la encrucijada del belga

Por qué Hazard corre el peligro de estar desaprovechado en el Real Madrid

Lo que se espera del belga es que sobresalga por su capacidad para desequilibrar los partidos y sea el exponente de un equipo más ofensivo. Zidane exige esfuerzo en el trabajo defensivo

Foto: Eden Hazard durante un partido con el Real Madrid en el Bernabéu. (Efe)
Eden Hazard durante un partido con el Real Madrid en el Bernabéu. (Efe)

A Eden Hazard le fichó el Real Madrid para potenciar el juego ofensivo y pocos se podían imaginar que Zinédine Zidane le pusiera a trabajar en defensa como si se tratara de Lucas Vázquez. No tienen nada que ver pese a que sean dos extremos. El belga tiene unas privilegiadas condiciones para desequilibrar con su talento y debería gastar la mayor parte de sus energías en romper defensas y generar peligro. Pero en este Real Madrid con un plan de supervivencia que activó el entrenador después del batacazo en París, los futbolistas se sienten con la obligación de defender primero y atacar después. Se vio en Sevilla con un alto compromiso de todos en esforzarse en la presión y la recuperación de la pelota. Si no era posible había que replegar las líneas y estar juntos. Hazard no estaba liberado del trabajo oscuro.

El Real Madrid necesita más elementos diferenciales. Para ello requiere que haya frescura en algunos futbolistas de arriba si se trata de darle profundidad y finalización al juego. Hazard debería ser el exponente de un equipo que tiene que proponer un fútbol más ofensivo. Más ágil e imprevisible si quiere dar un salto de calidad con respecto a lo que se vio la pasada temporada. Florentino Pérez se ha gastado 100 millones de euros para tener más contundencia en el área rival y también para que los aficionados disfruten y se ilusionen con el belga. Si Zidane le exprime, como a todos para hacer labores de brega, corre el riesgo de desaprovechar la imaginación y creatividad del fino futbolista que brilló y deslumbró en el Chelsea. En la Selección belga tampoco tiene la necesidad de estar corriendo todo el tiempo detrás de la pelota.

Hazard persigue e Jesús Navas en el partido del Sánchez Pizjuán. (Efe)
Hazard persigue e Jesús Navas en el partido del Sánchez Pizjuán. (Efe)

Cómo no va a sacrificarse Hazard en defensa si ve como corren James o Bale. El colombiano y el galés saben cómo se las gasta Zidane cuando percibe que un futbolista baja la intensidad y no mete la pierna. Su discurso suena a amenaza en el vestuario. El que no se ponga el mono de trabajo y se quede solo con el traje de etiqueta tiene el peligro de que le quite el puesto un obrero como Lucas Vázquez. James y Bale pagaron caro, en su día, las consecuencias y ahora están en un proceso de recuperar la confianza y convencer al entrenador. El escarmiento pone en alerta al vestuario.

El peligro que se desfonde

Eden Hazard observa que ha llegado a un Real Madrid donde las urgencias están en anteponer una buena defensa por delante de asumir riesgos en el ataque y, como se vio en el trabajado triunfo contra el Sevilla, se ve más obligado que nunca a dejarse las energías en el objetivo colectivo que es acabar los partidos con la portería a cero. El error es que se le olvide que fichó por el Real Madrid para darle un plus de peligrosidad y fantasía al ataque. Lo recomendable sería verle más implicado en romper defensas y que otros compañeros puedan corregir sus desajustes. Zidane tendrá dos problemas si se le desfonda por correr detrás de la pelota: frágil y con problemas de contundencia.

La obsesión que tiene el entrenador del Real Madrid de que el equipo no se le parta, como sucedió en El Parque de los Príncipes, y consiga ser un bloque sólido pone a Hazard en la encrucijada. ¿Defender o atacar? Hacer las dos cosas bien le resulta complicado. Entre otras cosas porque sigue buscando su mejor momento de forma y lo que le conviene es soltarse. En el derbi contra el Atlético de Madrid le tocará hacer de todo y lo que se espera es que sobresalga por su capacidad para desequilibrar el partido. El vigor suma y está muy bien valorado en el cuerpo técnico, pero le conviene que no se quede sin aliento para desbordar.

En este Real Madrid donde Zidane exige más agresividad e intensidad resulta difícil que un jugador deje de ser solidario. Vale el ejemplo puesto con James y Bale. Pero a Hazard hay que darle un rol diferente. Está bien eso que dicen los jugadores del ‘aquí atacamos todos y defendemos todos’. No deja de ser una mentira cuando hay especialistas para tareas defensivas y otros vitales para las ofensivas. A todos hay que pedirles orden y actitud. Ganas y sacrificio. Pero convertir a Hazard en un perseguidor puede ocasionar que se desaproveche su imaginación y merme las fuerzas necesarias para para intimidar y ser eficaz.

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