Casemiro salva al Madrid de una debacle en la Champions en el minuto 93 (2-2)
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el brasileño evita un desastre en alemania

Casemiro salva al Madrid de una debacle en la Champions en el minuto 93 (2-2)

El Real Madrid se había metido en un buen lío. Hasta que la fe, el carácter y la ambición de Casemiro evitó el desastre. El brasileño dio el primer gol y marcó el empate en el descuento

placeholder Foto: Benzema, autor del primer gol, en Alemania. (Efe)
Benzema, autor del primer gol, en Alemania. (Efe)

Casemiro sacó al Real Madrid de una grave crisis en el descuento. En el minuto 93 marcó el gol del empate. Antes, en el 87, dio la asistencia de cabeza para que marcara Benzema. Se salvó el Madrid con la épica de Casemiro. ¿Quién se le iba a decir a Zidane que su equipo tiene que sufrir tanto en la Champions? Hasta no hace mucho era visto como el rey de esta competición. El dominio y la seguridad que tenía y transmitía se ha convertido en descontrol y fragilidad. Pero con la fe de Casemiro evitó una dura derrota. El empate en el segundo partido de la fase de grupos contra el Borussia Mönchengladbach es, aún así, preocupante. El Clásico ya es historia. Toda la mejoría que se podía intuir queda en nada después de los problemas futbolísticos que tiene el equipo de Zidane para mostrarse como un conjunto más competitivo en Europa. El Real Madrid de Zidane es vulnerable y, en ocasiones, vulgar.

El gol de Benzema, en el minuto 87, llegó tarde. Pero el Madrid creyó. Sobre todo Casemiro. El batacazo ponía al borde del precipicio al equipo y con la derrota ante el Shakhtar el partido de Alemania era una final. Los dos próximos partidos son contra el Inter de Milán. La agonía del entrenador francés en una noche aciaga provocó que tuviera que recurrir a Eden Hazard para jugar los últimos veinte minutos del partido. Hazard dio claridad y más peligro. Animó al equipo a la remontada.

El descalabro lo evitó Casemiro sobre la bocina y tras el partido reconoció que faltó efectividad. El Madrid se marchó desmoralizado al descanso. De nada valió la primera buena media hora del partido para hacer daño al Borussia Mönchengladbach. Los de Zidane no fueron capaces de concretar su dominio ante un rival ordenado y bien plantado. Este es el principal problema. Falta y falla algo para derribar las líneas defensivas de los adversarios. Se vio contra el Cádiz y también contra el Shakhtar. En Alemania, más de lo mismo. Poca inspiración y nada de desborde en el juego colectivo ni tampoco con acciones individuales.

placeholder Lucas Vázquez intenta llegar a un balón. (Efe)
Lucas Vázquez intenta llegar a un balón. (Efe)

El Madrid entró muy bien al partido. Con la euforia del Clásico y el subidón se enchufaron todos los jugadores para darle ritmo a la pelota, tener mucha movilidad y ser intensos. Pero un buen estado de ánimo no te garantiza el gol. Te sirve para estar metido en el partido y ser dominador. Para intimidar hace falta algo más. Y ese algo más es un goleador o más jugadores que sepan el oficio de desbordar con acciones individuales. En el banquillo esperaba Eden Hazard. En esa primera media hora buena hubo mucho control de la pelota, circulación de un lado al otro del campo, llegadas y más llegadas con disparos lejanos desde fuera del área de Casemiro y Kroos. Centros imperfectos de Lucas Vázquez y Vinicius. La mejor ocasión fue para Benzema, al cuarto de hora, en un buen control con el pecho y un giro. El disparo fue más desacertado.

Falta de gol alarmante

El Madrid parecía que estaba cocinando la jugada del gol. Se resistía. El rival tampoco se sentía amenazado. Sommer, el portero suizo del Borussia, no tuvo un trabajo exigente. Y en este media hora de control llegó el error de Kroos. Una pérdida en el centro del campo cogió descolocados a sus compañeros. Varane y Ramos estaban fuera del lugar y Lucas Vázquez no llegó a tapar a Marcus Thuran. El hijo del gran futbolista, Lillian Thuram, recibió el pase profundo y ejecutó a Courtois de disparo cruzado por la escuadra. El VAR revisó una posible posición de fuera de juego, pero Thuram estaba en línea. Gol y primer mazazo.

Problemas y serios para el equipo de Zidane. Todo lo bueno se fue por el sumidero. El empate lo tuvo Marco Asensio cinco minutos después con un disparo a escasos metros del portero. No definió bien. No fue certero. Esa falta de gol penalizó a un equipo que salió con energía y excitado al Borussia Park después del subidón del Clásico y que se marchó al descanso, otra vez, con las luces de las alarmas encendidas.

Con Hazard a la desesperada

Del vestuario salió el Madrid con el agua al cuello. Marco Asensio afinó la puntería y envió un balón al poste, tras despeje de cabeza de un defensa. El balear era el jugador más entonado en ataque y con las ideas más claras para generar situaciones de desequilibrio y peligro. El más incisivo. No había otro camino que asumir más riesgos. Las consecuencias fueron nefastas. Llegó el segundo gol del equipo alemán. Otra vez Thuram con un remate solo y habilitado por Mendy, en un nuevo desorden defensivo del Madrid. Segundo mazazo. El tercero pudo llegar a los tres minutos con un mano a mano de Plea que despejó Courtois. El equipo de Zidane estaba siendo duramente golpeado por un equipo ordenado atrás y rápido cuando robaba la pelota. Lo mismo que le sucedió contra el Shakhtar.

Zidane inició el partido sin hacer rotaciones. Jugaron los mismos que empezaron el partido en el Camp Nou, con la excepción de Lucas Vázquez en el lateral derecho por el lesionado Nacho. El Madrid fue de más a menos de forma alarmante. Buena actitud, pero mucha inoperancia para acabar las jugadas. Mal partido de Vinicius, al que se le pide más desborde. Kroos se difuminó tras el error del primer gol. Atrás el equipo tiene problemas para replegarse cuando le roban la pelota y el rival mete una marcha más en las transiciones. Benzema no tuvo fluidez, pese al gol. Zidane hizo un doble cambio, a falta de veinte minutos, para meter a Hazard y Modric por Vinicius y Kroos. El belga tuvo una ocasión en un partido ya muy cuesta arriba. Era un partido para creer y el que nunca da nada por perdido es Casemiro. Zidane, al final del partido, habló y ensalzó el carácter del equipo. El técnico, todavía, tenía la cara pálida del susto que podría haber sido salir con una derrota.

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