enorme favoritismo de katie ledecky

Ona Carbonell abre el medallero español y Belmonte prepara su primer oro mundial

La única baza española en sincronizada logró una fantástica plata, mientras la nadadora de Badalona volverá a competir en muchas categorías, lo cual siempre ha ayudado en su rendimiento

Foto: Ona Carbonell, a la izquierda, con su plata. (Reuters)
Ona Carbonell, a la izquierda, con su plata. (Reuters)

Ona Carbonell ha abierto la puerta de las medallas para la delegación española en el Mundial de natación que comenzó el viernes a disputarse en Budapest. La nadadora catalana logró la plata por detrás de la gran favorita, la rusa Svetlana Kolesnichenko y suma así nada menos que su décimonovena medalla en su sexto mundial a sus 27 años.

Ejecutando con solvencia los elementos técnicos, los artísticos son su fuerte con una composición valiente, transgresora, en la que imitaba los movimientos de una serpiente, un bañador diseñado por ella y la música que compuso Peter Gabriel para la película ‘La última tentación de Cristo’. Ona Carbonell es la principal y prácticamente única esperanza de medalla en la natación sincronizada, que ha sufrido una gran transformación, toda una revolución en el equipo donde la mayoría de las integrantes tienen entre 16 y 17 años. Si en el preliminar el viernes había logrado una buena actuación, consiguiendo 92.3893, en la final lo bordó y se superó a sí misma con 93.63534, pero las rusas no pierden una final desde el año 98 nada menos, así que la empresa de lograr el oro era prácticamente imposible. Aun así, Ona Carbonell, en plena madurez personal y deportiva, se ha consagrado como una de las mejores ya no en el terreno nacional (está a solo una medalla de Gemma Mengual) sino mundial.

Belmonte y el reto del oro

Habrá que esperar una semana para ver en acción a la gran estrella de la natación española: Mireia Belmonte, que participará en seis pruebas en Budapest: los 400 (23 julio), 800 (28 y 29 julio), 1500 libre (24 y 25 julio), 200 mariposa (26 y 27 julio), 200 (23 y 24 julio) y 400 estilos (30 julio). Un calendario solo a la altura de alguien como ella.

Su entrenador Fred Vergnoux —que fue nombrado jefe técnico de la natación española tras el éxito de Mireia en Río, donde logró la primera medalla de oro femenina para nuestro país— siempre ha defendido que su pupila logra mejores resultados cuanto más compite y fiel a sus ideas no ha variado lo más mínimo para este Mundial tan especial para ella. El último en Kazán se lo perdió por culpa de una lesión en ambos hombros y en el de Barcelona en 2013 consiguió dos medallas de plata y una de bronce. Ferozmente competitiva, Belmonte necesita tener retos para motivarse y desde que concluyó su histórica participación en los Juegos de Río se puso en manos de Vergnoux para lograr por fin su primer oro en un Mundial. Su mejor baza está de nuevo en los 200 mariposa, porque en los 400 estilos —bronce en los últimos Juegos— se encontrará con la no menos fiera Katinka Hosszu, que contará además con la motivación extra de competir en su país.

Mireia busca volver a las medallas. (EFE)
Mireia busca volver a las medallas. (EFE)

La otra opción nacional de subir al podio es para Jessica Vall, que participará en los 100 y 200 braza. Su objetivo en el primer caso es clasificarse para una final en la que la estadounidense Lilly King es la gran favorita, mientras que en los 200 tiene posibilidades si compite a su mejor nivel. A sus 29 años es todo un ejemplo de perseverancia y ya conquistó el bronce en la que fue la única medalla de la natación española en los últimos mundiales en esta distancia, tras unos increíbles cincuenta metros finales en los que remontó de la penúltima posición a la tercera. La gran favorita en los 200 es, sin duda, la rusa Yulia Efimova, a la que sus compañeras miran con indisimulado recelo y que llegó a ser abucheada por el público en Río tras haber dado positivo en dos ocasiones y ser amnistiada.

Por otra parte, en waterpolo, la respuesta de los equipos masculino y femenino es una incógnita. El seleccionador David Martín se estrena al frente del combinado nacional y el reto más realista es lograr volver a los cuartos de final, que no se superan desde la histórica plata de Roma 2009. Mientras, Miki Oca, seleccionador femenino, tiene importantes ausencias en la femenina como las de la boya Maica García, que necesitaba un descanso y renunció voluntariamente, Roser Tarragó y Laura López, y se encuentra en plena renovación con jugadoras jóvenes. El quinto puesto en Río supo a poco después de la plata olímpica en Londres 2012 y el oro mundial en Barcelona 2013.

Katie Ledecky, la estrella

En Budapest hay un nombre marcado que sobresale por encima del resto, incluyendo los hombres, para ser la gran estrella: Katie Ledecky. Se da por seguro que no tendrá rival en 400, 800 y 1500 libre —donde es la plusmarquista mundial—, la única pequeña duda es si repetirá en los 200, aunque es también la gran favorita. Con tan solo 20 años su dominio es total y no es que esté llamada a marcar una época, es que ya lo está haciendo. Junto a Hosszu compitiendo en casa, es sin duda la máxima atracción de este Mundial donde volverá a batirse a sí misma y la línea roja imaginaria que la separa de sus propios récords.

Katie Ledecky, la gran dominadora mundial. (EFE)
Katie Ledecky, la gran dominadora mundial. (EFE)

En cuanto a la natación masculina, se prevé que la cosa esté mucho más repartida y solo hay dos medallas con favoritos claros, indiscutibles: la de los 100 braza con el británico Adam Peaty, que ya deslumbró en Río con su extraordinario récord del mundo, y la del también campeón mundial y olímpico, el italiano Gregorio Paltrinieri, en los 1500, prueba en la que solo su compatriota Gabriele Detti parece en principio capaz de seguir su estela.

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