el relato del técnico fichado por el VRAC

El equipo que cambió el rugby argentino y desapareció en la dictadura de Videla

Mario Barandiarán, testigo directo de uno de los episodios más negros del rugby internacional, cuenta a El Confidencial el horror vivido en su club de rugby, La Plata R.C., durante la dictadura argentina

Foto: En la imagen, Mario Barandarián.
En la imagen, Mario Barandarián.

En alguna ocasión la leyenda del rugby argentino Hugo Porta comentó que hubo un club que cambió y revolucionó el rugby 7 de su país. Se refería a un equipo de la ciudad de La Plata, un club humilde y que siempre ha estado comprometido con las causas sociales. Mario Barandiarán, testigo directo de uno de los episodios más negros del rugby internacional, cuenta a El Confidencial el horror vivido en su club de rugby, La Plata Rugby Club, durante la dictadura argentina.

Precisamente fue este fuerte compromiso de la mayoría de jugadores con el pueblo argentino el que llevó a ese gran equipo de los años setenta al que se refería Porta a un final trágico y no esperado. Poco a poco los 'rugbiers' más vinculados a los movimientos contrarios al golpe de Estado del teniente general Videla fueron borrados del mapa sin explicación alguna. Hasta un total de 20jugadores (según las investigaciones del periodista argentino Claudio Gómez en su libro 'Maten al rugbier') de La Plata RC desparecieron antes y durante la dictadura militar argentina.

Uno de los jugadores que vivió en primera persona ese trágico suceso de la historia del rugby fue el entrenador que, tres décadas después consiguió el hito más importante para el rugby argentino; la tercera plaza de la Copa del Mundo de 2007 celebrada en Francia (Los Pumas perdieron tan solo un partido, contra la campeona Sudáfrica, de los siete que jugaron). Su nombre es Mario Barandiarán y su currículum es intachable.

Permanecer callados

El exseleccionador argentino cuenta a El Confidencial lo que vivió en aquellos años de horror y miedo. “Todo jugador que se pronunció políticamente en contra de Videla corrió la misma suerte, los que sobrevivimos (incluyendo a su hermano mayor) fue porque nos apartamos”, evoca. Y apostilla: “Si queríamos seguir viviendo, había que callar la boca, no salir de casa y dedicarte sólo a jugar al rugby y a estudiar”.

Otros clubes de rugby y ciudades argentinas, como por ejemplo Rosario, también sufrieron el terrorismo de Estado de la dictadura de Videla. El caso de La Plata R.C. es quizá el más llamativo por el número de jugadores desaparecidos y asesinados. Otros deportes, como el fútbol y el tenis, también sufrieron estas 'desapariciones' durante la dictadura.

Imagen de desaparecidos del La Plata R.C. durante la dictadura argentina.
Imagen de desaparecidos del La Plata R.C. durante la dictadura argentina.

“Sabíamos lo que ocurría”

Barandarian, que había empezado a jugar al rugby con tan solo seis años (en 1964) gracias a su hermano Raúl, coincidió durante sus dos primeros años como senior con este gran equipo. “Cuándo empezó a desaparecer gente, todos sabíamos lo que ocurría, nos tenía aterrorizados, pero no podíamos decir nada”, comenta.

El exseleccionador de los Pumas recuerda el caso de su compañero Rodolfo Axat, que tras escribir una carta de protesta al gobierno militar en 1977 desapareció al día siguiente y nadie volvió a saber nada más de él. “Tras este suceso, fueron muchos años los que costó recuperarse del mismo, tanto deportiva como humanamente. No conseguimos ganar nuestra primera liga hasta 1995”, apunta Barandarian.

Mario, enseñando a jugar al rugby a reclusos de una cárcel de alta seguridad de Buenos Aires.
Mario, enseñando a jugar al rugby a reclusos de una cárcel de alta seguridad de Buenos Aires.

Un refuerzo de lujo para el campeón

Tras más de 20 años trabajando para la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA), Mario ha puesto fin a su etapa en este organismo que gestiona todo el oval bonaerense. Un punto y aparte que, por suerte, nos va a traer a este referente del rugby a nuestro país.

El año pasado las calles y los campos de Valladolid pudieron disfrutar del talento, la experiencia y el saber estar de este entrenador durante seis meses. El paso por el VRAC Quesos Entrepinares dejó marca en el argentino, que el día 7 de septiembre cogerá un avión para incorporarse a la disciplina ‘quesera’ como director deportivo de un proyecto a largo plazo (de momento ha firmado por tres años).

Mario, con el polo del VRAC.
Mario, con el polo del VRAC.

Barandarian se moja ​cuando le preguntamos por el estado de salud actual de nuestro rugby: “Tengo la sensación de que España va por el buen camino. Está obligada a crecer, pues tiene lo necesario: entrenadores de calidad, apoyo de instituciones, una federación que debe remar también en ese camino...”.

Para su nuevo club solo tiene palabras de elogio: “El proyecto deportivo del VRAC me sedujo totalmente. Si a eso le sumamos el gran trato de la gente y el lujo que es tener un entrenador como Diego Merino, con el que me entiendo a la perfección, no podía decir que no”.

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El rugby español está de enhorabuena, aprovechemos la sabiduría y la experiencia de Mario Barandiarán y crezcamos juntos.

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