De Cunningham a Rashford: "Ser negro era sinónimo de ser un fracasado, un insulto"
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El fútbol inglés está conmocionado

De Cunningham a Rashford: "Ser negro era sinónimo de ser un fracasado, un insulto"

El Confidencial habla con el hijo del mítico exjugador del Madrid sobre los episodios racistas que tuvo que sufrir su padre como los insultos y el lanzamiento de bananas y cuchillos

placeholder Foto: Un mural de Rashford, en su Withington natal tras la polémica. (Reuters)
Un mural de Rashford, en su Withington natal tras la polémica. (Reuters)

El reguero de insultos racistas que colmó las redes sociales tras los penaltis fallados por Jadon Sancho, Marcus Rashford y Buyako Saka en la decisiva tanda ante Italia en la Eurocopa ha generado un terremoto político y social en el corazón de Inglaterra. El país británico, que pensaba que esto ya formaba parte del pasado, ha retrocedido varias décadas para desgracia de unos jugadores que están en el punto de mira por errar un lanzamiento. "Puedo soportar las críticas a mi desempeño durante el partido. Mi penalti no fue lo suficientemente bueno y debería haberlo anotado, pero nunca me disculparé por ser quien soy y por venir de donde vengo", publicó el delantero del Manchester United en sus redes sociales.

A la mañana siguiente, el mural que luce en su honor en Withington, el barrio de Manchester que fue testigo de su ascenso en el fútbol de élite, amaneció con pintadas e insultos.

Foto: Sancho es consolado por Henderson y Southgate. (Reuters)

Afortunadamente, la comunidad de Manchester acudió rápidamente a tapar las pintadas con mensajes de apoyo. Sin embargo, estos no son los primeros jugadores ingleses negros en sufrir insultos racistas. Laurie Cunningham, el primer futbolista negro en vestir la camiseta de Inglaterra en partido oficial en 1977, ya tuvo que soportar momentos muy desagradables mientras se labraba su carrera en los campos ingleses.

El Confidencial habla con su hijo y también exfutbolista, Sergio Cunningham, sobre lo sucedido en las islas. "Me quedé impactado. Recuerdo que, en tiempos de mi padre, ser negro era sinónimo de ser un fracasado. Cualquier persona negra se encontraba con que no podría optar a sitios con poder y repercusión. No podía ser una estrella. Para muchos, ver a mi padre con la camiseta de Inglaterra era un insulto. Para otros, fue el precursor de un camino que hoy recorren Sterling, Sancho o Saka", apunta.

Sergio recuerda algunos de los episodios más amargos que tuvo que afrontar su padre cuando jugaba en la tierra de los 'Three Lions': "A mi padre le amenazaron de muerte. Le mandaron una bala por carta diciendo que, como volviera a jugar con Inglaterra, le matarían. Hasta ese punto llegaban algunos grupos". El tiempo debería haber contribuido a los avances en un país que convive día a día con una multiculturalidad que ahora se traduce en la selección absoluta. Mings, Reece James, Bellingham, Phillips, Rashford Sterling, Saka, Sancho o Calvert-Lewin representan esas segundas y terceras generaciones de inmigrantes que ahora caminan por las calles de Londres.

Lanzamiento de cuchillos y de bananas

"Quiero pensar que esto que sucedió no refleja a la sociedad inglesa. Porque la gente de cualquier cultura está adaptada y hay personas de todas las razas, colores y culturas", cuenta Cunningham. Una evolución que no se daba en aquellos años 70' donde en una visita del Leyton Orient al Milwall en diciembre de 1974, Laurie vivió un capítulo muy triste frente a una de las hinchadas más salvajes del país: "Le tiraron bananas, escupitajos y hasta cuchillos. Además de los típicos cánticos racistas dirigidos tanto a él como para Bobby Fischer, también negro, y para el indio Ricky Heppolette. Después del encuentro, se fue para la grada de los ultras con Bobby Fischer. Les lanzó un beso, les levantó el puño como símbolo del 'Black Power' y se armó una enorme". La policía tuvo que intervenir cuando la invasión del campo fue a más y derivó en una batalla campal con las fuerzas del orden. Los jugadores, recluidos en el túnel de vestuarios, no pudieron abandonar el campo hasta una hora después.

placeholder Laurie Cunningham, durante un partido con el Real Madrid. (Imagen de archivo)
Laurie Cunningham, durante un partido con el Real Madrid. (Imagen de archivo)

"Si mi padre levantase la cabeza no se lo creería. Me parece una vergüenza meterte con el color de una persona simplemente por fallar un penalti. Especialmente en un país que presume de multiculturalidad y en donde hay niños de diversas razas en las categorías inferiores. Yo pensaba que había habido un gran avance", apunta Cunningham. El hijo de 'La Perla Negra' tal y como bautizaron a Laurie cuando jugaba en el Real Madrid (único futbolista en la historia del club blanco en salir ovacionado del Camp Nou), decidió ver la final de la Eurocopa en un bar de Londres.

"Cuando Bukayo Saka saltó a calentar, todo el bar ovacionó al jugador del Arsenal. Volví a pensar en mi padre. Hubiese alucinado por cómo la gente animaba a un futbolista negro y las ganas que tenían de que saliese al campo", revela Sergio. Más tarde, cuando Inglaterra no pudo resolver el empate y el duelo se encaminó a la tanda de penaltis ante Italia, todo cambió. En el momento decisivo y con los nervios a flor de piel, tres jugadores negros se encargaron de lanzar los penaltis. Con Saka como el último encargado de decidir si la selección de los 'Three Lions' alzaría su Eurocopa o, en caso contrario, protagonizaría un 'Wembleyazo'. Con el fallo, la rabia y el abuso racista volvió a aparecer.

Foto: Los jugadores de los 'Three Lions' se lamentan tras perder la tanda de penaltis ante Italia. (Reuters)

"Hubo un grupo que empezó a llamar a Saka 'mono' en el bar cuando falló el penalti. El bar estaba lleno de gente de color y acabaron callándose, pero no me lo podía creer", desliza Sergio. "Puede que fuese por el momento, porque a veces recurren al insulto fácil parar herir a causa de la impotencia y el cabreo, pero para mí es un retroceso", zanja el hijo del exjugador del Real Madrid. Queda mucho trabajo por hacer.

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