La madurez del fútbol popular: los equipos de aficionados se acercan a Segunda
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La madurez del fútbol popular: los equipos de aficionados se acercan a Segunda

Diversos clubes españoles con estructura democrática y propiedad de los aficionados luchan por ascender a las categorías profesionales. Su filosofía es otorgar voz, poder y participación al aficionado

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Los jugadores del Unionistas de Salamanca, en enero de 2020, tras recibir la noticia de que se enfrentarían al Real Madrid en la Copa del Rey. (EFE)

"Si no renuevas tus vestuarios, tus accesos o el sistema de iluminación de tu estadio, recibirás una multa". En los años 90, miles de amantes del fútbol pasaron horas delante del ordenador jugando a las diferentes versiones de PC Fútbol. Uno de sus principales atractivos era coger a un equipo en Segunda B y llevarlo, con los años, a triunfar en Europa. Por el camino la estructura de tu equipo tenía que ir adaptándose a los requisitos que exigía el fútbol profesional en el juego.

La competición real también deja piedras en el camino de los clubes modestos que aspiran a ascender desde las categorías más bajas. Y si encima tienen una estructura democrática y la propiedad es de los aficionados, quizás la cosa se complica más. Durante los últimos años ha cogido mucha fuerza en nuestro país el movimiento conocido como 'fútbol popular'. En resumen, su filosofía es otorgar voz, poder y participación al aficionado. Algo tan básico y a la vez tan alejado del llamado 'fútbol moderno'.

​Orígenes ingleses

Las referencias pioneras que se suelen mencionar en el fútbol popular vienen principalmente de Inglaterra, con equipos como el FC. United o el AFC Wimbledon. La idea general en muchos de estos nuevos clubes surge con un grupo de aficionados descontento con la gestión de clubes históricos: compras por parte de multimillonarios, cambios de ciudad, desapariciones...En nuestro país destacan los ejemplos de Unionistas de Salamanca, SD Logroñés, Xerez Deportivo, C.A.P Ciudad de Murcia o el más reciente del CF Reus. Se cuentan en total cerca de una veintena de ejemplos de un movimiento que está conectado y en expansión. ¿Veremos algún día uno de estos equipos en las categorías más altas?

Unionistas de Salamanca es el club puntero. Fundado en 2014 tras la desaparición del UDS Salamanca, su trayectoria deportiva y social ha sido espectacular. Con 4 ascensos en 5 años se asentaron en Segunda B, no han andado lejos de los puestos de cabeza y esta temporada aún mantienen ciertas opciones, difíciles, de ascenso a Segunda División, la puerta definitiva hacia la profesionalización total.

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James Rodríguez, durante el partido de Copa del Rey Unionistas-Real Madrid, en enero de 2020. (EFE)

En el club no niegan que han pensado en el ascenso a Segunda. Lo señala Nacho Sánchez, integrante de la Junta Directiva de Unionistas. “Siempre lo hemos tenido en mente, especialmente por la proyección que hemos tenido. Es un debate que hemos tanto en la directiva como entre la afición. ¿Qué pasaría si rompemos ese techo?”.

La clave ahora mismo es la Ley del Deporte en vigor. En ella se establece la obligatoriedad, en el plazo de dos años, de convertirse en Sociedad Anónima Deportiva (SAD) a los equipos que jueguen en Primera o Segunda. La intención del actual Gobierno, no obstante, es elaborar una nueva ley que cambiaría este requisito. Pero la realidad es que todavía no ha llegado. Desde Unionistas confían en ese cambio. “Más pronto que tarde va a llegar. Y en el muy hipotético caso de ascender ya, nos acogeríamos a una moratoria para barajar todas las alternativas posibles”, añade Sánchez.

Modernización y profesionalización

La hipotética conversión en SAD no es el único aspecto a tener en cuenta. Para asaltar las máximas categorías es necesario tener una estructura fuerte y solvente. En ello están en Unionistas. “Estamos en pleno proceso de modernización y profesionalización. No olvidemos que el nuestro, como club popular, se basa en el voluntariado. Pero queremos hacerlo de manera más profesional, añadiendo cargos y funciones de personas que se puedan dedicar a esto de una manera plena. Internamente nos estamos preparando para afrontar el futuro de una forma más profesional y seria”.

Sobre la idoneidad de sus instalaciones, en Unionistas dependen de las instituciones. Su campo, el Reina Sofía, es municipal y todas las reformas deberían contar con el Ayuntamiento. “Siempre tenemos el lema de que llegaremos hasta donde nuestros socios quieran”, comenta Sánchez. Esta temporada ha confirmado el sentimiento social que se vive en el club. Han crecido en socios pese a que la gran mayoría no ha podido ir al campo por la pandemia. “Nos hace pensar que tenemos una capacidad de crecimiento grande, que la ciudad de Salamanca se merece el fútbol profesional y nosotros somos una alternativa para ello”, destaca el directivo.

También jugando la fase de ascenso a Segunda División se encuentra la SD Logroñés. No hay que confundirlo con la UD Logroñés, que juega desde esta temporada en Segunda. Los primeros empezaron desde abajo fundado por un grupo de aficionados del extinto equipo histórico de la ciudad. Los segundos compraron una plaza en Tercera de la mano de un empresario. Dos modelos conviven en la misma ciudad. Algo que también ocurre en Salamanca, por cierto, con otro club en la misma categoría que Unionistas. Las relaciones entre ellos y las intrahistorias dan para otro reportaje.

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Prolegómenos del decisivo duelo de ascenso entre la Unión Deportiva Logroñés y el Castellón, el pasado mes de julio. (EFE)

“Yo pregunto siempre a qué se refiere uno con profesionalización. Puede ser que alguien viva de ello, del fútbol. En nuestro caso solo hablamos de jugadores y técnicos. Hasta donde nos exija la ley vamos a seguir como Junta Directiva y que sigan siendo los socios los que decidan su destino. Como la ley actualmente es solo para Primera y Segunda, aquí estamos”, destaca Jose Uriarte, responsable de comunicación del SD Logroñés.

Junto con el Unionistas tiene asegurada su plaza en la nueva 1ª RFEF, que viene a ser una Segunda B con menos equipos. “¿Que en esta nueva categoría nos dicen que los futbolistas tienen que tener ficha profesional? Tendrán ficha profesional y cobrarán lo que el club estime oportuno en función a su presupuesto”, añade Uriarte. Desde el club confían también en el cambio de la ley para no tener que convertirse en SAD. La incertidumbre, no obstante, está ahí. “Alguna vez lo hemos hablado en el club pero nunca lo hemos planteado a los socios porque lo veíamos siempre lejano”, afirma.

Las alternativas y los planes

“Estoy plenamente convencido de que, en el próximo lustro, un equipo del fútbol popular llegará al menos a Segunda División”. Quien pronuncia estas rotundas palabras es uno de los pioneros de esta corriente futbolística. Es Emilio Abejón. En 2007 fue uno de los socios fundadores del Atlético Club de Socios, modesto equipo que surgió por el descontento de un grupo de aficionados respecto a la gestión de la familia Gil en el Atlético de Madrid. Posteriormente participó en la fundación de la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE), organización de la que es secretario general. Desde ahí intenta ayudar y poner en valor la importancia de los aficionados en el mundo del fútbol actual.

Aparte de Unionistas y SD Logroñés, pone como candidato al Xerez Deportivo, actualmente jugando por subir a la nueva 2ª RFEF, que sería la cuarta categoría del fútbol en nuestro país. “Con su poder demográfico, es un club que andará por ahí. Va a aparecer y es candidato a acercarse el fútbol profesional”.

Alex Coca, directivo y uno de los fundadores, reconoce la ambición del proyecto. “Venimos del Xerez Club Deportivo y nuestra idea es llevar este nuevo club tarde o temprano a las mismas cotas que el anterior club de la ciudad. Sabemos que es muy complicado, se llegó a jugar en Segunda y en Primera. No nos ponemos límites, llegaremos hasta donde podamos llegar, no nos conformamos. La afición quiere aspirar al máximo dejando al lado la gestión fraudulenta que tenía el club”.

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Campo del Ceares.

Desde el Xerez señalan que siempre surge el debate de qué harán el día que lleguen al fútbol profesional y cuentan con una comisión jurídica para estudiar el tema. “Queremos que el club siga siendo siempre de los socios. En el supuesto de tener que convertirnos en SAD, buscaríamos la manera de hacerlo pero siguiendo bajo el control y tutela de los socios”.

Y es que Abejón y FASFE tienen un plan en la cabeza por si la ley finalmente no cambia lo rápido que se espera. “Estamos trabajando el tema con abogados. Tenemos vías e ideas para solventar el tema mientras se hace lo más sencillo del mundo que es cambiar la ley”, apunta. Abejón destierra la idea de que el problema de la conversión a SAD sea el de la capitalización. “Yo puedo captar capital pero no dejar de ser una entidad democrática y asociativa, no te pueden obligar a no serlo”.

El proceso de conversión de un club puede demorarse hasta dos años. Con esos plazos se podría 'jugar' para esquivarla mientras se aprobara una modificación y evitar el descenso del equipo. Si no, plantean dos alternativas. En primer lugar, “dar la batalla”, decirle al Consejo Superior de Deportes que se niegan e iniciar un contencioso-administrativo al ser descendidos con el que llegarían incluso a la Unión Europea. Sería un proceso largo y arriesgado. “Si fuera un directivo de Unionistas, esa sería una de las opciones que plantearía”, afirma Abejón.

¿Sociedades Anónimas Deportivas?

La otra alternativa, para la que están pendientes desde FASFE de un dictamen jurídico, es más compleja. La Ley del Deporte, explica Abejón, prevé dos formas para convertirse en SAD. Una es la que todos los equipos tomaron, pasando toda la gestión a la nueva sociedad. La otra es el método de adscripción. Es decir, solo convertir al primer equipo en SAD. El club como tal seguiría existiendo y de él dependerían el resto de equipos, el femenino, las categorías inferiores...Este método lo usaron clubes de baloncesto como Estudiantes.

“En Alemania prácticamente todos son clubes pero hay varios que tienen SAD solo para la categoría profesional. Lo que exige la Bundesliga es que la mitad de acciones más uno sean propiedad del club. En España obligan a que no más del 10% de las acciones sean del club”, comenta Abejón. Y es ahí donde tienen un plan que creen que sería legal. “Sería que los socios crearan una asociación, por tanto democrática, que comprara las acciones y por tanto ejercieran los derechos de voto de una forma democrática, ejercidos por los mismos socios del club. Es creativo y hasta bonito. Usted me obliga a que me convierta en una empresa y que vengan inversores a quedarse con nuestros clubes. Nosotros, que somos el pueblo estamos buscando la posibilidad de ejercer democráticamente estos derechos y blindarlos”. Abejón destaca, no obstante, clubes que han puesto limitaciones a la compra de acciones como el Eibar o la Real Sociedad.

En todo caso, para el secretario general de FASFE considera que los crecimientos orgánicos y el ir incrementando poco a poco los niveles de exigencia son importantes para este tipo de clubes. “Estar en fútbol profesional requiere una estructura profesional. En Tercera, un grupo de voluntarios salen y cortan el césped. En profesional, no puedes depender de que a Manolo, el socio 58, le deje tirado el coche y no llegue a pintar las líneas de cal. Tendrás que tener una empresa o gente contratada para ello, pero eso no va en contra de los decisiones democráticas en un club. Con formas de gestión democrática se puede trabajar, independientemente de las trabas legales se puede funcionar con normalidad en categoría profesional. Los argumentos contra este tipo de cosas son los que hemos escuchado históricamente contra la democracia. Eso de mejor que gobiernen los que saben a que votemos todos quién queremos que nos gobierne.”, explica.

Los problemas del fútbol por debajo de la Segunda B

Desde más lejos ven el “problema” de las conversiones otros clubes con solera dentro del movimiento del fútbol popular. Uno de los más representativos y veteranos está en Gijón, en el barrio de Ceares. Fundado en 2011, el Unión Club Ceares lucha, con muchas opciones, por subir a 2ª RFEF. En 2014 estuvieron a punto de ascender a Segunda B. “En ese momento hablamos del tema sobre la viabilidad. Era difícil, hubiera sido viable pero sufriendo mucho en todos los sentidos, no hubiéramos podido competir en la categoría. Pero hoy en día ha cambiado muchísimo todo, ahora te dan muchas ayudas por ascensos. Hay varios paracaídas para que podamos competir”, comenta Íñigo Arza, miembro de la Junta Directiva.

Estas ayudas permitirían a un club como Ceares sufragar gastos extras como desplazamientos largos o hacer más contratos profesionales. “Ha habido otro cambio muy grande, ahora percibimos una serie de ayudas por profesionalizar los contratos tanto de futbolistas como de empleados del club”, comenta.

Otros de los pioneros en nuestro país están en Murcia. En 2010 un grupo de aficionado fundó el Club de Accionado Popular Ciudad de Murcia. Cogía el legado del Ciudad de Murcia, un club que desapareció dos veces, cambió de ciudad, generó numerosas deudas, lo descendieron... El equipo lucha actualmente por no descender de Tercera División. “El objetivo deportivo va ligado al crecimiento social y económico del mismo”, afirma el presidente José Francisco Navarro. En Murcia hay dos clubes con mucho potencial, como el Real Murcia y el UCAM Murcia, lo que complica más la realidad del Ciudad. “Es complejo conseguir un ascenso teniendo en cuenta que no disponemos una instalación deportiva propia ni exclusiva. Eso no nos permite crecer hacia la base. No hemos conseguido arraigar ese caldo de cultivo que nos permita crecer económicamente para poder dar el salto”, añade. El fútbol base es una fuente también de ingresos y el club lo sabe. Están trabajando en ello.

placeholder Club Independiente de Vallecas.
Club Independiente de Vallecas.

Más reciente, hace un par de años, el fútbol popular llegó a Vallecas. Por sus características y la tradición de sus aficionados, quizás es un lugar ideal para desarrollar esta idea. El Independiente de Vallecas juega en Tercera Regional pero su influencia y mas social va creciendo poco a poco. Acaban de fundar el equipo femenino. Y miran muy de lejos la élite porque son buenos conocedores de las dificultades.

“Lo único más complejo para nosotros de cumplir en el caso de que subiéramos a Primera Regional, que nos quedarían aún dos categorías, es la obligación en Madrid de tener algo de cantera. Eso no es que el club no lo pueda hacer porque no tenga gente, afortunadamente tenemos tirón, sino porque en Madrid el problema radica en la búsqueda de instalaciones. Buscar campos para entrenar es complicado”, destaca Dani, uno de los portavoces de la directiva. Y es que su equipo masculino puede entrenar solo dos horas a la semana. “Es algo que lastra mucho las posibilidades futuras deportivas del equipo. A medida de que seamos más influyentes, podremos tener más recursos. Pero poco a poco”, concluye.

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