poder rotar puede ser importante en el ataque

El gol de Marco Asensio o cómo imitar a Vinicius (y evitar la sombra de Isco)

Marco Asensio marcó el segundo gol del Real Madrid, clave para la eliminatoria. Después de un mes y medio de baja, recuperarle es esencial para que el equipo puede llegar a buen puerto

Foto: Asensio celebra su gol en Ámsterdam. (Reuters)
Asensio celebra su gol en Ámsterdam. (Reuters)

La recuperación de un equipo suele ser cosa de unos pocos. En el Real Madrid surgió Vinicius, se enchufó Modric, la defensa se fortaleció y Reguilón ocupó el puesto de Marcelo, que no hacía más que naufragar en el conjunto. Con esos mimbres Solari encontró la primera respuesta para rearmar al equipo, pero el argentino es consciente que con eso no bastará. O, incluso, que es mejor no probarlo, porque los jugadores también tienen el peligro de estallar, perder el físico y terminar siendo ineficaces. Por todo eso, entre las muchas noticias que se dieron en el estadio del Ajax, no hay que subestimar el hecho de que Marco Asensio marcase un gol.

Marco Asensio es un caso extraño dentro del Real Madrid, para bien y para mal. Nadie duda de su talento, eso sería tanto como negar la arena en el desierto o el agua en el océano. Todo lo demás, sin embargo, está bajo sospecha. Su liderazgo, por ejemplo. Tiene 23 años, argumentan él y su entorno, no es momento todavía de echarse el equipo a la espalda. En ocasiones, sin embargo, es la realidad la que le hace una mueca y uno de los peores enemigos en este sentido de Asensio es Vinicius, que siendo cinco años más jóvene ha demostrado tener el descaro suficiente para pedir el balón e irse adelante, sin importar las consecuencias o la experiencia. Es su compañero, en ese sentido, un ejemplo.

Y es probable que no tenga nada que ver, pero Asensio, que viene de una lesión que le ha tenido un mes y medio sin aparecer, pareció en Ámsterdam haber aprendido que no es un problema de edad sino de actitud y que si quiere, puede. Marcó un gol y es importante, para el equipo, porque era el segundo -y endulzaba mucho el resultado para la eliminatoria- y porque era la culminación de un buen partido. Pero no es solo el acierto, por supuesto, también el intento, porque antes de encontrar el gol lo intentó varias ocasiones, buscó la portería y disparó. Eso, tanto como el gol, es clave, porque Asensio puede ser un excelente jugador, pero también puede desaparecer de la escena, como si de repente fuese una brizna más de hierba.

Pero en Ámsterdam se le vio entonado, jugó un ratito y cogió un quintal de moral. El Madrid no hizo un gran partido, es cierto, pero él cuando salió estuvo a la altura. Y la situación, en todo caso, es buena, cuando las cosas van funcionando, y a Solari de repente le sale todo, introducir una nueva pieza es mucho más sencillo. Porque un buen jugador, como es este, en un entorno en el que las cosas fluyen, tiene mucho bueno por hacer. El mejor Asensio tiene juego para ser titular en el Madrid, para ser una estrella mundial y acercar a su club a cualquier objetivo que se pueda imaginar. El de principio de temporada estuvo en la línea de sus compañeros, muy mal, pero si se pone a la altura actual del equipo, automáticamente todo mejorará.

La felicidad de Solari

No ha sido sencillo este tiempo para Asensio. Por la lesión, por supuesto, porque no hay futbolista en el mundo que no sufra con eso, pero el tema va más allá. Se encontró, tras la salida de Cristiano, como uno de los marcados para cubrir el inmenso hueco que deja la leyenda. Y, como no funcionaba, fue uno de los señalados. Además, tuvo unas declaraciones no muy gustosas para el madridismo en las que venía a decir que no le corresponda a él dar el paso adelante, algo que es inconcebible para un aficionado blanco que le pide eso a todos, desde Reguilón hasta Benzema.

En la crisis fue señalado, quizá no tanto como Isco -en realidad, seguro que no como Isco, directamente defenestrado- pero sí lo suficiente para sentirse incómodo. El malagueño, de hecho, es ahora uno de los más claros ejemplos a no seguir por Asensio, pues ya ha podido compender que el esfuerzo no se negocia y que si el entrenador se pone duro no queda otra que agachar la cabeza y seguir corriendo en busca de otra oportunidad. Solari ha dejado claro que el puesto no se regala y que no depende de ser o no un activo estratégico del club, todo está en rendir y, si eso ocurre, habrá un lugar para él.

Es más, el técnico quiso elogiarle ante los micrófonos antes incluso de ser preguntado. "Estamos especialmente contento por Marco Asensio, por como jugó y por su gol", dijo rápidamente. La fórmula que ha utilizado, con Lucas, Vinicius y Benzema, le ha funcionado, pero que empiecen a aparecer recambios es algo necesario. Porque por más que corran -y Vinicius y Lucas son realmente sorprendentes en ese sentido- llegará un punto en el que necesiten aliento. Y quizá mover a 23 es una lata, porque es difícil mantenerlos a todos enchufados, pero depender de once y solo de once también es algo parecido a un suicidio.

Asensio marcó en Holanda, el país de su madre, y celebró como si extendiese mantequilla en una rebanada de pan. Su gol no fue espectacular, pero tiene el mérito de estar enchufado, acompañar la victoria y aparecer cuando es necesario. De él se sabe que es capaz de marcar los tantos más preciosos, pero no sobra que también forme parte de las cosas más mundanas, más allá de los 'flashes'. Además, el gol es importantísimo, porque no todos los tantos son iguales. El 1-1 no era un mal resultado, pero su gol lo convirtió en uno excelente.

Durante meses, después de la salida de Cristiano, fue visto como alguien fundamental para el futuro del equipo. En el mercado de valores, bajó por el camino, pero tiene tiempo suficiente para subirse al carro. Y, si lo hace a tope, el Madrid será mejor. Los buenos nunca sobran.

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