Un renqueante Madrid recae en Getafe y solo Courtois lo salvó del batacazo (0-0)
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el portero belga evita la derrota

Un renqueante Madrid recae en Getafe y solo Courtois lo salvó del batacazo (0-0)

El Real Madrid más flojo de efectivos y de energía empata ante un Getafe que mereció más. Courtois, con dos buenas intervenciones, salvó la derrota

placeholder Foto: Thibaut Courtois atrapa un balón en el partido contra el Getafe. (realmadrid)
Thibaut Courtois atrapa un balón en el partido contra el Getafe. (realmadrid)

La fatiga, las lesiones y el coronavirus hacen flaquear al Real Madrid en Getafe. La plantilla de Zidane está pachucha y llega a la fase decisiva de la temporada en un estado raquítico. El equipo, desmejorado. En Getafe evitó la derrota. Lo logró por dos paradones de Courtois, algo que viene siendo habitual en los últimos partidos. El belga lleva tiempo sujetando al equipo, metiéndole en los partidos y sus actuaciones han sido determinantes en la eliminatoria contra el Liverpool y el Clásico. Contra el Getafe, solo dio para un empate y, en el Madrid, el punto lo tienen que dar por bueno. Mereció más el Getafe.

La brecha con el Atleti se vuelve a abrir. Son tres puntos de diferencia con respecto al líder y queda que juegue el Barcelona su partido aplazado. Por delante hay siete jornadas de Liga, pero si el Real Madrid no sana más vale que guarde los mejores efectivos para la Champions, que está a dos partidos para llegar a la final. Tres para ser campeón si tiene piernas y la resistencia mental que demostró en Anfield. Este Madrid está raquítico.

Foto: El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. (EFE)

Lo avisó Zidane tras ganar el Clásico. Están tiesos. Un Real Madrid golpeado por las bajas presentó una alineación con tres jugadores (Courtois, Modric y Marco Asensio) que partían en el plan inicial de Zidane en el once de gala de la temporada. Un Real Madrid con una defensa de suplentes (Odriozola, Militao y Marcelo) y un remiendo (Victor Chust) compareció en Getafe para suplir las bajas de Carvajal, Lucas Vázquez, Sergio Ramos, Nacho y Mendy. Esta línea es la más perjudicada por las lesiones y el coronavirus. El miedo de Zidane a que el destrozo pudiera ser mayor y se extienda a los próximos partidos de Liga y la eliminatoria contra el Chelsea en la Champions provocó que dos titularísimos (Kroos y Benzema) fueran suplentes.

Los paradones de Courtois

Courtois es intocable. Al belga hay que ponerle velas para que no sufra lesión o un contagio. El resto del once del Madrid sufrió una alteración radical con un centro del campo novedoso en el que tampoco estaban Casemiro, sancionado, ni Fede Valverde (por estar en contacto con un positivo de coronavirus). Quedó estructurado con Modric, Isco y Marco Asensio. Arriba, un tridente que tiene un coste de 120 millones de euros (Rodrygo, Vinicius y Mariano). Pero si nos llegan a decir en septiembre que con estos atacantes, de inicio, tiene que jugarse el título, no daríamos crédito. Su rol es más de revulsivos. Hazard tampoco entró en esta convocatoria porque el belga sigue sin fiarse de sus sensaciones. Así está el panorama en una plantilla que aspira a los dos mejores títulos después de que el Barcelona haya ganado la Copa del Rey y el líder, el Atleti, se diera un festín goleador contra el Eibar.

En el banquillo había cuatro jugadores del Castilla que el sábado habían jugado todo el partido con el filial: Sergio Arribas, Miguel Gutiérrez, Antonio Blanco y Pablo Ramón. En esta situación de precariedad, el Getafe, con urgencias por estar a tres puntos de las posiciones de descenso, podía tener más opciones. Las dos primeras ocasiones de peligro fueron para el equipo de Bordalás. Víctor Chust se cruzó en el camino de Jaime Mata y evitó un remate franco. Olivera remató un centro al área que fue rechazado por Courtois y en la continuación de la jugada Modric se interpuso a Nyom. En un minuto, el Getafe destapó la falta de solidez del Real Madrid. Era de imaginar que, con tantas bajas, el sistema defensivo tendría grietas.

Al descanso se llegó con dos equipos más conservadores que con espíritu de riesgo. El Getafe tuvo más peligro con un disparo ajustado de Arambarri y un remate de cabeza de Jaime Mata que acabó con el balón impactando en el poste. La mejor oportunidad para los locales. Alguna aparición con energía desde atrás de Carles Aleñá, pero sin puntería. Pero a este Getafe le faltó ser más agresivo y contundente en el primer periodo. Dejó el partido abierto. En el Madrid, el único que llevó peligro fue Mariano. El delantero estuvo enchufado, con ganas y hambre. Le anularon un gol por fuera de juego milimétrico que tuvo que dilucidar el VAR tirando las líneas. Aquí lo único que se puede hacer es un ejercicio de fe en la tecnología.

Mariano en otro salto para rematar un centro de Marcelo pudo adelantar al equipo, pero el balón lo sacó David Timor cuando entraba a la portería. Era Mariano y poco más porque Rodrygo pisaba poco el área, Vinicius buscaba desbordar por velocidad, pero le faltaba puntería y Marco Asensio tenía el día plano. Ni Isco, que se le suponía más fresco y debería tirar de veteranía y ganas, impuso su fútbol en los primeros 45 minutos. Bastante tenía el Madrid con no desarmarse y dejar la portería a cero. El equipo de Zidane dependía demasiado de Courtois, de que Eder Militao estuviera omnipresente atrás y Mariano arriba porque el resto del equipo estaba perdido en el campo, sin identidad y esto es producto de las numerosas bajas y la inactividad de los suplentes.

Benzema, inofensivo

Por si no tuviera suficientes desgracias Zidane, la segunda parte empezó con el susto de un golpe en la rodilla de Mariano en un choque con Olivera. Benzema empezó a calentar en la banda. El partido estaba cuesta arriba para el Madrid y favorable para el Getafe si era capaz de darle más intensidad y efectividad al juego de ataque. Una de las señales fue ver a Vinicius teniendo que zancadillear a Arambarri para desactivar un acción. El brasileño recibió la tarjeta amarilla. El Getafe imponía la superioridad, llegaba más a la portería de Courtois. Marcelo perdió un balón en el centro del campo, provocó un contraataque y Enes Unal finalizó con un disparo fuerte y colocado a la escuadra. Apareció, de nuevo, Courtois con una estirada y una mano para evitar el gol.

Quedaba media hora de partido por delante y Zidane ya tenía cara de preocupación. Su equipo estaba espeso, era frágil y cometía errores individuales. El Real Madrid necesitaba algo más potente, otra velocidad, intimidar con algo y, sobre todo, ir a por el partido. Era un equipo inofensivo. Zidane metió en el campo a Benzema, de inmediato, junto a Antonio Blanco, canterano y mediocentro. Abandonaron el campo Mariano y Rodrygo. Se trataba de dar solidez al equipo y tener una amenaza arriba. Bordalás respondió con el cambio de Ángel por Jaime Mata. Con Ángel en el campo la sensación de peligro aumentó. Salió como un rayo, eléctrico, a aprovechar las zonas vulnerables de la defensa del Madrid.

La solidez estaba en Thibaut Courtois. En que aguantara. El portero tuvo otra intervención de mérito en un disparo envenenado de Maksimovic. Era el último cuarto de hora del partido y no tenía efecto la salida de Benzema. El Getafe tenía angustiado al equipo de Zidane. El Real Madrid acabó el partido con Víctor Chust, Antonio Blanco y Sergio Arribas (entró por Marco Asensio) en el campo. Tres jugadores que en agosto ganaron la Champions juvenil (Youth League) con Raúl González Blanco. Zidane no quiso sacar a Kroos y dijo que "no podemos hacer tonterías porque gestionar esto no es fácil".

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