Victoria para Marc, que supera a Doohan

El duelo Marc Márquez - Viñales que no fue y el nuevo esperpento de Jorge Lorenzo

Desde 2017 venimos esperando la ansiada batalla entre los dos españoles. Este domingo en Australia parecía que por fin había llegado ese momento, pero no se dio. Lorenzo, último a un minuto

Foto: Maverick Viñales y Marc Márquez, durante el GP de Australia que acabó llevándose el '93'. (EFE)
Maverick Viñales y Marc Márquez, durante el GP de Australia que acabó llevándose el '93'. (EFE)

Desde que Maverick Viñales fichó por Yamaha al finalizar la temporada 2016, su buen rendimiento en pretemporada y su fulgurante estreno –ganó las dos primeras carreras- auguraron una esperada pugna, un mano a mano con Marc Márquez. Nos frotábamos las manos con carreras disputadas entre ambos hasta la última curva, con batallas en cada curva para conseguir la supremacía del campeonato, pero lo cierto es que a la hora de la verdad no ha habido nada entre ellos. Ni siquiera hoy.

Márquez no las tenía todas consigo y el impresionante ritmo de Viñales le puso por momentos contra las cuerdas. Pero… “yo he sabido jugar mis cartas”, reconoció. Y tanto que lo ha hecho, guardándose en la manga el as de la potencia de su Honda, que le ha permitido engancharse a la rueda de Maverick,con la lengua fuera, pasando las de Caín, resistiendo hasta el final. Fue en la última vuelta donde asestó el golpe de gracia al de Yamaha, que en su desesperación por devolverle el adelantamiento cometió un error insalvable que le mandó al suelo y no solo le costó la carrera, sino una buena posición. Con este resultado, Marc supera a Doohan (55 frente a 54 grandes premios) y ya es el mejor piloto de la historia del prestigioso fabricante nipón.

Visto el desenlace y el rendimiento de Viñales, que con un lenguaje siempre contradictorio y algo indefinido deja su futuro en Yamaha en el aire, la marca de los diapasones tiene que tener claras sus prioridades. Si se dice que Honda sólo tiene a Márquez para ganar, ¿qué habría que decir de Yamaha? Tienen a un valor en alza como Fabio Quartararo, por el que se pega media parrilla de MotoGP, y a una realidad como la del catalán pensando en cambiar de aires. Pero parece que Valentino Rossi quiere firmar un nuevo contrato cuando el año próximo expire el actual, maniatando de esta manera a la marca.

Tendríamos Rossi hasta el final de 2022, sorprendemete. Hoy ha vuelto a rodar en cabeza de carrera durante tres vueltas, puro espejismo. Peleó cuanto pudo en el grupo delantero pero acabó perdiendo fuelle precisamente el día en el que celebraba su salida número 400 en un Gran Premio. Curiosamente, también el día en el que enlazó su racha más larga sin triunfos, 44 carreras desde el Gran Premio de Holanda de 2017.

Márquez apura los últimos metros del circuito en solitario tras la caída de Viñales. (Reuters)
Márquez apura los últimos metros del circuito en solitario tras la caída de Viñales. (Reuters)

Honda y Yamaha preocupan

La situación tanto en Honda como en Yamaha es preocupante porque sus respectivos equipos de fábrica sufren problemas. El italiano no consigue recuperar el ritmo de antaño, prueba cosas nuevas, pelea, se cae... y se ve humillado por pilotos que hace unos días seguían teniendo un póster suyo en la pared de su habitación. Pero ahí sigue. Es positivo, pero también negativo porque ya ha alcanzado la categoría de mito en activo, ¿y quién va a ser el guapo que le diga que ya está en tiempo de descuento?

Pero al menos Rossi aporta sus resultados, por menores que sean en estos momentos. Lo de Jorge Lorenzo sí que resulta incalificable. Este domingo volvió a acabar el último, muy lejos de los puntos y a más de un minuto de Márquez en una carrera de 27 vueltas, lo que supone perder una medida de más de dos segundos por vuelta… Y si eso no resulta significativo, quizás lo sea este dato: Johann Zarco, que se estrenaba con la moto del lesionado Nakagami, claramente inferior a la Honda RC213V oficial, le endosó cuarenta segundos. Ni más ni menos. Esto sí que tiene que ser preocupante para Honda. Tic tac, tic tac...

Jorge Lorenzo, rodando en última posición del GP de Australia con la Honda. (EFE)
Jorge Lorenzo, rodando en última posición del GP de Australia con la Honda. (EFE)

Porque por encima de otras consideraciones y reconociendo que las inoportunas lesiones que han ido lastrándole desde hace un año, la última tras Assen, le impidieron alcanzar el tono físico necesario para enfrentarse a la moto más física y reactiva de la categoría, no hay justificación para que acabe en la cola cada domingo. Hace ya semanas que lo físico está superado. El tres veces campeón de MotoGP está pasando desapercibido, afeando su imagen. Honda no se lo puede permitir ni él tampoco.

No sé si el desenlace de la temporada 2019 abocará a Lorenzo a su despedida inmediata de la competición. Lo que resulta indiscutible es que ni un deportista de su calidad ni un equipo como HRC se merece semejantes resultados.

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