isco sí encontró su sitio en el banquillo

Barcelona - Real Madrid: El agujero negro de Marcelo y la injusticia con Reguilón

Marcelo se enfrentaba a Malcom y a Semedo, lo más flojo del ataque del Barcelona, pero igualmente naufragó de principio a fin, dejando la sensación de que no está para jugar a este nivel

Foto: Marcelo le hace un gesto a Toni Kroos. (Reuters)
Marcelo le hace un gesto a Toni Kroos. (Reuters)

A medida que atacaba el Barcelona, la figura de Reguilón se iba haciendo más y más grande. Si alguien no vio el partido podría pensar que el lateral izquierdo del Real Madrid, joven y canterano, tuvo una actuación fantástica secando a los jugadores del rival pero no, no fue así, él estaba en la grada. El motivo por el que salía su figura, por el que se le recordaba y era anhelado por el madridismo, era la calamitosa actuación que estaba llevando a cabo Marcelo.

El brasileño hizo un partido espantoso, de los peores que se recuerdan, y si la hemorragia no fue todavía mayor se debió, fundamentalmente, a que Messi estaba en el banquillo, inquieto, esperando su momento. Le pusieron delante un peso pluma, Malcom, un jugador cuyo fichaje es difícilmente justificable, y no consiguió pararle ni una sola vez. Luego su compatriota se paraba solo, es verdad, porque no resolvía bien ni una sola de sus jugadas, pero su desacierto no es achacable a que su marcador le atosigase.

Bueno, se podría pensar, al fin y al cabo defender, lo que se dice defender, nunca ha sido el fuerte de Marcelo. Así que queda la opción de mirar hacia delante y pensar si su función principal, la de ser un buen jugador de ataque, la cumplió con nota. Nada parecido, por supuesto, el lateral izquierdo, uno de los mejores que se han visto en la liga española, si no el mejor, se arrastró convenientemente por la banda, demostrando que ni está en forma, ni está afinado, ni está atinado ni nada parecido. La chispa que tuvo ha desparecido, el tremendo talento que le convirtió durante años en un jugador divertidísimo no aparece por ninguna parte.

Solo es achacable a él, no hay ningún motivo real por el que un jugador que cobra millones de euros y tiene un fútbol de alta calidad pueda permitirse una racha como la que lleva Marcelo en tiempos recientes. Porque si hubiese sido un mal partido el daño no sería tanto. No es eso, Marcelo está muy cerca de perder el puesto en el lateral izquierdo para siempre porque hace mucho tiempo que no despierta. Y, en el gol del Barcelona, llegó a su lugar horas después de cuando se le esperaba.

Hay rumores de que le quiere la Juventus, aunque su cotización desciende cada vez que entra en el campo. Lo mejor que se puede decir de Marcelo en las últimas semanas es que no es mal suplente, no se queja, no hace desplantes, no se pelea con Chendo ni parece enfadado con el mundo. No ha perdido la sonrisa, pero eso, su buena actitud vital, es de lo poco que se puede salvar todavía del huracán que se ha llevado al que en otros días fue uno de los mejores jugadores del Real Madrid.

El que se ha ganado el puesto

Si jugó este partido fue solo por jerarquía, y hasta eso se le está acabando. En las últimas semanas ha ido perdiendo el puesto con regularidad, dejando entrad a Reguilón que nunca será tan bueno como él, pero es probable que no juegue tampoco partidos tan espantosos como el de Marcelo en Barcelona. Es un chico joven y con ganas, lo cual no es nada en sí mismo -ganas y juventud no ganan el puesto- pero en comparación con lo que compite cualquier cosa le mejora. El caso es que el chico, que ha ido cumpliendo más que aceptablemente, conoció en esta ocasión la grada del Camp Nou pues Solari, que es quien decide, consideró que lo mejor era dejarle fuera de una convocatoria.

Tiene Solari fama de duro en ese sentido, de justo si se quiere, tanto ofreces, tanto tienes. En este caso, sin embargo, hubo un flagrante error de cálculo, Marcelo, al que le pesan las botas como si fuesen yunques, Reguilón, su suplente, en la grada. Y ahí se puede mirar a otro jugador que tenía papeletas des marcharse de la convocatoria pero que estuvo resguardado en el banquillo todo el rato: Isco. Como le ha pasado a Marcelo, una serie de partidos catastróficos le han dejado fuera de los planes de Solari. En su caso ni siquiera se puede elogiar la sonrisa, porque hace tiempo que ha renunciado a comportarse como un buen chico y entra en el vestuario como un malote perdonavidas.

Solari solo quiso tener un suplente de defensa, algo que es poco común. Nacho, que vale para todo, es cierto, pero raro es que sea solo uno. Podría haberse mantenido Reguilón, pero era el rival más débil para la convocatoria. Sergio no se va a quejar, no va a llorar, no va a montar un drama. No saldrá en el informativo su ausencia ni se harán encuestas preguntando por su ausencia en la convocatoria. Todas esas cosas sí ocurrirían con Isco y con Marcelo, y se puede pensar que no es tan importante estar o no en la lista final. Lo único, la justicia, un jugador que va cumpliendo le ha dejado su hueco en el once a uno que no cumple ni un 10% de su función y a otro que ni lo hace ni parece muy interesado en hacerlo.

En un mundo ideal, el Real Madrid es mejor con un buen Marcelo y un buen Isco. Alguna teoría podría asegurar que recuperarlos a los dos puede ser un punto de inflexión en la temporada, conseguir que el equipo sea realmente competitivo y cumplir sus objetivos finales. No le han faltado intentos al Madrid, por uno y por otro, pero igual ya ha llegado el punto de dejar atrás a un par de soldados que no hacen otra cosa que lastrar al grupo. Con Semedo y Malcom delante, Marcelo fracasó. Enfrentándose a lo peor del Barcelona, naufragó. Y lo que le viene al Madrid no admite muchas pruebas, el Atlético, la Champions, la vuelta, la Liga del Barcelona... viene el huracán y no hay tiempo para el diván, el que no esté preparado no puede estar.

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