las dudas en el club

El enfado de Zidane y por qué peligra su puesto en el Real Madrid

Aparecen los nervios en el Real Madrid antes de jugar contra el Galatasary. A Zidane se le señala por las alineaciones, falta de estrategia y un sistema en el que no se acoplan los jugadores

Foto: Zinédine Zidane, con gesto de sorpresa, durante la conferencia de prensa antes del partido contra el Mallorca. (Efe)
Zinédine Zidane, con gesto de sorpresa, durante la conferencia de prensa antes del partido contra el Mallorca. (Efe)

Hasta antes de la derrota en Mallorca la situación que se manejaba en el Real Madrid era la de un entrenador con margen de maniobra y confianza para seguir adelante con un proyecto en el que Zidane es la persona que mejor encaja. Por su ascendencia entre los jugadores y un liderazgo que le convierte en una figura icónica para Florentino Pérez. Pero la pérdida del liderato y la inquietud de pensar que el equipo no pueda ganar al Galatasaray provoca un giro. Surgen los nervios. Si Zidane no es capaz de sacar adelante el partido en Estambul se meterá en serios problemas. En la rueda de prensa antes del partido del martes le han hecho la pregunta del millón: '¿Se juega el puesto?'. Zidane pone la pelota en el tejado del presidente con esta respuesta: "No lo sé. No me preguntes a mí. Yo quiero estar aquí siempre. La situación ya la conocemos. Preguntad a otro. Me molesta lo que se dice de mí. No me gusta".

La encrucijada en el Real Madrid está en resolver si Zinédine Zidane tiene el crédito suficiente para sacar un buen rendimiento a la plantilla. Hay dudas después de la derrota en Mallorca. No es la primera ocasión en la que se cuestiona al entrenador en esta temporada. En París produjo una sensación de bochorno comprobar cómo el equipo era incapaz de competir contra un rival que tenía tres ausencias relevantes (Neymar, Mbappé y Cavani). Esa noche se llevó un jarro de agua fría el presidente (sentado en el palco al lado de su amigo Nicolás Sarkozy). Después se produjo una reacción. La victoria en Sevilla y el empate en el derbi contra el Atlético de Madrid llegaron con planteamientos más defensivos. Un plan de superviviencia perjudicial para el fichaje estrella: Eden Hazard. Sirvió para recuperar la confianza de los jugadores, pero no convence en el club ni a los aficionados y algunos futbolistas. El equipo ha sido inconsistente y solo ha tenido rachas de buen juego en medias partes. El sufrido empate contra el Brujas en el Bernabéu puso en alerta a los dirigentes.

Zinédine Zidane está tocado. A ojos de una directiva que empieza a transmitir sus dudas por la sensación de ver un equipo que le cuesta tener el control de los partidos y deja la sensación de estar poco trabajado. Pierde crédito para una afición que señala al francés por la ausencia de estrategia y sus alineaciones. No se ve por ningún lado una evolución táctica y una mejoría en el buen juego. La irregularidad es la nota predominante en los dos primeros meses de competición. El equipo había dejado muy malas sensaciones por una deficiente pretemporada y no acaba de coger una velocidad de crucero que permita despejar las dudas. Zidane no resuelve incógnitas y a todo ello se suma el enfado con la cantidad de lesiones (Dupont sigue señalado).

El agravio a Isco y James

El entrenador cada vez oculta menos su impotencia. No tiene los jugadores para hacer el fútbol que propone: vertical, transiciones, de ida y vuelta. El bloque presiona arriba en unos partidos y en otros espera atrás. Le resulta complicado reciclar a futbolistas (Isco y James) en su idea de juego. Se les hace cuesta arriba. Estos dos jugadores han escuchado a su entrenador elogiar a Fede Valverde, tras el partido contra Osasuna, y calificar al uruguayo de "futbolista moderno". Un agravio comparativo. Zidane machaca con la intensidad y la continuidad y se decanta por los jugadores que están más frescos. Está enfocado en las rotaciones y cada vez atiende menos a las características específicas de sus jugadores. No todos pueden jugar ni adaptarse al estilo que les propone. Surgen las confusiones, como se vio en Mallorca, y generan dudas en un entrenador que se enfada por la falta de solidez y sacrificio en el trabajo colectivo. Lo paga con los futbolistas cuando dice que no salen a los partidos lo suficientemente enchufados.

El presidente empieza a mirar a corto plazo por si hay debacle en la Champions. Florentino Pérez está en la obligación de activar un plan alternativo para el banquillo. Se pueden imaginar quién está pendiente de un posible descalabro. El nombre de José Mourinho vuelve a relacionarse con el Real Madrid. Más por algunos consejeros que tiene el presidente que por sus verdaderas ganas de que regrese el portugués. Hay más candidatos que están en la agenda. Massimiliano Allegri está en un año sabático después de cumplir una etapa en la Juventus y recibiría con agrado una llamada. La agenda se puede ampliar a Mauricio Pochettino si el técnico del Tottenham no endereza el rumbo. Surgen los nombres de los posibles candidatos en el caso de que haya que tomar decisiones urgentes.

El día antes del partido contra el Galatasaray compareció el capitán ante la prensa. El objetivo es hacer de escudo de Zidane. No se quieren imaginar en el vestuario un posible relevo en el banquillo. "Sería fácil decir que Zidane siga hasta el final de la temporada y no habría debates. Todo el mundo sabe que el vestuario está a muerte con Zidane. Pase lo que pase. La varita de medir es distinta para unos que para otros", son las palabras de Sergio Ramos.

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