entrevista con la nadadora española

Ona le lanza un dardo a Anna Tarrés: "Nunca hemos dejado de trabajar duro"

No habrá equipo de sincronizada en Río, pero sí dúo. Una de sus componentes habla con El Confidencial y analiza la situación de la selección, el futuro y sus posibilidades en los Juegos

Foto: Ona Carbonell, en una presentación reciente (EFE)
Ona Carbonell, en una presentación reciente (EFE)

El arte en el deporte tiene muy poco de inspiración y mucho de esfuerzo. La natación sincronizada exige repetir y repetir hasta la extenuación, aunque al final la valoración tenga algo de etéreo, una apelación a las vísceras y al corazón más que a criterios estrictamente objetivos. España entendió bien esta naturaleza de la disciplina. Los diferentes equipos nacionales llegaron a la cumbre del deporte con mucho esfuerzo, pero también sabiendo que el factor artístico es crucial para encontrar el éxito. Ahora, con el conjunto fuera de los Juegos Olímpicos la idea es seguir en la misma línea en el dúo formado por Gemma Mengual y Ona Carbonell, que sí estarán como pareja. "Queremos darlo todo, estar al cien por cien y disfrutar de los Juegos, cuesta mucho estar allí y queremos emocionar a la gente", comenta Carbonell a El Confidencial. 

Esa línea, la de la sorpresa y la plasticidad, es la que ha dado resultados y, consecuentemente, la que se explotará en los Juegos de Río. A tenor de lo vivido en el preolímpico, van por buen camino. "Hubo mucha gente que se emocionó, entrenadoras y jueces que nos felicitaron por nuestras coreografías. Gemma y yo somos dos solistas muy emocionales, muy artísticas y estamos haciendo dúos muy muy bonitos", comenta Carbonell. 

[Gemma se une a Ona pensando en los Juegos]

La nadadora se encuentra relajada en uno de los muchos actos publicitarios que rebosan las agendas de los olímpicos por estas fechas. En esta ocasión es por una marca de belleza Silk'n y bajo un lema que le cuadra bien a Carbonell: "Tu actitud marca la diferencia". La nadadora lleva 12 años en la élite y eso no se consigue sin tener las cosas claras. Más aún, ella ha demostrado una gran estabilidad personal, pues ha sido capaz de combinarse con éxito en cinco parejas diferentes. "No es fácil cambiar tanto, pero es un aprendizaje, todas me han aportado mucho", dice después de reír al recordar tanto ajetreo. 

Ona Carbonell y Gemma Mengual (EFE)
Ona Carbonell y Gemma Mengual (EFE)

Quizá la solución más rara ha sido la última, que volviese Gemma Mengual tras estar retirada de la competición. Ambas no habían competido nunca antes como dúo, aunque sí como parte de la selección. Las dos tienen en común la misma parje artística, Andrea Fuentes, ahora lejos de las piscinas. "La vuelta para Gemma no ha sido fácil, pero lo está llevando muy bien", concede Ona. "Nos hemos adaptado muy bien porque las dos tenemos mucha experiencia y la experiencia es un grado. Tenemos mucha ilusión y eso lo hace todo más fácil", remata. 

Ona Carbonell no se molesta en ocultar lo evidente. Han sido años duros para la sincronizada española, momentos de disensión e incluso bronca. Algunas de sus compañeras aún no entienden por qué echaron a Anna Tarrés y creen que el trabajo posterior a la seleccionadora no ha sido lo suficientemente bueno. "Cada uno tiene su opinión, yo creo que se está trabajando muy duro, se está trabajando bien y hay que seguir con esfuerzo e ilusión, como siempre hemos hecho", dice la española. 

El fracaso del equipo

El nivel de España ha bajado, no clasificarse para los juegos como equipo es la evidencia. "Me encantaría que estuviésemos todas en los Juegos, compartirlo con todas las compañeras, pero ha sido un inicio de temporada duro en el que hemos apretado mucho a nivel físico y finalmente no hemos podido entrar", comenta Carbonell. La estrella de la natación sincronizada no pudo participar en el ejercicio final del preolímpico, pues se dio un golpe entrenando que le provocó mareos y vértigos. No cree que su presencia hubiése cambiado las cosas: "Competí en el técnico y nos ganaron por los mismos puntos que al final, conmigo hubiese sido lo mismo, pero me da más rabia porque entrenamos día a día para estar en los Juegos".  

[Fuego cruzado en la sincro]

La sensación es que es una caída desde la élite al abismo, pero la propia Ona se encarga de recordar que no siempre el pasado fue tan glorioso como se recuerda. "Éramos un equipo que estuvo muchos años sin entrar en los Juegos, siendo octavos o novenos del mundo. Yo he vivido eso. Ahora viene un equipo muy muy bueno, con mucha calidad, pero no te puedo decir el futuro, porque las chicas son muy jóvenes y hay que seguir viéndolo", comenta. 

Era difícil mantenerse porque muchas de las nadadoras aún están empezando. "Sabíamos que estaba la opción de no ir a los juegos, estamos sufriendo un cambio generacional muy bestia, tenemos una media de edad inferior a las rivales y eso afecta. Le afectó a Japón, que era el gran gigante mundial, a Estados Unidos, que también era una potencia... muchos equipos pasan por esto, es el ciclo de la vida, hay gente que se retiran y empiezan chicas con menos experiencia", cuenta Carbonell. 

En ese futuro estará Ona Carbonell, que ya anuncia que no tiene pensado dejar los bártulos cuando termine Río de Janeiro ¿Con quién? Difícil de saber, aunque parece seguro que Mengual se retirará, esta vez para siempre. "Quedarán cuatro años para verlo, aún no lo sé", dice cuando es preguntada sobre el futuro.

Antes de todo eso, del siguiente ciclo olímpico, hay que exprimir este. "Hay que ser frío, tenemos buenas posibilidades en el dúo y hay que ir a muerte", cuenta. No lo dice por decir, tanto Gemma como Ona han demostrado sobradamente que enamoran a los jurados de su deporte. "Con las rusas, somos las únicas con medalla de plata en la modalidad", recuerda Carbonell. 

[El equipo español no estará en los Juegos Olímpicos]

Existe la extendida creencia de que las clasificaciones en natación sincronizada llegan prehechas al campeonato, que tanto cuenta no fallar como ser parte de la aristocracia del agua. El estatus es el estatus y Ona y Gemma lo tienen, aunque no se confían. "Es difícil cambiar el orden, pero puede pasar, en el Mundial China ganó la plata en el técnico y nosotras ganamos el general. Fuimos primeras en el preolímpico, aunque todavía no nos hemos visto con las grandes rivales, pero creo que es muy posible", comenta Carbonell. Concede, eso sí, que el oro no está al alcance: "Lo veo difícil". No lo dice, pero todos piensan que la medalla viajará a Moscú. 

Hay un motivo más por el que el equipo ha podido sufrir en estos tiempos. El dinero se acabó hace tiempo en el deporte español y el Consejo Superior de Deportes ha reducido drásticamente las subvenciones, que es el medio de vida de muchos atletas de élite. Los resultados, en general, no se han resentido, pero es un factor a tener muy en cuenta: "Cada vez es más difícil ser deportistas, porque el dinero además de ayudarte a vivir de este deporte te ayuda a traer buenos coreógrafos, a tener un grupo humano dispuesto a darlo todo para que estés allí. Las reducciones afectan". Es decir, en la natación sincronizada bajar el dinero es menguar la capaciedad del equipo, quitarle algo de arte e imaginación. Complicar las cosas a un equipo que ha dado muchas alegrías. 

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