Lecciones de la derrota en Mánchester

El Real Madrid busca al nuevo Piqué para preparar la sucesión de Sergio Ramos

Después de años tanteando en el mercado a centrales como Bonucci, los blancos buscan uno con carisma para salir jugando desde atrás. A Zidane le gusta Gabriel Magalhaes (Lille)

Foto: Raphael Varane y Sergio Ramos celebran el título de Liga. (Reuters)
Raphael Varane y Sergio Ramos celebran el título de Liga. (Reuters)

“No se trata de fichar un central. Se trata de fichar un central que sea capaz de recoger el testigo de Sergio Ramos. Por eso están buscando al nuevo Piqué”. La frase, tan categórica como intencionada, sale de los labios de un agente que ha estrechado la mano de Florentino Pérez un puñado de veces. “En el mercado, todos saben que el Real Madrid busca centrales de primer nivel. Se habla mucho de centrales jóvenes, pero en realidad lo que busca es un jugador con jerarquía, alguien que sepa sacar la pelota jugada desde atrás. Mira lo que pasó con Varane en Mánchester...”.

Este diagnóstico tan oportuno como oportunista viene avalado por los hechos. El verano de 2018, Luigi Corona, agente de Leonardo Bonucci, recibió una oferta del Real Madrid para fichar por los blancos tras conocerse que el central había tomado la decisión de abandonar el Milan. Lo reveló el propio jugador: “Es verdad, el Madrid vino a buscarme. Ha sido un orgullo y un placer ser pretendido por ellos y significa que he trabajado bien estos años. Pero la llamada de la Juventus y las ganas de volver a casa han llevado mi corazón a decidirme por vestir de 'bianconero”. Detrás de la decisión de Bonucci había otro motivo más poderoso: el central quería estar cerca de su familia, especialmente tras la grave enfermedad que padeció su hijo Matteo. “El año pasado, estaba casi siempre en Milán y mis hijos nunca me veían”, reconoció el día de su presentación por la Juventus.

La resaca de Mánchester

Los errores de Varane, sumados a la insistencia de Zidane en salir tocando desde atrás ante el City, desnudaron una vieja carencia de los zagueros blancos. Ramos es el jugador más dotado de la defensa, si no el único, para salir jugando la pelota y enlazar con su mediocampo. Con el sevillano en la grada, Guardiola adelantó la presión y terminó provocando errores que condicionaron el marcador y la eliminatoria. Varane y Militao son jugadores atléticos, veloces, de gran juego aéreo y con capacidad de anticipación, centrales que en Sudamérica se denominan 'tiempistas'. Pero no tienen personalidad para jugar la pelota desde atrás y mandar sobre sus compañeros. El propio Ramos ha cometido groseros errores que han costado goles al Real Madrid, pero el sevillano tiene el carisma suficiente para seguir asumiendo esa responsabilidad y arriesgar si la situación lo exige.

El grupo de centrales que se han relacionado con el Real Madrid responde a un perfil muy determinado: jóvenes, atléticos y potentes. Upamecano (21 años), Badiashile (19), Koundé (21), Salisu (20 años)... Pero ninguno destaca por superar cortinas defensivas con sus pases o por su jerarquía en la salida del balón desde la cueva. El que mejor encaja en ese perfil es el brasileño Gabriel Magalhaes, jugador del Lille, al que Zidane vigila desde la distancia. En ese equipo descubrió Zizou a Eden Hazard, cuyo fichaje recomendó a Florentino cuando aún era jugador del equipo francés. Gabriel es un zurdo de magnífico desplazamiento de balón que toma buenas decisiones atrás y que ha completado una notable temporada.

A sus 22 años este producto de la cantera del modesto Avai de Florianápolis luce una planta imponente con su 1,90 y exhibe un 'timing' espectacular en defensa. A eso suma un gran sentido táctico del juego y su innata capacidad para sacar el balón jugado desde atrás. Después de ser cedido al Troyes y al Dinamo Zagreb, Magalhaes, internacional Sub-20 brasileño, ha explotado esta temporada jugando 34 partidos y exhibiendo una elegancia que ha llevado a Arsenal, Inter, PSG, Nápoles, United y Everton a preguntar por él. El 31 de enero de 2020 renovó su contrato con el Lille por dos años más, pero sería un fichaje muy accesible para los blancos.

Gabriel Magalhaes, con la camiseta del Lille. (Reuters)
Gabriel Magalhaes, con la camiseta del Lille. (Reuters)

Sergio Ramos cerrará este verano una nueva renovación con los blancos, ya que tiene contrato hasta junio de 2021. Pero el de Camas sabe que la prolongación de su contrato está encauzada después de que Florentino advirtiera durante la celebración del título de Liga de que “Ramos va a estar en el Real Madrid toda su vida”. Sergio está cómodo y tiene fútbol y físico para seguir, aunque le seduce la idea de probar nuevas experiencias en países emergentes como Estados Unidos antes de colgar las botas. La excelsa temporada del capitán, segundo goleador del equipo además de referente dentro y fuera del campo, le va a permitir convertirse en el futbolista mejor pagado de la plantilla si Florentino consigue desembarazarse finalmente de Bale, al que le quedan dos años de contrato a razón de más de 15 millones netos por temporada.

La idea del club es que el propio Ramos tutele futbolísticamente al que será su sucesor como jefe de la zaga. Un jugador con calidad, físico y, sobre todo, carisma para recoger su pesado testigo. El de Camas es irremplazable, pero el Real Madrid tiene que ir modelando al próximo capo de su defensa para los próximos años. Alguien que entronque con la tradición de mariscales de campo como Fernando Hierro o Sergio Ramos. Sea “el nuevo Piqué” o el Ramos 2.0, la secretaría técnica del Bernabéu lleva años buscándolo en el mercado. A Zidane le gusta Magalhaes, como antes le gustaron Hazard y Varane. Hoy, los dos visten de blanco…

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