El tenso final de la relación de Ferrero con la futura estrella Zverev. Noticias de Tenis
solo duró diez meses

El tenso final de la relación de Ferrero con la futura estrella Zverev

"Llegó un momento en que fue bastante irrespetuoso con todo el equipo", declaró Zverev. Su relación con Juan Carlos Ferrero acabó tras el Open de Australia

Foto: Alexander Zverev y Juan Carlos Ferrero rompieron su relación tras el Open de Australia. (Imago)
Alexander Zverev y Juan Carlos Ferrero rompieron su relación tras el Open de Australia. (Imago)

"No esperes nada durante tres años". Cuando Jez Green llegó al equipo de Alexander Zverev, la pauta transmitida fue firme. El antiguo preparador físico de Andy Murray, el hombre que convirtió al escocés en un portento físico, recomendó paciencia al jugador de Hamburgo. Si quieres competir con los grandes, debes contar al menos con sus cartas. Y la evolución física fue aceptada como necesaria.

En ese crecimiento como deportista, en una carrera como la del alemán que avanza a velocidad de crucero, la llegada de Juan Carlos Ferrero marcaba un plus de ambición. La primera asociación con una figura de élite, capaz de aportar un extra en lo técnico y, por qué no, desde el punto de vista mental por lo vivido. También, seguir dispuesto a escuchar palabras de un tercero. Con una salvedad, recibir consejo estando ya en la élite parece diferente al hacerlo al inicio del camino.

Dos no se pelean si uno no quiere, y este es un ejemplo bien claro. Una de las asociaciones más ilusionantes de los últimos tiempos en el ATP World Tour se ha visto arrancada de raíz. Diez meses le bastaron a Ferrero, figura notable en la historia del tenis español, para comprender el escenario que le planteaba Zverev, uno de las perfiles más prometedores del tenis masculino. Es la historia de la experiencia contra el ímpetu de la juventud.

El mensaje enviado por Juan Carlos fue cristalino: para tocar la cima en una disciplina cada vez más profesionalizada, el orden y la disciplina debe llegar a todos los niveles. Y esto incluye la manera de actuar fuera de pista, alejado de la competición y los entrenamientos. Es decir, ser capaz de llevar un estilo de vida con el rigor de una final. Es el consejo de un antiguo número 1 mundial, alguien con conocimiento de causa en cada palabra. Un firme defensor de una máxima en desuso: se compite como se vive.

Ferrero opina que Zverev es muy anárquico en su forma de pensar. (EFE)
Ferrero opina que Zverev es muy anárquico en su forma de pensar. (EFE)

La respuesta que encontró Juan Carlos, siempre metódico y reservado en lo profesional, fue diferente a la esperada. Fuera de pista, Zverev hará lo que le plazca. Ni siquiera la palabra de un antiguo rey del circuito tendrá cabida en ese terreno. Esto es, una negativa a la cooperación y una puerta cerrada al consejo. Consciente del abismo entre ambos, y siempre fiel a unos valores que lo encumbraron desde la sencillez, Juan Carlos encontró como una salida el cierre del vínculo profesional.

“Es muy anárquico en su forma de pensar y cambia pocas cosas”. Los diez meses de relación entre ambos se resumen en esas palabras. Un talento innegable, Alexander ha llegado a pisar el número 3 mundial con apenas 20 años, conjugado con una testarudez imponente a una edad tan temprana. “No nos hemos puesto de acuerdo en cómo afrontar ciertos aspectos fuera de pista, sobre cómo mejorar su profesionalidad. Al final, hemos decidido llevar cada uno nuestro camino”.

La elegancia en la ruptura fue el camino seguido por Ferrero, que se mostró incluso agradecido por tener la oportunidad de situarse por primera vez en el banquillo de una figura de élite.

El valenciano ha pilotado algunos de los capítulos más notables en la carrera del jugador de Hamburgo. Coronaron los dos primeros torneos tras su asociación, imponiéndose en el ATP 500 de Washington y en el ATP World Tour Masters 1000 de Montreal. Ascendieron al número 3 mundial con apenas 20 años, un hito improbable en una era de atletas veteranos. Y lograron el pase a la Copa de Maestros, siendo el jugador más joven en una década en acceder al torneo que abrocha la temporada.

Entre otos torneos, Zverev ganó en 2017 el Masters 1000 de Montreal. (USA Today Sports)
Entre otos torneos, Zverev ganó en 2017 el Masters 1000 de Montreal. (USA Today Sports)

La respuesta de Zverev, presente esta semana en el torneo de Acapulco, vino a subrayar la diferencia de pareceres entre ambos. “Tuvimos un desencuentro tras el Abierto de Australia”. Después del Grand Slam, una categoría de torneos de máxima exigencia donde Alexander jamás ha vencido más allá de la tercera ronda, Ferrero quiso remarcar la necesidad de enfocar la disciplina fuera de pista. El valenciano, rey de Roland Garros en 2003, finalista en Nueva York ese mismo curso y subcampeón en París un año después, insistió en la importancia de enderezar el camino día y noche.

El método fue defendido con la vehemencia de un entorno profesional, algo que cruzó los límites aceptables para Zverev. “Estuvo bien, es algo que nos concierne a nosotros dos. Discutimos, y es algo que hago también con mi padre. Pero llegó un momento en que fue bastante irrespetuoso con todo el equipo”, declaró el jugador de Hamburgo, llegando a un tono personal nunca alcanzado por Juan Carlos. “Me vi obligado a terminar nuestra relación”.

Ahora, y tras acallar las voces que asumían la llegada de Boris Becker a su banquillo, quedan por observar los siguientes pasos del gran talento joven del vestuario. Para Ferrero, que renunció a la capitanía de Copa Davis en el equipo español este mismo año por enfocarse en el crecimiento del alemán, la ilusión por extender su nueva etapa en los banquillos con una ilusión: una figura dispuesta a escuchar los consejos de un ex número 1.

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