el relato del viajero jorge traver

¿Qué se siente nadando en mitad del hielo? "Como si te clavaran miles de alfileres"

El viajero Jorge Traver ha presentado el documental que cuenta su experiencia en el reto extremo Winter Swim, un campeonato de natación en aguas heladas en la Laponia

Foto: Jorge Traver, nadando en aguas heladas
Jorge Traver, nadando en aguas heladas

“Sí, se podría decir que es la primera vez que doy un toque deportivo a mis viajes”. Es el relato de Jorge Traver en conversación con El Confidencial. Toda una vida con la mochila a cuestas, este eterno viajero ha proyectado un nuevo reto en su hoja de ruta, que es participar en todas las pruebas que conforman la Ice Challenge, habiendo participado ya en Skellefteå (Suecia) en la primera. ¿En qué consiste? Pues en nadar en aguas heladas, una atrevida modalidad con la que solo unos pocos se atreven. Este viernes se presentó el documental, con el impulso de Pangea (la tienda de viajes más grande del mundo), que narra las vivencias de un español en el campeonato más famoso de natación en aguas heladas.

Waterpolista en el Canoe, llegó a defender los colores de España en categorías inferiores. Entre los 9 y los 18 años su vida transcurría como la de cualquier otro joven, hasta que adquirida la mayoría de edad emprendió un viaje sin retorno para conocer cualquier lugar del planeta. Como explica en su página web, “me convertí en viajero sin ser consciente de ello, sin buscarlo; simplemente ocurrió cuando a los 11 años, en octubre de 1983, hizo un viaje a Roma (…). Supe entonces que ya jamás dejaría de viajar”.

¿Qué se siente nadando en mitad del hielo? "Como si te clavaran miles de alfileres"

Ice Challenge - Official trailer from Tania Aristi on Vimeo.

Será en 2018 cuando en su lista de destinos aparezcan los lugares en los que volver a zambullirse en aguas heladas, bajo cero, para seguir dando una pincelada deportiva a su ajetreada vida. El próximo año no será posible afrontar el cumplimiento total del reto, pues ya aparecen en el horizonte viajes a Etiopía y otros países. Lituania, Rusia, Reino Unido, China y Estonia serán los puntos en los que en dos años volverá a zambullirse en el glacial líquido para completar el reto. Una competición para valientes, impulsada por la International Winter Swimming Association (IWSA), que con el tiempo gana adeptos. 

Con dos licenciaturas (derecho y teoría de la literatura y literatura comparada) en su currículum, saca tiempo a la carrera para preparar su doctorado en literatura comparada, reto que afrontará en unos meses. “Tengo pasión por ella y si algún día, aunque no es el objetvo, surge la oportunidad de dar clases, no lo descarto”, reconoce este aventurero que escribe un ensayo al mes y también hace críticas literarias. “Pero nadie me va a sacar de la carretera”, dice una una y otra vez. Jamás dejará de viajar.

Sigue nadando y cuando le lanzaron el guante no dudó. “¿Te atreves a nadar en aguas heladas?”, le preguntaron, y Jorge accedió sin pensárselo. Sólo fueron 25 metros, pero interminables. La preparación, no excesiva. Un día antes se abrió un agujero en un lago helado y, sin meter la cabeza, tuvo su primer contacto con el gélido mundo. A continuación, directo a darse un baño en agua caliente. “Hice un tiempazo”, exclama para realzar unos interminables 17 segundos.

La experiencia nunca la olvidará por lo sufrida que es. Aunque repetirá. En equipos de cuatro y protegido por un gorro de lana, nada más entrar en contacto con el agua “empiezas a no sentir nada”, relata Jorge. “Cuando acabé, sentía como si me estuvieran clavando en el cuerpo miles y miles de alfileres. ¡Y de los que duelen!”, enfatiza. Una medalla simbólica fue colgada de su cuello por haber cumplido con el doloroso desafío. “¿Tú estás loco?”, recuerda que más uno le preguntó. Pero ahora está decidido a completar el Campeonato del Mundo en aguas heladas.

Tal vez después de esta fría aventura se anime a incluir actividades más cercanas al deporte en su vida de viajero. En su hoja de ruta aparecen zonas que quiere conocer; Nueva Zelanda, el polo norte, atravesar la Antártida… Y, sobre todo, “meterme bien en el Amazonas, donde hay mucho que explorar todavía”, comenta. Prácticamente ha perdido la cuenta de lugares que ha visitado, pero sí tiene claro que le quedan muchos territorios que pisar. Un “hombre de desierto” que también sueña con dar la vuelta al mundo en un velero. 

Se gana la vida como guía de expediciones, como consultor de viajes, abre nuevas rutas aquí y allá para que aventureros y turistas descubran nuevos mundos… “Ver cómo se emociona la gente al ver fantásticos lugares no tiene precio. Eso es lo que me da la vida”, exclama. Un largo trayecto en el que “en algún momento he sentido miedo de verdad. He sufrido diferentes incidentes en aviones, barcos, coches... No soy un valiente, pero al miedo hay que dominarlo. En vez de gritar, respirar...”. En su agitada vida no hay tiempo para el descanso y el relax. Tanto, que un equipo de comunicación se encarga de su página web y sus diferentes perfiles en redes sociales. Jorge Traver da mucho trabajo porque siempre tiene la maleta lista para iniciar un nuevo viaje, una nueva aventura.

Otros deportes

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios