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El Madrid conquista Sevilla en una segunda parte descomunal y mata LaLiga (2-3)
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Más épica blanca

El Madrid conquista Sevilla en una segunda parte descomunal y mata LaLiga (2-3)

El equipo de Ancelotti tiró la primera mitad y bordó el fútbol en la segunda. La entrada de Rodrygo hundió al Sevilla y el gol de Benzema cerró otra remontada para la colección

Foto: El ariete galo coronó la reacción blanca. (Reuters/Marcelo del Pozo)
El ariete galo coronó la reacción blanca. (Reuters/Marcelo del Pozo)

Un Real Madrid errático, parsimonioso, falto de concentración, intensidad y de fútbol en la primera parte. Otro Real Madrid veloz, vertical, determinado, sólido y épico en la segunda. Los hombres de Carlo Ancelotti se plantaron en Sevilla con la oportunidad de sentenciar LaLiga y dar un golpe en la mesa de campeón. Nada más lejos de la realidad, dos errores individuales de Éder Militao encarrilaron una primera parte indigna de un campeón de Liga. El Sevilla era un ciclón físico y pasó por encima del conjunto blanco, incapaz de presionar arriba con acierto y efectividad, debilitado por la banda derecha.

Síntoma de un equipo capaz de firmar el acceso a las semifinales de la Champions League y, en la misma semana, de protagonizar un desastre colectivo. Pero también de remontar en una exhibición de fútbol, empuje, coraje y ambición con goles de Rodrygo, Nacho Fernández y Karim Benzema. El Madrid, bipolar, es más líder que nunca y pone una distancia de 15 puntos respecto al Barça.

placeholder El croata hizo el primer tanto. (Reuters/Marcelo del Pozo)
El croata hizo el primer tanto. (Reuters/Marcelo del Pozo)

Sin Ferland Mendy en la izquierda, Dani Carvajal fue el lateral en el costado izquierdo, mientras Lucas Vázquez ocupó su lugar. El Sevilla, equipo amplio y profundo como pocos, no dudaría en explotar las bandas y cargar el área. El Papu Gómez dio el primer susto, con un centro envenenado al que no llegaron el Tecatito Corona ni Martial por los pelos. El Madrid tocaba la pelota, siempre pendiente de Karim Benzema, pero sin encontrar profundidad. Al perder el cuero, el objetivo era recuperarlo defendiendo hacia adelante, pero al cuadro blanco le faltaban compenetración, intensidad y piernas. Como si fueran justos en lo físico.

Todo lo contrario era el Sevilla. El equipo de Julen Lopetegui practicaba una salida de balón limpia y se cerraba en banda con un repliegue perfectamente engrasado que ahogó al Madrid. Su presión sí funcionaba y desesperaba al Madrid, que no dudaba en pegar el pelotazo hacia nadie. Con el 0-0, los blancos pidieron un penalti por mano de Diego Carlos que Cuadra Fernández no señaló. Solo dos minutos después, Ivan Rakitic transformaría una falta en la frontal sobre el Papu Gómez en un gol absurdo, donde la barrera colocada por Thibaut Courtois se abrió por dentro a causa de un salto al vacío de Militao. Benzema se retorcía, Courtois se lamentaba y Ancelotti ponía cara de pocos amigos.

El Madrid se pisaba por dentro, con un reparto posicional extraño y que no dotaba de suficientes alternativas con balón al centro del campo. Camavinga y Valverde estaban desdibujados y la banda derecha era un atasco. Con Kroos en la base y Vinícius Júnior marcado de cerca, solo Modric y Benzema generaban sensación de peligro. El golpe definitivo llegaría poco después, cuando una gran salida de pelota del Sevilla y la presión descoordinada y poco trabajada del Madrid provocaban que el equipo blanco estuviese descolocado. De otro robo arriba local, Tecatito salió al galope ante un hundido Lucas Vázquez, Militao fue al corte tarde y mal, la pelota quedó en los pies de Martial tras la embarazosa salida de Courtois y cayó el segundo.

placeholder El Sevilla se vió con el 2-0. (Reuters/Marcelo del Pozo)
El Sevilla se vió con el 2-0. (Reuters/Marcelo del Pozo)

El Real Madrid era un caos. Con una banda derecha inoperante donde Lucas Vázquez y Fede Valverde se pisaban sin darle vuelo al equipo. Benzema pudo recortar distancias con la colaboración de Bono, pero se cruzó Diego Carlos en el último momento. Al descanso, lo mejor para el Madrid era que Cuadra Fernández había perdonado la expulsión a Camavinga por una entrada a destiempo que lesionó a Martial (entró Rafa Mir en su lugar). Por eso Ancelotti introdujo a Rodrygo por el galo y movió a Valverde a posiciones interiores. Lopetegui también cambió al Papu Gómez por Óliver Torres.

Fue salir del vestuario y tener la primera a través de una conexión entre Modric y Benzema, pero el galo falló ante un imperial Bono un mano a mano claro. El que no perdonaría sería Rodrygo, volviendo a demostrar su olfato goleador. Progresó Carvajal, la cedió para Vinícius, tocó el brasileño de tacón para el lateral y este puso un centro con caño incluido que conectó con el goleador brasileño. El Sevilla quería guardar la ropa, pero estaba demasiado atrás. Militao quiso volar el muro nervionense con un disparo desde su casa que casi sorprende a Bono.

placeholder El brasileño tuvo un gran impacto. (EFE/Julio Múñoz)
El brasileño tuvo un gran impacto. (EFE/Julio Múñoz)

El Madrid había mudado su piel. De ese fútbol al trote se pasó a combinar con velocidad y peligro, principalmente a través de un Vinícius Júnior que recibía en situaciones de uno contra uno frente a Jesús Navas a consecuencia del buen trato de balón. Otra gran diferencia fue la intensidad tras perder la pelota. El Madrid rezumaba energía y ganas, ambición y agresividad en sus acciones. Lopetegui buscó la reacción de los suyos con un doble cambio en el Sevilla: se fueron Acuña y el Tecatito Corona y entraron Augustisson y Gudelj.

Pero el equipo de Ancelotti había despertado con un reparto de espacios mucho más natural. Valverde volaba y robaba por dentro, Rodrygo era vertical y rellenaba el área y Benzema y Vinícius danzaban para tortura local. De otra combinación entre Rodrygo y Benzema se rozó el 2-2, pero Bono embolsó el disparo del galo. Se estiró un poco el Sevilla, asfixiado del dominio del Real Madrid, y Óliver Torres puso una pelota de gol a Rafa Mir, que no llegó por poco. No importó. El Madrid ya había decidido remontar. Otra jugada por la derecha, con participación de Rodrygo y centro de Lucas Vázquez, cayó en Vinícius Júnior, que la mató con el pecho para hacer el 2-2... antes de que Cuadra Fernández la anulase de forma incomprensible.

placeholder Vinícius realizó una gran segunda parte. (Reuters/Marcelo del Pozo)
Vinícius realizó una gran segunda parte. (Reuters/Marcelo del Pozo)

La acción crispó al Madrid, aunque no frenó su avance. De un duelo precioso entre Rafa Mir y Militao en el área blanca se pasó a un empuje extraordinario blanco. Tras un córner en la izquierda, Carvajal ganó la pelota ante un tibio Óliver Torres, la puso para el recién incorporado Nacho Fernández y el defensor madrileño la colocó al fondo de la red. Benzema pudo marcar el 2-3 definitivo, pero su balón cruzado no tuvo un final feliz. El dominio del Madrid era total y el Sevilla resistía como gato panza arriba. Hasta que Benzema, tocado por una varita, firmaría el gol de la victoria en una jugada fantástica entre Rodrygo y Vinícius. La remontada es terreno del Real Madrid.

Un Real Madrid errático, parsimonioso, falto de concentración, intensidad y de fútbol en la primera parte. Otro Real Madrid veloz, vertical, determinado, sólido y épico en la segunda. Los hombres de Carlo Ancelotti se plantaron en Sevilla con la oportunidad de sentenciar LaLiga y dar un golpe en la mesa de campeón. Nada más lejos de la realidad, dos errores individuales de Éder Militao encarrilaron una primera parte indigna de un campeón de Liga. El Sevilla era un ciclón físico y pasó por encima del conjunto blanco, incapaz de presionar arriba con acierto y efectividad, debilitado por la banda derecha.

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