tormenta amainaba, Kyrgios volvió a la carga a través de las redes sociales, donde dejó un contundente mensaje: "No dudes de ti mismo, hay mucha gente que lo hará por ti. Yo puedo oler la sangre cuando juego contra este tío". Acompañó su texto, además, con unos emoticonos de fantasma, robot y una polémica jeringuilla.

Rafa Nadal, durante su partido contra el japonés Sugita este martes. (Reuters)
Rafa Nadal, durante su partido contra el japonés Sugita este martes. (Reuters)

Segunda vez en Wimbledon

Rafa no entró al trapo, aunque en torneos posteriores al ser preguntado por Nick sí que afirmó que "debería mostrar valores positivos para los niños". Kyrgios, mientras tanto, seguía la suya: "No voy a respetar a alguien que, simplemente, pasa la pelota por encima de la red". Posteriormente, Toni Nadal se referiría a él como "un mal para el tenis" tras su bochornosa actitud en el Master 1000 de Roma, torneo del que fue expulsado tras tirar una silla al centro de la pista en su duelo de segunda ronda contra Casper Ruud. Kyrgios, que ha traspasado ciertos límites durante los últimos meses, también ha sido duramente criticado por algunos compañeros del circuito, como Djokovic o Wawrinka. Desgraciadamente, le sobran detractores y le faltan modales.

Ahora, la hierba del All England Club le cita de nuevo con Rafa. En el major británico coincidieron por primera vez en 2014, con victoria para el 'aussie' en octavos de final. Esta es, sin duda alguna, el terreno favorito de Nick, al que no le ha temblado el pulso a la hora de valorar negativamente la gira sobre polvo de ladrillo, donde Rafa es el dominador absoluto. "No debería ser considerada ni superficie", llegó a decir. Cruce de declaraciones aparte, la realidad es que Kyrgios tiene bien tomada la medida a Nadal. Se han enfrentado en seis ocasiones, con 50% de victorias cada uno. Pocos jugadores de la ATP pueden presumir de una estadísticam similar.

Su show circense, que roza lo vergonzoso cuando abusa de él, es el principal caballo de batalla al que tendrá que hacer frente Nadal. Incluso más que su virtudes tenísticas, que las tiene y mucho: gran drive, un potente servicio y una peligrosa capacidad para efectuar dejadas desde cualquier ángulo de la pista. "No puedo esperar. Tan pronto como se realizó el sorteo, estaba muy feliz de verle en mi camino. Es excitante", comentó el indómito tenista, envuelto en una temporada mediocre tras Acapulco. Rafa Nadal, con la confianza en su juego recuperada y su dudécimo Roland Garros bajo el brazo, tiene ahora la oportunidad de vengarse y, de paso, ponerse por arriba en sus particulares duelos contra Kyrgios. "No soy un chico de pelearse con nadie. Lo que he dicho (sobre Kyrgios) es lo que es y lo que pienso", señaló el manacorí. ¿Volverá la polémica? Veremos qué tiene preparado el australiano para llevarse el resultado a su favor. "Le respeto, es uno de los mejores de la historia", zanjó Nick ante los periodistas ingleses.

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