entrevista a daniel hourcade

"El rugby español no crecerá nunca sin Alto Rendimiento"

El exseleccionador de Argentina, Daniel Hourcade, visita España y analiza con El Confidencial la situación del rugby en el país y cómo Los Pumas lograron generar un equipo muy competitivo

Foto: Un jugador español en un partido de esta temporada. (EFE)
Un jugador español en un partido de esta temporada. (EFE)

Daniel Hourcade ha aterrizado hace unas horas en España y el teléfono le hierve. El que fuera seleccionador de los Pumas y entrenador de los Jaguares se incorpora a Sudamérica Rugby para gestionar el Alto Rendimiento de una región en franco crecimiento. Una apuesta de Agustín Pichot, uno de los hombres que maneja los designios del rugby mundial y que parece empeñado en remover los cimientos de la vieja estructura anglosajona para democratizar el rugby haciendo crecer a los países del segundo y tercer escalón.

Hourcade aparece con un look juvenil y despreocupado: vaqueros, polo blanco de la marca de un compatriota, zapatillas de deporte y una pesada mochila que luce el número 33 y el logo de la UAR, la poderosa Unión Argentina de Rugby. Aprieta fuerte la mano y se presenta diciendo su nombre, "Daniel", como si uno no supiera quién tiene delante. De rasgos duros, destaca en su rostro una marcada cicatriz bajo su boca y unas canas que esconden su experiencia y quizás algunos disgustos en la última etapa.

El hombre que ha manejado en la última década el laboratorio amateur más exitoso del rugby mundial, el del rugby argentino, llega a España para colaborar dos semanas con el Sanitas Alcobendas Rugby, club que busca dar un salto competitivo y estructural y cuestionar el poderío de los clubes de Valladolid. Una suerte de Mister Marshall para un alicaído rugby español que aún rumia su descalificación del Mundial de Japón por unas alineaciones indebidas tras las que se esconde uno de los mayores escándalos de la historia del rugby: el Bélgica-España de Bruselas.

A Hourcade su llegada a España le trae a la memoria lo vivido cuando Graham Henry, seleccionador neozelandés campeón del mundo con Nueva Zelanda, viajó a Argentina para asesorar a los Pumas: "Cuando llegó Graham le presentamos el plan de juego de los Pumas. Al terminar la presentación, se levantó y se puso a aplaudir. "Yo no habría sido capaz de armar un plan de juego así", nos dijo. Imaginá, Graham Henry, campeón del mundo con los All Blacks meses antes. Pensé, 'Este nos está tomando el pelo'. "Lo que pasa es que este sistema es espectacular, pero ustedes no saben dar un pase. Ustedes necesitan tres tipos en la acción de uno. Y si van tres, faltan dos en otro lado del campo", soltó muy serio. Conceptualmente nos estaba diciendo, si vos querés hacer algo importante, primero tenés que aprender a hacer bien las cosas simples. Estábamos esperando la receta milagrosa y el tipo nos dijo: "9, 12, try. 9, 12, try". Le respondimos: "Claro, vos tenés a Ma'a Nonu de 12". Y nos miró y repitió: "9, 12, try". El concepto es que cada pelota que juegas es de try. ¿Y si no es ensayo? "¿Qué hacemos?", respondió Graham. ¡Te contratamos a ti para que nos digas qué hacemos! "Continuar la jugada y try", volvió a decir. Luego, en otro momento en el que un jugador dribló a un rival, insistió en que los apoyos venían organizando la siguiente fase, en vez de ir arriba con todo y jugar cada pelota como si fuese de try. Eso es lo que nos transmitió Graham. No enseñó a hacer bien las cosas simples".

El Huevo, como se le conoce en el mundo del rugby, tiene una capacidad torrencial para hablar. La segunda palabra que más pronuncia es "derrame". La primera es la expresión "Alto Rendimiento". Hourcade, que además de antecedentes franceses tiene raíces vascas por parte paterna y cordobesas, de Andalucía, por el lado materno, es apasionado y expresivo a la hora de exponer. Como buen tucumano es duro, no rehúye el choque. No llevamos diez minutos sentados con él y la grabadora engulle los titulares que dispara como una metralleta.

"El Alto Rendimiento genera un derrame desde lo técnico a todos los clubes, pero con la velocidad que se quieran marcar los propios clubes. Nosotros trabajamos con 100 chavales, de los que llegan tres o cuatro. Eso genera el derrame en los otros 95 que no llegan. Siguen un plan en el que se las da todo: nutrición, preparación física, organización de vida, entrenadores, médicos... Ayudas a un chico que tiene que entrenarse todos los días en el Alto Rendimiento, pero que además tiene la obligación de entrenarse y jugar con su club y además está obligado a estudiar. Por eso tiene que tener una organización de vida impecable. Los sacas de las calles, del peligro de las drogas, y los metes en un ambiente en el que crecen como personas. La mayoría no llegan arriba a jugar, pero aún así has creado y formado a esos chicos como personas y pueden servir para cualquier cosa porque han aprendido a tener una organización de vida correcta. De eso se trata el deporte, y en el rugby más, con lo que nos gusta llevar la bandera. Y además de todo salen hechos mejores jugadores para su club y mejoran el entorno deportivo de estos. Todos crecen". Daniel es tan incontenible como didáctico. Y todo lo apoya con sus manos poderosas, en las que apenas cuelga un tecnológico reloj de última generación y una analógica pulsera roja de hilo.

Daniel Hourcade. (Photoscrum/Revista22)
Daniel Hourcade. (Photoscrum/Revista22)

España y el Alto Rendimiento

La conversación sube de temperatura cuando aparece el nombre de España. "Ahora que ando armando el Alto Rendimiento en Sudamérica, te puedo asegurar que las condiciones naturales que tiene España, no las tiene ningún país de Sudamérica. Los clubes, la cantidad de jugadores, la estructura... España tiene todo. ¡Es inconcebible que España no tenga Alto Rendimiento! Se van a quedar anclados en el tiempo. Peor todavía cuando escucho que la prioridad es el Seven (la modalidad de Rugby 7). Me dan ganas de tirarme desde un precipicio porque el Seven no es el fin en sí mismo, es un medio de desarrollo tanto para el jugador como para el entrenador. En el Seven te desnudas, estás expuesto en un espacio muy grande, juegas con equipos muy difíciles y la acción personal es clave. La acción individual, la técnica y la destreza son imprescindibles. No hay un sistema que funcione si falla la acción individual. Pero después de eso hay que armar el sistema de juego colectivo, las dinámicas, las inercias que el jugador debe interpretar y valorar en cada toma de decisiones", brama con beligerancia.

Son segundos tensos, solo el hilo musical del restaurante se atreve a interrumpir el discurso del argentino. "España no puede no tener un Alto Rendimiento, no va a crecer nunca. Los jugadores que empiezan en los clubes y hacen toda una carrera, cuando llegan al primer equipo encuentran que no tienen lugar porque está ocupado por jugadores de fuera. No es lo ideal. Un proyecto lleva tiempo, 6 o 7 años, que es lo que tardas en generar una camada. Los proyectos son a medio o largo plazo. El que busca el resultado el sábado es pan para hoy y hambre para mañana. Tú debes mejorar arriba, pero complementarlo con el trabajo de base porque si no, cada vez necesitarás más plata para contratar jugadores y entrenadores para el primer equipo. ¿Cuándo van a ser naturales? ¿Cómo logras hacer crecer un club o una selección si no tienes recursos genuinos aquí?", advierte mientras se toma un respiro y da un sorbo largo a un refresco azucarado, al tiempo, da la sensación, que estudia hacia donde va a dirigir la conversación seguidamente.

"En Argentina, cuando empezamos a trabajar con los jugadores de los clubes, no se tocaron a los que estaban en Europa. Comenzamos a trabajar el Alto Rendimiento en 2008. En 2010 logramos un escenario perfecto para desarrollarlo jugando una competición intermedia como la Vodacom, en Sudáfrica. Muy por arriba del nivel de los clubes en Argentina, pero nada que ver con el de los Top. Cuando esos jugadores ya sacaron la cabeza ganamos la Vodacom y ya había un funcionamiento natural del equipo. Nueve de esos chicos estuvieron en el Mundial de 2011 de los 30 convocados. En 2003 y 2007 los 30 jugaban en Europa y en 2015 25 jugadores eran chicos formados en el plan de Alto Rendimiento en Argentina que nunca habían jugado en clubes profesionales de Europa", concluye dejando de nuevo la reflexión en lo más alto.

"La plata para los pibes"

Antes de dar por cerrado el tema, ofrece un apunte con tono preventivo: la animadversión de algunos clubes a estos planes y la posición frontal de los guardianes del Old School rugbístico. "Cuando se instauró el Alto Rendimiento lo primero que nos echaron en cara fue 'Ufff, esto es plata para los pibes y la tentación de que se conviertan en profesionales'. Nooo, nada que ver. El Alto Rendimiento es prepararse. Hay jugadores que han empezado a cobrar en 2016, ¡siete años después! Cuando tú estudias y te preparas para ser ingeniero, hasta que no te licencias y te pones a trabajar, no ganas un sueldo. Pues con estos chicos ocurre lo mismo. Se les da una pequeña ayuda para hacer frente a sus gastos y se cuidan sus estudios, pero no reciben una paga de profesional. Quienes relacionan Alto Rendimiento y profesionalismo o no saben de qué hablan o lo hacen de forma interesada".

Inteligente y minucioso, tanto en la pizarra como en el cara a cara, hila el discurso con la realidad que va a vivir estos días en España: "Y dejáme decíte que los chicos españoles y argentinos son iguales. La diferencia con Argentina es que desde los clubes se genera un compromiso distinto al que se genera acá. El sentido de pertenencia y todas esas cosas. Aquí cualquier club tiene contratados jugadores de fuera, en Argentina no. Allá no hay ninguno. Todos los jugadores son nacidos, formados y hasta se mueren en su club. Y eso genera una cultura. En el carácter somos muy parecidos. Españoles y argentinos queremos hacer la jugada más deslumbrante. Qué se yo, la australiana, la triple Nelson... Pero no sabemos hacer bien las cosas simples. En eso tenemos que aprender de los neozelandeses. Pero no querer ser neozelandeses, generar nuestra propia identidad. Hacer lo que nos decía Henry: "9, 12, try". Por eso es tan importante tener un entrenador que entienda perfectamente que el tema de las destrezas es fundamental. Y afortunadamente Tiki es uno de ellos".

 Hourcade. (Photoscrum/Revista22)
Hourcade. (Photoscrum/Revista22)

Los Pumas y el Mundial

Antes de hablar del panorama internacional y de su salida de los Pumas, aborda otro tema fundamental, donde se muestra inflexible. Un problema que afecta de lleno a España, donde se entiende de forma diametralmente opuesta: la edad para competir. "Es un error que los chicos compitan antes de los 15 años. Eso le genera al pibe la conciencia de que ganar es lo importante, que ese es el objetivo. Es un error tremendo. Eso hace que solo jueguen los mejores desde muy pequeños, que haya selecciones en las que se eligen a unos y se descartan a otros. Justo lo contrario de los que presumimos en el rugby. En Argentina juegan todos y además están obligados a que lo hagan el mismo tiempo. Aunque sean buenísimos, no compiten hasta los 15, algo que también explica que haya casi 100 clubes con más de 600 jugadores".

Hourcade ha asumido el enorme reto de evolucionar un modelo de juego que se basaba en el poderío de su melé, scrum según el léxico que manejan por el origen inglés de su rugby, el tackle y el buen pie de sus aperturas. Daniel lo explica a partir de un análisis tan didáctico como sencillo: "Un equipo que se mueve que debe ganarse el derecho a moverla. Tenés que generar inercias. Juegas mucho y a veces lateralizas mucho tu juego sin ser frontal. Pero cuando un equipo quiere jugar más agresivo, mucho más frontal, como sistema, es más fácil para el rival defenderle. Es como jugar con Sudáfrica, termina siendo más sencillo. Obviamente es duro porque lo que tenés que tacklear son roperos, pero es mucho más fácil eso a que te aparezca Australia o Nueva Zelanda con tres planos en diferentes direcciones y no sabes por dónde vienen. Tiene que haber ambas cosas, movimiento y frontalidad".

Habla de los diferentes modelos existentes en el rugby actual y no esconde sus dudas sobre algunos aspectos: "El modelo de Inglaterra es muy diferente al de Francia porque tiene el 70% de jugadores ingleses en sus clubes. Francia hace lo que hace y ahí están los resultados de su selección. Aún así uno ve que Nueva Zelanda tiene jugadores de cuatro países (la suya, Tonga, Samoa y Fiyi) e incluso Inglaterra, que tiene dos millones de jugadores, alinea en la selección cuatro o cinco asimilados. Es raro".

Cuando se le pregunta por su modelo preferido, se revuelve eléctrico: "Irlanda. Es el sueño de cualquier pibe. Tienen su torneo, no se va nadie porque tiene requisitos exigentes para salir. Ahí está el ejemplo de Sexton. Y tienen buen nivel de competición en los torneos regionales y en las inferiores es un infierno. ¡Qué nivel!". No obstante, cuando se asoma el asunto del Mundial que se jugará en unos meses en Japón, admite que "Nueva Zelanda está uno o dos escalones por encima sin lugar a dudas. ¿Argentina? Puede clasificar bien o puede quedar fuera. No sería ilógico porque ya le pasó en el Mundial anterior a Inglaterra, que cayó con Gales y Australia en el mismo grupo. Nosotros tenemos a Francia e Inglaterra en el nuestro. Es una posibilidad y siempre debes ponerte en lo peor, pero creo que harán un buen papel. Me hace gracia cuando se dice que Australia está mal. Andá a ganarle. Los candidatos son los de siempre. Pero me gusta Irlanda, sí".

Para el final queda el tema más incómodo, una herida que aún cicatriza: su salida de los Pumas. Abandona la sonrisa que iluminaba su rostro rotundo y se adivina cierta nostalgia, más saudade que dolor. "El final ha sido muy duro por las formas. Pero era una cosa que ya venía... No era una cuestión de un problema puntual. Son nueve años conviviendo con los jugadores y el mensaje, que había llegado claro durante estos años, de repente no les llegaba. Siempre he tenido claro que esto es un proyecto que está por encima de todos. Y mucho más por encima de mi. Algo que yo había iniciado no se iba a frenar por mi culpa. Nadie me presionó para que me fuese, lo decidí yo. El staff asumió mi decisión y los jugadores lloraban más que nosotros cuando lo comunicamos. Aquello es una familia. ¿En qué deporte y qué selección soporta que de los últimos 22 partidos se pierdan 19 y no haya ni un problema de vestuario? Esto tiene que ver con la parte humana y los valores que nos aporta este deporte y que se han mantenido en el grupo. Claramente la parte deportiva necesitaba un cambio. El año pasado a final de temporada, si las cosas hubieran salido bien, yo me habría apartado para ocupar otra posición diferente en el grupo. Pero como nos fue mal, dije: 'No. Pongo el pecho y sigo'. Y al llegar junio di un paso al lado", concluye al tiempo que rebaña con la cuchara el dulce de leche que Óscar, un patagónico que regenta el restaurante, ha insistido en que probase. Una última cucharada dulce para una larga conversación con Daniel Hourcade, el Graham Henry de Alcobendas. Palabras mayores.

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