Se enfrentará a Djokovic o Thiem en la final

Desmontando a Rafa Nadal: las claves que lo acercarán a un nuevo Roland Garros

El manacorí, que apenas ha dado opciones a sus rivales en esta edición del torneo, ha mejorado algunos puntos de su juego para continuar su 'noviazgo' con la tierra batida de París

Foto: Rafa Nadal celebra un punto en su partido contra Federer. (EFE)
Rafa Nadal celebra un punto en su partido contra Federer. (EFE)
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El proceso a seguir por Rafa Nadal ya se ha completado y ahora al balear solo le queda demostrarlo. Semifinales en Montecarlo, Godó y Madrid; más el premio de la victoria en Roma ante el número uno del mundo, Novak Djokovic. Ese ha sido el camino que ha seguido Rafa hasta llegar a Roland Garros donde, tras descabalgar a seis aspirantes, solo ha cedido un set ante el belga David Goffin. Una lesión de rodilla en Indian Wells y la falta de rodaje lastró al manacorí en sus primeros partidos sobre la arcilla esta temporada. Poco a poco, y tras la cita catalana, se empezó a encontrar mejor y ahora su nivel de tenis ya recuerda al que antaño le hizo dominador absoluto de esta superficie con un 91 % de victorias sobre polvo de ladrillo, una estadística que no parece humana. Su última víctima, Roger Federer. El siguiente en intentar derrotarle será Dominic Thiem, que venció en una semifinal interminable a Djokovic.

Rafa ha ido de menos a más, pero ya han quedado despejadas algunas claves que explican su notable crecimiento desde el mes de abril. Las deberá mantener el domingo si quiere seguir teniendo opciones, pues ni el serbio ni el austriaco se lo pondrán fácil. De hecho, Thiem es un jugador 'top' en tierra y, sin tener en cuenta lo que señala el ránking, el segundo favorito a alzarse con la Copa de Los Mosqueteros. Ya le venció en semifinales del Godó con un amplio arsenal de golpes.

A la vista de los hechos, Rafa no puede distraerse un solo momento. La táctica a seguir por el balear deberá seguir siendo la misma que la empleada hasta ahora, que le ha dado grandes resultados. Para empezar, su saque. Nadal está sirviendo mejor que nunca sobre la tierra francesa, apoyándose mucho en sus primeros servicios, que están siendo imposibles de restar en condiciones por los oponentes, y también en sus segundos, que otras veces le han jugado malas pasadas. La pelota de Nadal bota alta, mordida y rápida; ha sabido trasladar sus nuevas dotes, que ya vimos en cemento, a esta superficie. Federer se encontró con muchas dificultades para llevar la iniciativa de los puntos -el viento tampoco le ayudó-, al igual que Nishikori. Apenas está cometiendo dobles faltas y, la que hace no tanto era una de debilidades, la ha fortalecido hasta convertirla en una parte fundamental de su juego, que le ayuda a acortar los puntos y a no desgastarse tanto.

Rafa Nadal prepara su revés en el partido del pasado viernes ante Federer. (EFE)
Rafa Nadal prepara su revés en el partido del pasado viernes ante Federer. (EFE)

Otro de las claves del buen momento por el que atraviesa el balear es su revés, que está fluyendo muy bien. Rafa siempre ha sido uno de los mejores cruzadores del circuito, si no el mejor, pero en anteriores competiciones hemos visto como este golpe se estrellaba en la red o no conseguía abrir el suficiente ángulo como para castigar al rival. Sin embargo, ahora es otra cosa. En Roma lo afiló y aquí está, simplemente, ejecutándolo a las mil maravillas. Sus envíos a dos manos son, principalmente, altos en paralelo y bajos cuando se trata de conducirlo al drive del rival. Sigue escorándose habitualmente para soltar su derecha, pues en ella reside su mayor virtud, pero su confianza al revés le hace más peligroso puesto que también es capaz de cambiar de ritmo con él y someter al rival a un continuo desplazamiento por la pista. Rafa apenas condece oportunidades para las subidas a la red y, además, está gestionando muy inteligentemente las suyas.

La pista se le queda pequeña

Que el mejor Rafa está de vuelta también se observa en su agilidad de pies. Está siendo un auténtico huracán, muy rápido y agresivo. Siempre encuentra derechas imposibles con sus dos pies bien apoyados sobre el firme, lo mismo que a dos manos. La sensación es que incluso le queda un punto más por mostrar. Está cómodo, sientiendo perfectamente las líneas y arrancando con mucha decisión. La pista de la Philippe Chatrier, que es enorme, parece que se le queda pequeña. Los largos peloteos que suele tener con Federer o Nishikori, por ejemplo, fueron menos numerosos esta vez en parte por la iniciativa de Rafa a la hora de asumir la responsabilidad de forma presta y ligera.

Por último, no hay que olvidar tampoco la excelente capacidad del español para adaptarse a cualquier circunstancia del juego, que viendo como está transcurrriendo esta edición de Roland Garros, con continuos cambios climatológicos, no es cosa menor. Este viernes el viento, claro protagonista, les jugó una mala pasada a ambos contendientes, pero del contratiempo el que más provecho sacó fue Nadal, pese a que se vio obligado a modificar la estrategia inicial de mantener al de Basilea en el fondo de la pista. Cometió menos errores que Federer al arriesgar menos. El suizo, que no encontró la parte de la pista que buscaba, empezó a desesperarse. En esos momentos de dudas, Rafa se mantuvo más concentrado y frío, analizando perfectamente por donde atacar al número tres del mundo para generarle un punto de frustración que le condicionara el golpe y le llevara al fallo.

Así las cosas, y sea cual sea el rival, Rafa tendrá que seguir apostando fuerte por estas claves para sumar su décimo segundo entorchado en París. A su favor, un ingrediente especial: situada sobre el nivel del mar, lo que provoca que la bola corra menos, y al mejor de cinco sets, es imposible imaginar un torneo que se adapte mejor a las características del rey de la tierra que este.

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