CELEBRACIÓN IMPROVISADA DEL BARCELONA

"Como somos campeones y nadie nos ha hecho el pasillo...". Si Piqué habla, va a misa

Al final del Barcelona-Real Madrid (2-2), Gerard Piqué cogió el micrófono y sugirió a todos los trabajadores del Barça que hicieran un pasillo a los jugadores. Dicho y hecho

Foto: Piqué y Ramos, dándose un abrazo tras el Barça-Madrid. (EFE)
Piqué y Ramos, dándose un abrazo tras el Barça-Madrid. (EFE)

No estaba previsto que hubiera ninguna fiesta. Ni confeti, ni vuelta de honor ni nada. El club no lo había anunciado y dejaba todas las celebraciones para el último encuentro ante la Real Sociedad, incluyendo la despedida a Andrés Iniesta. Pero los jugadores van por libre y hacen lo que les da la gana. Y después de sufrir con uno menos por la expulsión de Sergi Roberto al final de la primera parte y lograr mantenerse invictos tras el 2-2 frente al Real Madrid, decidieron que era un momento ideal. Y más si en el vestuario estaban los futbolistas merengues. Un 'en los morros' de manual. Hasta hubo pasillo. Piqué cogió el micrófono y soltó: “Como somos campeones de Liga y nadie nos ha hecho el pasillo, le pido a la gente del ‘staff’ que nos lo haga. Este es el pasillo de los hombres que cuidan del Barça”. Y, oye, a mandar. Todo el cuerpo técnico, incluido Valverde, se puso en fila para aplaudir a los jugadores mientras el Camp Nou estaba ya medio vacío. Increíble, pero cierto.

En la mejor entrada de la temporada, con 97.939 espectadores, muchos habían enfilado ya el camino hacia su casa porque en cuanto se terminó el partido se marcharon todos del terreno de juego y el club no había anunciado ningún festejo. Pero a los cinco minutos volvieron a salir los culés, algunos de ellos descalzos, como Iniesta, para bailar en círculo, aplaudir a los que aún quedaban en sus asientos, celebrar, dar la vuelta al campo y, finalmente, tener el pasillo que al parecer tanto ansiaban.

Zidane había declarado que la decisión de no hacerle el pasillo al Barça era suya porque en diciembre no se lo hicieron a ellos tras ganar el Mundial de clubes. Lo que parecía un debate de los medios de comunicación para darle ‘vidilla’ a un Clásico que muchos habían calificado de descafeinado y a los que imagino en la segunda parte como al piloto improvisado de ‘Aterriza como puedas’, sudando a mares, terminó siendo una afrenta que los futbolistas no estaban dispuestos de dejar pasar. Pues sí: evidentemente, los jugadores azulgrana querían el pasillo. Y lo tuvieron. Aunque la mitad de su afición se lo perdiera. Les daba lo mismo. La cuestión al parecer es quedar por encima del máximo rival, más chulos que un ocho. Ellos mandan y punto. "Te aseguro que ha sido totalmente improvisado. Este Piqué es una caja de sorpresas... Yo, la verdad, es que ni lo había oído, pero me han dicho 'hay que hacer pasillo' y me he puesto. Al final son los jugadores los que se baten el cobre, se lo merecen y es una anécdota más", reconocía Valverde tras el encuentro.

Messi vuelve a salir en la foto

Hay también quien a estas alturas sigue dudando de que Leo Messi tenga ego. Como si para ser el mejor jugador del mundo no hiciera falta creerse que, efectivamente, lo eres. Como si en los momentos en que sabes que todo el mundo te está mirando, como un Clásico, no dijera: aquí estoy yo. Como si no buscara la foto. A estos ingenuos les recomiendo que miren, por no ir más lejos, los tres últimos de Liga (dos en el Santiago Bernabéu). En todos ellos encontrarán una imagen muy similar; la de Messi sacando pecho ante la grada. Y lo ha vuelto a hacer. Así de bueno es.

El argentino marcó el 2-1 para el Barça en el 52’ cuando muchos se temían lo peor después de que el Barça se quedara con 10 por la expulsión de Sergi Roberto justo antes del descanso. Cabrear a Messi es la peor idea del mundo y el azulgrana se había mosqueado después de un pique entre su amigote Luis Suárez y Sergio Ramos. Tanto fue así que a la jugada siguiente entró a destiempo al central y vio la amarilla. ¡Y pam! Inmediatamente ya estaba enchufado en un partido en el que hasta el momento había pasado inadvertido. En el minuto 70, un paradón de Keylor Navas evitó un nuevo tanto, y en el 82’, desatado, tuvo hasta dos ocasiones seguidas. Gracias a él, el Barcelona sumó un punto y continúa con su Liga perfecta, sin saber lo que es la derrota en 35 partidos disputados y solo a falta de tres para que concluya el campeonato.

Messi ya ha marcado nada menos que 26 goles en todos los enfrentamientos contra el Real Madrid. Es el máximo goleador histórico. Y, encima, disfrutó del pasillo gracias a Piqué.

Liga

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
26 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios