Los blancos caen en octavos de la Champions

Una pésima noche de Varane condena a un Madrid que vuelve a ser inferior al City (2-1)

Es la primera derrota de Zidane como entrenador en Champions. Su equipo, que cometió tres faltas en todo el partido, no mereció en ningún momento la remontada y vivió de las iniciativas de Benzema

Foto: Hazard sale del campo sustituido en el minuto 81.
Hazard sale del campo sustituido en el minuto 81.
El Madrid se va de Europa sin épica, en un partido sin público ni interrupciones ni tarjetas ni brusquedades, plagado de errores impropios del palmarés merengue, que durante más de una hora tuvo un tono casi de entrenamiento televisado. Unos octavos de final estivales que serán olvidables para casi todo el madridismo salvo para Raphael Varane, el excelente central madridista, que sufrió una pesadilla espantosa en el partido del año.
La sorprendente presión adelantadísima del City, con la defensa en el medio campo, marcó el inicio del partido (y tardó bastante poco en mostrar su efectividad). El Madrid había entrado al campo sin prisa, aparentemente tranquilo, con empaque de campeón. La dentellada que sufrió en el minuto 7 dejó mudo al banquillo: Varane, precisamente Varane, el campeón del mundo responsable de la defensa en ausencia del sancionado Ramos, cometió un error mayúsculo ante la presión de Gabriel Jesús y regaló un gol que firmó Sterling (el máximo goleador del equipo más goleador de Europa) ante gradas vacías y el estupor de millones de aficionados por televisión.

Quedaba un consuelo: el Madrid seguía necesitando los mismos goles, dos. Pero tardó en recuperar el resuello la escuadra de Zidane: el balón pasó a ser propiedad del equipo inglés durante al menos un cuarto de hora… Foden, la joven novedad de Guardiola en ausencia del lesionado Agüero, tuvo una clara oportunidad tres minutos después del gol. Sufría mucho atrás el Madrid, con una defensa de marcajes individuales embarullada ante un equipo experto en el juego corto y raso de precisión.

Fallos continuos

Los errores en la salida del Madrid fueron groseros en la primera parte, con Casemiro perdido y Kroos lastrado por su trabajo en la presión arriba. Solo Modric cortaba la hemorragia cuando tocaba el balón (si Rodrigo se lo permitía). Un gran disparo de Sterling que rozó la escuadra en el minuto 15 retrató a un Madrid perdido y con bajón de confianza, observado desde la grada por su capitán ausente y vociferante, disfrazado de segundo entrenador.

Hazard, durante el partido (Reuters).
Hazard, durante el partido (Reuters).

Poco después tocó su primera pelota Eden Hazard, con un par de destellos pero igual de plano que el resto del año. El mediocampo del Madrid se estorbaba entre sí, y ni los laterales ni los extremos generaban peligro. Benzema sacó la clase y el orgullo en el minuto 20 con un disparo tras doble recorte que pudo meter al Madrid en el partido (Ederson desvió a córner). El propio Hazard lo intentó un minuto después con un disparo bajo. Buenas noticias: Ederson se manchaba al menos el uniforme de verde.

Siguió el Madrid su recuperación, y pronto se notó en el marcador: Rodrygo se inventó un desborde fantástico por la derecha tras una cesión de Benzema y tras llegar a línea de fondo devolvió un balón primoroso al francés, que cabeceó abajo y al poste. El Madrid empataba y al risueño Guardiola le cambiaba la cara.

Fueron los mejores minutos del Madrid. El resto de la primera parte fue al menos equilibrado, aplomado el equipo blanco ante un City algo lívido que notaba la extrema concentración del prestigioso visitante. El equipo merengue ya no rifaba un solo balón, pero el juego era de guante blanco: el partido tenía un tono de entrenamiento grabado, sin filo, como esperando al descanso ante la elevada humedad de Manchester. El optimismo se disipó con demasiada rapidez.

Más errores

Los blancos seguían ofreciendo síntomas extraños: otro incomprensible error de Courtois en el primer pase de salida estuvo a un metro de castigarlo el eléctrico Foden. En el Madrid, solo Rodrygo generaba una sensación de ventaja clara por su área de influencia. De Bruyne, de nuevo el mejor jugador de la cancha, buscó un extraordinario gol olímpico desde la esquina al filo del descanso: exigió a su compatriota Courtois al máximo. Fue la última jugada de la primera parte.

Sterling estuvo de nuevo a punto de meter el 2-1 nada más reanudarse el juego. Pero salió el Madrid más firme y creativo en el segundo tiempo, con vocación inicial de dominio y un Kroos más retrasado, fresco y útil. Fue un espejismo: otro grave error de Casemiro pudo dejar al Madrid fuera de Europa en el minuto 54 (el City falló en el último pase y Courtois cerró a Sterling).

De Bruyne, perseguido por Militão. (Reuters)
De Bruyne, perseguido por Militão. (Reuters)

La jerarquía de De Bruyne iba imponiéndose en el campo frente a un Madrid absolutamente concentrado, pero que no agitaba el partido. Zidane incluyó a Asensio por Rodrygo (no por un invisible Hazard) con esa intención. Pero era solo Benzema quien sacaba pepitas de cada pelota, confiado frente a cualquier número de defensores.

Courtois salvó de nuevo a su equipo minutos después con otra gloriosa mano frente a un disparo envenenado de Gabriel Jesús. Quedaban 25 minutos y Guardiola no paraba un minuto quieto: con 1-1, cualquier rechace forzaba la prórroga. Entonces reapareció la pesadilla de Varane: una cesión torpe ante el empuje de Gabriel Jesús castigó con mucha dureza nuevamente a su equipo. "¡Queda tiempo!", gritaba Ramos desde la banda. "¡No pasa nada, Rafa!", repetía Zidane.

Sin chispa

El Madrid ante el abismo se desmelenó unos minutos, reforzado por las iniciales ganas de Asensio, el orgullo colectivo y la clase de Benzema. Como es normal, empezó a sufrir atrás de otra manera: un intercambio de contragolpes que incomodaba a Courtois mucho más que a Ederson. Eufórico por el resultado, el City aplacó sin sufrimiento al Madrid con el balón, liderado por un soberbio De Bruyne. El vestuario blanco no se movía (Zidane nunca había perdido en Europa). En el minuto 82 hizo tres cambios de una tacada: Jovic, Valverde y Lucas Vázquez por Carvajal, Modric y Hazard. El Madrid siguió igual, perdiendo balones atrás. No era noche de remontada. Faltaba una cierta energía, la eléctrica, el arrebato del supercampeón.

Ante un equipo tan brillante como el City de Guardiola, que remató más de veinte veces a puerta esta noche de viernes, el Madrid perdió con dos goles regalados. A eso se refieren los entrenadores cuando dicen que el fútbol se resuelve por los detalles. Pero no hay dudas sobre la justicia del resultado: el City fue muy superior en febrero en el Bernabéu y bastante superior esta noche distópica de agosto en el Etihad Stadium de Manchester. El 2-1 puede considerarse un resultado corto.

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