Críticas al Gobierno por las pérdidas

El deporte español llora por el tijeretazo de Garzón: "Se perderán muchos empleos"

El fútbol y federaciones de otros deportes avisan de que las medidas llegan en "el peor momento económico". Avisan de que "muchos empleados y periodistas van a perder su trabajo"

Foto: Terminales de apuestas deportivas
Terminales de apuestas deportivas

Hace unos días el ministro de Consumo, Alberto Garzón, fue entrevistado en el programa La Sexta Noche sobre los motivos que le han llevado a anunciar, esta misma semana, la prohibición de cualquier publicidad sobre apuestas deportivas (salvo de una a cinco de la madrugada). En el siguiente corte publicitario del programa, minutos después de terminar el ministro, la cadena televisiva emitió varios anuncios de casas de apuestas en apenas doce minutos.

La impresión general en el mundo del deporte y la comunicación era que el joven ministro (34 años) no se atrevería finalmente a tomar una medida tan rotunda, anunciada varias veces en el pasado y ensayada durante el confinamiento, en una coyuntura económica tan preocupante. Los anuncios de apuestas, que bombardean sin descanso a internautas y consumidores de radio o televisión desde hace varios años, inyectaron aproximadamente 300 millones de euros a clubes y medios de comunicación el año pasado.

Pero el Gobierno ha decidido equiparar a las apuestas con el tabaco en cuanto a sus efectos nocivos para la salud pública. Las medidas anunciadas (supresión casi total de cualquier publicidad relativa al juego, eliminación de bonos de bienvenida, etc,) son apoyadas en España por partidos tan dispares como Podemos o Vox, y también por el Defensor del Pueblo, que pidió en 2019 al Ejecutivo un veto total de este tipo de publicidad (anuncios durante los partidos, logos en camisetas, vallas publicitarias, patrocinios, etc.) para frenar la explosión del juego online en la juventud española: la cantidad de apostadores ‘online’ se ha multiplicado por tres en siete años y supera hoy el millón y medio de personas. Según la Dirección General de Ordenación del Juego, en España hay 400.000 ludópatas.

Estos argumentos explican el silencio del deporte español (y de los medios de comunicación especializados), que después de muchos años sacando un gran rendimiento al mercado de apuestas han reaccionado con discreto estupor ante una decisión que llega, según todas las fuentes consultadas por este periódico, “en un momento muy poco oportuno”, “en el peor momento”.

Página web de La Liga de Fútbol Profesional, con publicidad de casas de apuestas.
Página web de La Liga de Fútbol Profesional, con publicidad de casas de apuestas.

“Muchos empleados y periodistas sin trabajo”

En el entorno de la Liga de Fútbol Profesional se habla de “golpe durísimo” para los clubes, sin que se hayan producido todavía declaraciones públicas en un sector que afronta una negociación a la baja con los operadores televisivos para los próximos años. Pero nadie quiere dar su opinión públicamente.

Varios dirigentes de Primera División expresan en conversación con El Confidencial su preocupación por el momento elegido para aplicar estas restricciones. “La gente sólo se fija en el sueldo de Messi”, dice el director de comunicación de un equipo de media tabla. “Pero un club es una empresa, con muchos empleados. Comprendemos algunos de los motivos que hay detrás de estas medidas, pero el momento no puede ser más inoportuno. Esta temporada no hemos vendido entradas, no hemos tenido abiertas las tiendas ni los museos. Los ingresos se han reducido. Una decisión de este calibre tiene que ser acordada con la Liga. ¿Cuántos periodistas”, pregunta, “se van a quedar sin trabajo la próxima temporada por esto? ¡Pero si los medios de comunicación viven de las apuestas!”

En este momento España tiene cuatro millones de parados, a finales de año van a ser seis o siete. Sinceramente me parece una locura

“El problema no es que se reduzcan los fichajes”, afirma por su parte un directivo de un club andaluz. “Es que se reduzcan los empleados. Las apuestas dan trabajo a 50.000 personas. En este momento España tiene cuatro millones de parados, a finales de año van a ser seis o siete. Sinceramente me parece una locura. Es un discurso muy ideologizado, hay otras maneras de utilizar el dinero de las apuestas para invertir en el deporte y la prevención”.

Soluciones alternativas

En el resto del ámbito deportivo la situación es bastante similar. Fuentes de la Asociación del Deporte Español (ADESP), que aglutina a 63 de las 65 federaciones existentes (y por tanto cuatro millones de deportistas), hablan de “enorme preocupación” en el deporte y afirman que “hay muchos clubes y periodistas temblando”.

La ADESP (como representante del deporte español) propuso al Gobierno hace unas semanas, en la Comisión de Reconstrucción abierta en el Congreso de los Diputados, una “solución alternativa” a la prohibición de las apuestas para paliar los perjuicios económicos en un escenario de crisis. “Pensamos que la solución pasa por gravar con un 1% cada apuesta de un jugador, y así destinar unos 70 u 80 millones de euros al deporte base”, afirma un portavoz. [En España se apuestan unos 8.000 millones de euros al año en competiciones deportivas].

“En la mayor parte de los países de nuestro entorno”, afirman las citadas fuentes, “un porcentaje de lo que se juega va directamente al deporte. En Francia, sin ir más lejos, es un 5%. En España es cero. Ese retorno del 1% iría al Consejo Superior de Deportes, para apoyar a los clubes no profesionales, a la promoción del deporte de base y a mejorar la preparación de los deportistas de élite en competiciones. Llevamos pidiendo esto tres años”.

Valla publicitaria en un estadio de fútbol de Alemania.
Valla publicitaria en un estadio de fútbol de Alemania.

Han pasado nueve años y no se ha desarrollado aún la Disposición Adicional Sexta de la Ley del Juego, de 2011” (que expone: “Reglamentariamente se fijará el porcentaje o su equivalente, aplicable a la recaudación obtenida de las apuestas para determinar la cantidad que será objeto de retorno al Deporte y a las competiciones deportivas organizadas en España”). “La inestabilidad política no ayuda… Llevamos tres secretarios de Estado en cuatro años, y de dos partidos diferentes. Es casi imposible, no hay consensos”.

Son argumentos similares a los planteados en el pasado por la Liga de Fútbol Profesional para evitar el veto total de las apuestas (además de ayudar económicamente a asociaciones de ludopatía, dar charlas en colegios, etc.). Y también del propio sector del juego online, que protesta porque la falta de regulación perjudicaría sus intereses a largo plazo.

Pero esta posición no tiene visos de imponerse a corto plazo. Según el Plan Nacional sobre Drogas, la edad de inicio en el juego es de 14 años; un 20% de los jóvenes españoles entre 15 y 17 años reconoce practicar algún tipo de juego de azar, aunque por ley no se puede jugar hasta la mayoría de edad. La presión de organizaciones de la sociedad civil, como la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), es elevada. Según la FEJAR, la publicidad online es la que está creando una sensación generalizada de que el juego de azar es una actividad inocua, sin riesgos, lo que se traduce en el crecimiento del juego en bares y salones de apuestas.

Las apuestas deportivas mueven el 40% de los 18.000 millones de euros que se juegan en internet en España al año. Hoy en España actúan más de 80 operadores con licencia. Los operadores invirtieron en 2018 y 2019 casi un 50% más que el año anterior en estrategias para aumentar clientes, con una política de marketing dirigida especialmente a la franja de los veinteañeros. Según datos del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) y el Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña (CCMC), el 45% de los anuncios televisivos de apuestas en nuestro país se emiten en horario infantil. En el caso de las radios comerciales, el porcentaje alcanza el 84,4%.

Otro dato relevante: las apuestas en directo, durante los partidos, representaban en 2014 un 1% de todas las apuestas ‘online’. Ahora rozan el 60%.

Sólo se salva la Real Sociedad

El fútbol será, sin duda, el deporte más afectado por las nuevas restricciones: la pérdida estimada en los clubes de LaLiga es de entre 80 y 100 millones de euros anuales. Siete equipos de Primera División lucen un logo de una casa de apuestas en su camiseta, y todos los demás (con excepción de la Real Sociedad) tienen acuerdos con casas de apuestas por distintas formas de publicidad.

Oyarzabal, de la Real, lucha por la pelota con Iborra, del Villarreal, en un duelo este curso (EFE).
Oyarzabal, de la Real, lucha por la pelota con Iborra, del Villarreal, en un duelo este curso (EFE).

Como es sabido, los clubes se reparten 1.800 millones anuales por derechos de televisión; entre los principales patrocinadores de estas retransmisiones figuran, por supuesto, las casas de apuestas, dueñas de los minutos previos y de los intermedios. Empresas como Bet365, Betfair, BetWay, Bwin, Sportium o Codere figuran en ocasiones como patrocinadores principales de un club o de sus futbolistas. La lista de famosos que han protagonizado anuncios de estas casas en el último lustro es interminable (otra tendencia que se terminará con el nuevo decreto gubernamental).

“Ideología, no protección”, afirma el sector

El sector del juego asiste boquiabierto a la nueva pujanza política del ministro Garzón. La Asociación Española del Juego Digital (Jdigital), que agrupa a más del 80% de los operadores, emitió este jueves un comunicado sin dobleces: “Es altamente preocupante la discriminación a la que se somete al juego privado con respecto al público, algo que atenta de forma directa contra la libertad de empresa”, afirma Jdigital; “queremos recordar que el juego online es una actividad legal en España, que se rige por una regulación modélica en materia de control de acceso, control de la actividad, y protección de colectivos vulnerables, medidas de las que están también exentos los operadores de juego público y semipúblico. Todo ello nos lleva a pensar, pues, que la discriminación y acoso al juego privado responde a cuestiones ideológicas y no a objetivos creíbles de protección del consumidor”. Su única esperanza, aseguran, es que la Comisión Europea frene el ímpetu del ministro este otoño.

La prohibición de la publicidad sobre apuestas es una medida notablemente impopular en el mundo del deporte, pero vista con agrado por numerosas voces discrepantes con la labor del actual Ejecutivo. “Esto va a ir para adelante, es un problema social terrorífico”, afirma un conocido exalto cargo del Partido Popular que tuvo importantes responsabilidades en el Ministerio de Cultura y Deporte. “Alguien tiene que cancelarlo. Hay que buscar un equilibrio entre libertad y salud. Los chavales apuestan quince veces durante un partido: es adictivo, instintivo, repetitivo. Modelos patológicos de conducta que no queremos ver en la juventud”.

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