Los blancos tiraron más de 20 veces a puerta

La noche ciega de Vinícius y la angustia europea del Madrid

El segundo partido de la Champions desnudó las insólitas limitaciones para el remate del 'crack' brasileño y la insuficiencia goleadora de un equipo que mereció ganar el partido

Foto: Vinícius, en acción durante el encuentro. (Reuters)
Vinícius, en acción durante el encuentro. (Reuters)

Han pasado casi dos años y medio, pero en Madrid se sigue hablando de Cristiano Ronaldo. El partido de este martes en Mönchengladbach recordó al madridismo el único error indefendible del club en los últimos años: la marcha (y/o la no sustitución) del coloso portugués. Con Luka Jovic en el banquillo y Sergio Ramos de delantero centro, el equipo de Zidane arrebató en el minuto 93 un punto milagroso que vale muchos millones de euros en tiempos de pandemia. Pero el inmenso alivio no genera amnesia sobre el camino hacia ese 2-2: el Madrid mete pocos goles y ya no es superior en Europa. (Tampoco lo son Barcelona o el Atlético, pero eso no importa ahora).

El Real Madrid jugó un muy buen partido en Alemania; sin embargo, vivió (junto a sus seguidores) media hora infernal en el coqueto pero vacío Borussia Park. En el minuto 86 perdía 0-2: el empate, como dijo Eden Hazard en la zona mixta, supo a tres puntos. El encuentro confirmó también la principal disyuntiva del equipo: seguir confiando en la rotación combinatoria de Hazard, Vinícius, Asensio, Isco, Odegaard y Rodrygo o asumir la realidad palpable (que el Madrid tiene un serio problema de gol y no ha cerrado el boquete de CR7, como demuestra su rendimiento en las dos últimas Champions League).

Más de veinte disparos

El Madrid disparó más de veinte veces a puerta en Mönchengladbach. Dos pelotas fueron a la red y una al poste. Diecisiete no fueron dirigidas entre los tres palos. En el minuto 49, con 1-0 en el marcador, Vinícius mereció la foto del partido malogrando de forma inaceptable un remate simple y sin oposición tras una fantástica internada por la derecha del uruguayo Valverde, que había apurado línea de fondo sin precipitarse: una pelota de gol que el brasileño desperdició con un pie blando y mal colocado para convertirla en un desecho flácido de cuero en dirección opuesta al arco (y en una decepción más).

Con un delantero certero, el Madrid hubiese tenido el partido probablemente resuelto en el descanso. Ahora (y gracias al carácter final de Casemiro, Ramos, Modric y Benzema) habrá de jugarse el pase en cuatro finales contra equipos de la entidad del Inter de Milán, el Shakhtar y el propio Borussia. Los alemanes llegaron tres veces con claridad a la portería de Courtois; Thuram metió dos goles y produjo un sufrimiento agónico en la expedición del campeonísimo. El Madrid había disparado 16 veces y perdía 2-0 en el minuto 70, cuando Zidane introdujo en el campo a Hazard y a Modric por Kroos (culpable principal del 1-0) y Vinícius (culpable principal de la sequía goleadora en el partido).

Casemiro celebra con Sergio Ramos el empate. (Reuters)
Casemiro celebra con Sergio Ramos el empate. (Reuters)

El brasileño trató de ocultar su desesperación cuando abandonaba el campo. Es su segunda temporada al máximo nivel (seleccionado ya por Brasil) y sigue mezclando destellos asombrosos de potencia y habilidad con errores sonrojantes en cuanto a la técnica básica de disparar a portería una pelota franca en movimiento no rápido. En la Liga pasada, la de su explosión, jugó en 29 partidos y metió tres goles. Este año lleva dos tantos en cinco encuentros: una mejoría que volvió a frustrarse en Mönchengladbach. Resulta difícil para el aficionado medio asimilar semejante impericia en un joven de 20 años con cualidades fabulosas que gana siete millones de euros al año. ¿Cuántas horas de entrenamiento debe dedicar un futbolista profesional para manejar con dignidad el lance (relativamente frecuente, si su posición es de extremo o segundo delantero) de embocar a siete metros de portería una pelota rasa y a velocidad idónea sin defensores próximos?

Florentino Pérez, cuyo olfato futbolístico viene avalado sin necesidad de más argumentos por su permanente defensa de Karim Benzema en los malos tiempos, afirma (o afirmaba) frecuentemente que Vinícius Júnior es el próximo Balón de Oro del Real Madrid. No parece mal momento para que la poderosa maquinaria del club dedique sus recursos a conseguir que el dorsal 20 no pase a la historia como el 'crack' más torpe del siglo XXI. Así quizá, cuando pasen otros dos años y medio, ya sin pandemia, en Madrid no se hablará tanto de Cristiano Ronaldo.

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