el dúo español afronta quinto la última jornada

"En la sincronizada hay temas políticos, antes nos favorecían, ahora no"

El dúo formado por Ona Carbonell y Gemma Mengual no acabó satisfecho con la puntuación recibida por los jueces en la rutina técnica. Este martes se deciden las medallas con la rutina libre

Foto: Ona Carbonell y Gemma Mengual durante la rutina técnica de este lunes (Stefan Wermuth/Reuters)
Ona Carbonell y Gemma Mengual durante la rutina técnica de este lunes (Stefan Wermuth/Reuters)

La natación sincronizada española ya no brilla. Las medallas ya no van cayendo una detrás de otra y ni siquiera el equipo se ha clasificado para los Juegos Olímpicos. Es una travesía por el desierto capitaneada por las dos nadadoras más veteranas, Ona Carbonell y Gemma Mengual, esta última de vuelta de su retiro. Ambas están compitiendo en el dúo en Río, donde se han dado de bruces con la realidad. El dúo español tiene que remontar en la última jornada (este martes a partir de las 19:00 en España) para colgarse el bronce. "Complicado, pero no imposible", recalcaron ambas nadadoras, resignadas ante una tendencia que parece colocarlas en el tercer escalón de la sincro. 

El oro y la plata, salvo sorpresa mayúscula, ya están decididos. Rusia aventaja en más de tres puntos a China, segunda, que a su vez saca casi otros tres a Japón. Cerca del dúo japonés están Ucrania y España, que acabó el primer día cuarta y perdió una posición. "Estoy resignada. Pero ya sabemos cómo va esto. Que después de lo de ayer pase lo de hoy...", dijo Mengual, que disputa sus cuartos Juegos. "Sabemos a lo que jugamos, sabemos que es un deporte de jueces, y hay que estar por encima de ellos", añadió Carbonell.

Mengual (izq.) y Carbonell (der.) comenzarán quintas la última jornada (José Méndez/EFE)
Mengual (izq.) y Carbonell (der.) comenzarán quintas la última jornada (José Méndez/EFE)

La natación sincronizada es un deporte difícil de entender, extraño para el aficionado ocasional, mayoría en unos Juegos. Es muy complicado distinguir un ejercicio excelente de uno bueno, incluso uno bueno de uno malo. Hasta que no sale la nota de los jueces, cualquier valoración sirve de poco. Súmenle a eso los intereses de los países más potentes y tienen un deporte mucho menos amable de lo que desprende la refinada puesta en escena de sus nadadoras.

"Hay temas políticos. Pero ni nosotras sabemos lo que hay detrás. Seguramente nos hemos visto favorecidas por estos temas durante muchos años y ahora nos vemos perjudicadas. Pero esto forma parte del juego", comentó Carbonell mientras cruzaba miradas con Mengual. Su cara, como la de su compañera, decía más que sus palabras. Hace unos años se codeaban con las rusas y ahora parece que hagan lo que hagan no les da ni para el bronce. "Somos un país que ha perdido un poco de peso, no llevamos equipo. Son muchas cosas que influyen", añadió Carbonell, que admitió que tampoco era justo quejarse.

"Hay cosas que no podemos controlar, y además dependes de quien te puntúa. Haces lo que sabes y lo que hay detrás ya no está en tus manos. Entonces te resignas e intentas luchar hasta el final, que es lo que vamos a hacer. Vamos a reponer fuerzas esta tarde y mañana (por este martes), a morir", dijo Mengual, que dejó una frase bastante reveladora: "Si nos tuvieran que puntuar las entrenadoras de los otros equipos, seríamos oro".

"Parece que la dinámica es ponernos por debajo"

Carbonell y Mengual salieron de la piscina con buenas sensaciones, pero al ver la nota, 92.5024, cuartas a falta de que salieran las chinas, les cambió la expresión. "Es muy difícil hablar sin haber visto a las rivales y nuestro ejercicio. Sería injusto. Pero sí que parece que la dinámica es ponernos por debajo", dijo Carbonell. Tanto ella como Mengual intentaban ser cautas porque aún no habían podido revisar su actuación, pero se les notaba decepcionadas y con la sensación que de habían estado al menos igual de bien que algunos de los dúos que habían acabado por delante.

"Yo sí que me imaginaba que estaríamos entre el tercero o el quinto, que podría ser tercero, cuarto o quinto", reconoció Mengual. "Ayer (domingo) fue un cuarto y pensé: 'Bueno...'. Pero hoy el quinto ha sido un poco decepción. Pero es en el grupito en el que sabíamos que íbamos a estar". El cuarto puesto se lo arrebató Ucrania, dirigida por Anna Tarrés, lo que añade más picante a la competición. En la salida de la entrenadora hace cuatro años se sitúa el principio del fin de la era dorada de la sincro española.

Si quieren colgarse la medalla, Carbonell y Mengual tendrán que superar a las ucranianas y las japonesas, estas últimas terceras con 1,2 puntos de ventaja. "Imposible no es", afirmó la más veterana del grupo, que recordó lo que hizo su compañera junto a Andrea Fuentes en Londres 2012, cuando remontaron 0,7 puntos. "Vamos a salir a muerte, nos vamos a vaciar y dios dirá. Lo que esté en nuestras manos lo vamos a hacer", avisó Mengual. "Si algo tenemos claro es que sabemos sacar esa parte de dentro que ellas no saben. No sabemos si puede hacernos remontar, pero lo vamos a sacar", aseguró Carbonell.

¿Cómo es el formato de competición?

La competición de dúos se divide en dos partes divididas en tres días: la fase preliminar y la rutina final. La fase preliminar está dividida en una rutina libre y otra técnica, y la suma de las puntuaciones determina qué doce parejas se clasifican para la rutina libre final, que se disputará este martes. La clasificación definitiva es el resultado de la suma de la puntuación de la rutina técnica y la segunda rutina libre.

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