Una rivalidad dentro y fuera de las pistas

El último desplante de Rossi a Jorge Lorenzo (y las bonitas palabras que se lleva el viento)

El italiano no se presentó a la rueda de prensa en la que Lorenzo, su gran rival en esta década, anunció su retirada. Desde el principio, su relación siempre fue fría. Repasamos algunos de sus encontronazos

Foto: Lorenzo y Rossi discuten antes de una conferencia de prensa en el GP de Aragón en 2015. (Reuters)
Lorenzo y Rossi discuten antes de una conferencia de prensa en el GP de Aragón en 2015. (Reuters)

No por esperada, la noticia deja de ser mediática. Jorge Lorenzo, tres veces campeón del mundo de MotoGP y dos de 250cc, anunció este pasado jueves por sorpresa en una nutridísima rueda de prensa su retirada del motociclismo con 32 años. Tras un último curso horrible con la Honda, fábrica a la que llegó tras otras dos temporadas de altibajos con Ducati, el balear decidió poner punto y final a una excelente trayectoria que inició siendo un niño a las órdenes de su padre, 'Chicho' Lorenzo, y que le ha acabado convirtiendo en uno de los pilotos más grandes de la historia del campeonato.

Jorge deja atrás un buen puñado de grandes premios entre todas las cilindradas (297), victorias (68) y podios (152), amigos y también rivales. Sea como fuere, la gran mayoría de los que compartieron pista o box con él, ya tuvieran una relación más o menos fluida, quisieron arroparle en el anuncio de su despedida. Allí estuvo, por ejemplo, Andrea Dovizioso, con el que el '99' tuvo sus más y sus menos en el pasado. También la práctica totalidad de españoles, con Marc Márquez a la cabeza: Viñales, Rabat, Rins o Joan Mir. A Johann Zarco, que podría sustituirle en 2020, se le vio de la misma manera en los asientos delanteros. El que no compareció fue, lamentablemente, Valentino Rossi. El italino no quiso saber nada del que fuera su compañero de equipo durante siete años en Yahama.

Un desplante que soprendió a todos los presentes, aunque posteriormente el de Tavullia sí que quiso dedicarle unas cariñosas palabras cuando le preguntaron por su legado en la previa al GP de Cheste, última carrera del año: "Jorge es uno de los mejores pilotos de la era moderna. Considero que perdemos una parte muy importante de nuestro deporte con él. Es un gran campeón que muchas veces me ha impresionado por su velocidad y nivel de concentración. Desde que llegó a MotoGP se mostro muy fuerte. Es uno de los grandes rivales de mi carrera, algunas de mis mejores carreras fueron contra él. Le deseo mucha suerte en el futuro". Rossi quiso ser elegante en ese momento, pero su ausencia en la rueda de prensa del balear fue un gesto feo a todas luces porque invitado a ella estaba, así lo quiso Jorge.

Una rivalidad tensa

Valentino no acudió a presentarle sus respetos a un campeón del mundo. Cuando le preguntaron si tenía o no motivos de peso para hacerlo justificó que "tenía otras cosas que hacer" y que "no sabía que irían todos". ¿Su mejor rcuerdo de Jorge? "Barcelona 2009, luchamos hasta la última curva", añadió sonriente ante la atenta mirada de Márquez. Luego, remarcó: "No somos los mejores amigos". Así es porque en 2008, año del ascenso a la categoría reina del '99', Rossi le recibió en el garaje con un muro a razón de las diferentes marcas de neumáticos que iban a calzar uno y otro. Tampoco quiso compartir otros datos de la montura con él. A la postre, Rossi acabaría admitiendo ante la prensa que la apuesta de Lin Yarvis, director de Yamaha, por Lorenzo como su nuevo compañero de equipo le había molestado. El italiano no perdonó entonces y tampoco parece dispuesto a aparcar viejas rencillas ahora a pesar de que Lorenzo ya no le generará más problemas en lo sucesivo.

A partir del minuto uno la tensa rivalidad deportiva acabó enfriando una relación que ya nunca más consiguió remontar el vuelo. "Podemos mantener un vínculo profesional, nos debemos al equipo, pero nunca seremos amigos", comentó Lorenzo el año de su debut. Rossi tuvo a Biaggi, a Gibernau, a Hayden y Stoner, pero fue Jorge quién más le exigió. En 2009, tras una batalla al límite en Motegi, saltaron chispas en el primer cruce de declaraciones serio entre los dos: "Valentino adelanta a veces al límite de la legalidad", se quejó Lorenzo. "Cuando tienes una gran pelea en la última vuelta y pierdes es normal que te dé por culo", le replicó el transalpino. Ambos se desafiaron sin complejo.

Lorenzo y Rossi, durante la presentación del equipo Yamaha en 2016. (EFE)
Lorenzo y Rossi, durante la presentación del equipo Yamaha en 2016. (EFE)

"Él o yo"

En Mugello 2010, el nueve veces campeón del mundo sufrió la lesión más grave de su carrera, una fractura de tibia y peroné, que le obligó a perderse tres carreras y le apeó muy pronto de un Mundial que se acabaría llevando su compañero. Debido al buen momento que atravesaba Lorenzo y ante la negativa de Yamaha de aceptar sus deseos y desprenderse de Jorge ("o él o yo"), Rossi fichó por Ducati. El español ganó su segundo cetro en 2012 al mismo tiempo que Valentino vivía una terrible sequía de resultados con la Desmosedici, dos temporadas en las que solo subió al podio en dos ocasiones. Aquello le frustró, pero los nipones le volverían a abrir las puertas.

'Il Dottore' no se lo pensó dos veces y regresó a la fábrica de los diapasones más calmado, esta vez ya sin muros y asumiendo su papel como número dos del equipo. Durante un tiempo reinó la calma y la cordialidad, aunque cada vez que le preguntaban a uno u otro siempre coincidían en lo mismo, que nunca serían amigos. "Con Valentino no me iré a cenar o de copas, pero dentro de la pista nos respetamos". Sin embargo, en 2015 todo estalló definitivamente por los aires. En un intento de que ambos disputaran el campeonato en igualdad de condiciones, Yamaha decidió darles el mismo trato y dejó que resolvieran en la pista el Mundial, toda vez que Marc Márquez se había quedado muy temprano fuera de la pugna con su Honda.

Sepang 2015

Rossi no supo gestionar bien las últimas citas de la temporada y dinamitó la paz en una de las ruedas de prensa más recordadas de siempre, la de Sepang (Malasia), antes de la penúltima carrera, cuando expuso al mundo una conspiranoica teoría: según él, Lorenzo y Márquez estaban compinchados y habían pactado para que él perdiera su décima corona. Luego llegó la famosa 'patada' a Marc y los reproches. "No es un título auténtico, Lorenzo no debe de estar contento", lamentó en Valencia, tras perder el campeonado por la sanción que le impusieron tras su incidente con el de Cervera.

Un año después, en 2016, Jorge estampó su firma con Ducati, en parte molesto de que Yamaha priorizara la renovación del transalpino a la suya. Antes, habían vuelto a tener una discusión subida de tono ante los periodistas en San Marino, cuando Lorenzo se quejó de un adelantamiento agresivo de su compañero, que respondió con sorna ante un atónito Dani Pedrosa, sentado entre ambos como vencedor del gran premio, que aguantó como pudo el incendio. "No consiento que nadie diga que soy un piloto sucio", le advirtió Rossi. "A los 37 años debería ser más educado", le recriminó Lorenzo.

En los úlimos tiempos la escasa batalla entre ellos ha rebajado considerablemente la tensión. Durante esta última etapa de Lorenzo en Honda, Rossi incluso se había mostrado condescendiente dada su complicada situación. Tras el 'strike' del balear en Catalunya, lejos de polemizar, salió en su defensa: "Está pasando por un mal momento (Lorenzo), se vio delante y lo intentó. Estas cosas pasan. Ha cometido un error y ha pedido disculpas". Sin embargo, Rossi ha preferido no presentarse este jueves a la despedida más amarga de Lorenzo tras toda una vida en los circuitos. Un último gesto feo, pues las palabras, por bonitas que sean, se las lleva el viento. "Si se volviese a subir a la M1 iría fuerte. El problema es que quiere mucho dinero y es un poco difícil. Me encantaría tener a Lorenzo como probador porque es un piloto muy rápido y podría ayudarnos", zanjó. ¿Ironía? juzguen ustedes.

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