quiere demostrar que no está acabado

Jesé pide una nueva oportunidad para acabar con la fama de exfutbolista

Es complicado apostar por Jesé cuando le acompaña una fama de exfutbolista por el sinfín de cesiones desde que fichó por el Paris Saint Germain. El canario se resiste al fracaso

Foto: Jesé se ejercita en el gimnasio de su casa. (JeseRodriguez10)
Jesé se ejercita en el gimnasio de su casa. (JeseRodriguez10)

La carrera profesional de Jesé Rodríguez se ha torcido en diferentes ocasiones de su vida y a sus 27 años todavía tiene la esperanza de poder enderezarla. “Nunca ha dado todo lo que tiene”, dice con una mezcla de rabia, resignación y también deseo de esperanza una de las personas que mejor le conoce y prefiere permanecer en el anonimato. Porque hablar de Jesé no es sencillo cuando su futuro en el fútbol es una incógnita y su imagen cae en en el desprestigio cada vez que publica un mensaje y un vídeo o fotografía en sus redes sociales. Últimamente está muy activo. Las publicaciones pretenden trasmitir la imagen de un futbolista activo que cuida su físico, poniéndose en forma con un entrenador personal, centrado y motivado.

Es complicado apostar por Jesé cuando le acompaña una fama de exfutbolista y padre con problemas familiares. No es fácil garantizar que pueda volver a tener un alto rendimiento cuando ha ido dando tumbos con un sinfín de cesiones por falta de sitio en el equipo que todavía le paga, el París Saint Germain. Ha pasado dos veces por España (Las Palmas y Betis), Inglaterra (Stoke City) y Portugal (Sporting de Lisboa). Le queda una temporada más de contrato en París y parece un jugador marginal. El canario está a la espera de que aparezca un entrenador que confíe en él. “Es lo que necesita. Un técnico como Alberto Toril, Zidane o Setién”, recalca la fuente anónima.

La primera vez que se torció la vida de Jesé, el punto de inflexión a la inestabilidad, fue cuando tenía 18 años y su hermano, Israel, dejó de vivir en Madrid. Era la persona con la que estaba centrado. De la residencia del Real Madrid a pasar los fines de semana en casa de Israel. La estabilidad necesaria para un chico que había llegado a los 14 años (en 2007) a Madrid al cadete del Madrid. Destacó en el club canario de Huracán, fue tentado por el Barcelona y eligió el Real Madrid. Llegó con Enrique Castaño, otro talento canario que jugaba de mediocentro, y que esta temporada ha jugado en el Avilés. Enrique Castaño, de familia acomodada, era muy bueno. No tenía problemas. De Jesé se decía que se le veía el hambre en la mirada. Mientras tuvo la cercanía de su hermano Israel, policía nacional y escolta del Rey Juan Carlos, llevaba una vida controlada.

La predilección de Pitina

Cuando se marchó el hermano y Jesé subió al Castilla empezaron los problemas. No quería estudiar y aparecieron esas amistades que contaminan el entorno de las jóvenes promesas. En el Castilla apuntaba a estrella y Pitina, la difunta mujer de Florentino Pérez, disfrutaba y se entusiasmaba de su juego. Iba a ver los partidos del filial porque tenía predilección por el fútbol de Jesé. Podía con todo. Maravillaba. En esta etapa ya tuvo algún episodio conflictivo, por su pronto en el campo, como agredir a un árbitro. Recibió una dura sanción de 16 partidos por darle un cabezazo al colegiado. Pero ahí cerca estaba Alberto Toril (el técnico que apostó por Jesé y Morata). El entrenador del filial que mejor supo guiar su carrera. Por entonces también estaba pendiente Zidane, un recién llegado al club que tenía el gusanillo de ser entrenador. Jesé era una máquina de hacer goles. Para otras personas una mina. En la temporada 2012-13 superó, con 22 goles, el registro anotador de Emilio Butragueño como máximo goleador histórico en la Segunda división.

Empezó la carrera profesional. Lo serio. La etapa donde el futbolista no puede cometer fallos y tiene la exigencia de estar muy centrado para competir en la élite. Si no es así, estás devorado. En 2011 debutó con el primer equipo en la Copa del Rey contra la Ponferradina y en 2012 en la Liga contra la Real Sociedad. Jesé apuntaba a estrella. Estaba convencido de que podía con todo lo que se le pusiera por delante y esa ambición le llevó a decir que se veía ganando un Balón de Oro. Declaración que hoy todavía le recuerdan y con la que se mofan sus críticos.

Su trayectoria sufrió un enorme palo con la grave lesión (19 de marzo de 2014). Rotura de ligamento cruzado de la rodilla derecha en un encuentro de la Champions, en el Bernabéu, contra el equipo alemán del Schalke. El ‘bichito’, como le bautizó la prensa por encontrar semejanzas con el juego explosivo de Cristiano Ronaldo, empezó su calvario. A Jesé ya se le empezaba a conocer por su afición a la música, el reggaeton, y prejuzgar como un chico descentrado del fútbol. La música, por contra de lo que pensaban muchos, le ayudaba a evadirse. Pero quedó marcado por el accidente doméstico en su vivienda de La Finca. Se incendió el sótano, donde tenía la sala de operaciones para su pasatiempos.

En 2016 decidió, junto con Florentino Pérez, que tenía que salir para demostrar su categoría y fue traspasado al Paris Saint Germain por 25 millones de euros. Unai Emery, el entrenador español del PSG, no fue Toril. No estuvo tan pendiente de él. Tenía una colección de estrellas y Jesé era uno más. París fue su perdición. Con un alto sueldo (seis millones de euros) empezó a derrochar dinero y a agitar su vida con problemas familiares y la falta de continuidad para jugar en un equipo. Hoy sigue teniendo un conflicto judicial con su expareja, Aurah Ruiz, que daña su imagen.

¿Es Jesé un futbolista recuperable? Es la pregunta que no tiene respuesta y que él pretende contestar cuando lleva semanas llamando la atención con vídeos de su preparación física en el gimnasio y carreras por la sierra. “Cada día estoy más fuerte”, dice. Tiene un aspecto más fino y lo que necesita es no caer en el olvido. Está en el mercado de fichajes en una época de crisis en el fútbol provocada por el coronavirus y lo que busca es que le den una oportunidad en un club y un entrenador que confíe en él como lo hizo, sobre todo, Alberto Toril y después Quique Setién. Llega al verano donde hay que tomar decisiones con el Paris Saint Germain. Salir a un buen precio, con otra cesión o directamente gratis.

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