charla con Roberto Ricobaldi

El superagente del fútbol femenino: "Con ellas tienes que ser más exigente"

El fútbol femenino crece por momentos y ahora agentes como él recogen los frutos del trabajo bien hecho al haberse ganado la confianza de más de un centenar de futbolistas

Foto: Roberto Ricobaldi. (Foto cedida)
Roberto Ricobaldi. (Foto cedida)

Imagina que eres Carla, una talentosa jugadora de fútbol que acapara las miradas de ojeadores, clubes y entrenadores. Es en este momento donde, además de acumularse las llamadas de interesados, también lo hacen las dudas. Te surge la necesidad de contar con un mánager, una persona de confianza que sirva de enlace para resolver todas las preguntas y contestar el qué, el cuándo y el cómo de una operación contractual que marcará el inicio de la carrera futbolística. Roberto Ricobaldi es el hombre de apoyo para muchas, más de cien chicas, que como Carla, necesitan a alguien que les guíe. Uno de los pioneros del fútbol femenino que conoce muy bien el mar donde se desenvuelve para ‘pescar’ y ‘velar’ por los mejores peces.

Empezó en el mundo de la representación de futbolistas por casualidad, “la sobrina de un amigo jugaba al fútbol y me comentó que la estaba siguiendo el Atlético de Madrid, ella era portuguesa y me dí cuenta de que había una oportunidad ahí, para ejercer de contacto entre jugador y club”. Y así fue ganando experiencia, con cinco años a sus espaldas en los que ha vivido de todo.

Hace un lustro, el fútbol femenino no gozaba de la misma salud que hoy. La retribución brillaba por su ausencia, “había que poner el dinero por delante”, declara el agente, y no podrías recibir nada hasta que “la jugadora no lo hiciese”. Ricobaldi comenta que es ahora, desde hace poco más de dos años, cuando comienza a recoger “el fruto de su trabajo”, que se basa, apunta, “en una relación de máxima confianza con la jugadora. Hay que conocer cuáles son sus prioridades, darla a entender que gestionaremos todo la parte contractual, la relación con el club y velar por sus intereses”.

Unas prioridades básicas como anteponer el aspecto académico a cualquier promesa o cumplido que se integre en el contrato con el club. Así mismo, no es fácil leer noticias de jugadoras de élite que tienen una carrera universitaria o compatibilizan sus estudios con el fútbol. Algo que denota que el fútbol femenino está lejos de poder sentar las bases para que las jugadoras puedan asegurar su futuro dedicándose únicamente al balón. Al respecto, Roberto apunta: “Las mujeres no se dedican, por lo general, solo a jugar al fútbol, lo compaginan con otra cosa, así que esas horas de estudio, exámenes… son asuntos prioritarios”. Y ahí se hace esencial una figura como la del representante: “Los chicos lo tienen más fácil, solo tienen que saber dónde va a vivir y llevarse a toda su familia porque cuentan con mucho más dinero”, pero a ellas “hay que asesorarlas deportivamente, le quitamos la preocupación de tener que pensar en esas gestiones y, en definitiva, les ahorramos tiempo”.

"Es otro trato, no es mercancía"

Antes de la firma de cualquier contrato con el club, el manager se gana la confianza de la jugadora y analiza la situación en la que cada una se encuentra: “Tenemos que saber cuáles son sus circunstancias, saber qué le importa. Si estaría dispuesta a cambiar de residencia, con qué condiciones…”. Esto es fundamental porque “de cara a la negociación pedimos lo que para la jugadora es esencial y así la relación profesional entre el club y la jugadora comienza con buen pie”, matiza Roberto.

Sampredro a su llegada tras el Mundial y el ejemplo del crecimiento del interés del fútbol femenino. (EFE)
Sampredro a su llegada tras el Mundial y el ejemplo del crecimiento del interés del fútbol femenino. (EFE)

Se decantó por representar a las chicas porque con los chicos “te llevas más disgustos que otra cosa”. Y asegura que el trato es “totalmente distinto”: “De primeras difiere el dinero y luego que la gestión de un fichaje en otro club por lo general conlleva más cosas que no la de un jugador masculino, que es encontrarse la residencia en la mejor urbanización y cobrar 'X' millones”. Sin embargo, continúa: “En la gestión femenina hay que valorar mucho más cosas, lo que condiciona bastante son los estudios. Es otro trato, no es mercancia, hay que pensar en la persona y en su futuro. Con lo que va a ganar en un club y otro, las circunstancias familiares… Los clubes ofrecen pisos solo para la jugadora, por lo que a nivel personal les condiciona bastante”.

Gana un porcentaje de 5%

En cuanto a las chicas que representa, dice que prefiere trabajar con jugadoras que recién se inicien en esto, mejor que con promesas consagradas, porque “tienen otra ambición y la labor que un mánager hace es mucho más necesaria. Necesitan de un mentor que las guíe en sus inicios”. Además, aclara, dice que lo hace porque luego el ver cómo crecen y hasta dónde han llegado le “reconforta más”. Trabaja para que “lleguen a lo más alto” y su trabajo implica llevarse el 5% del salario neto de la jugadora.

En el caso de Ricobaldi, ellos dan la opción de que la futbolista cuente con una persona de su círculo de confianza a la hora de firmar el contrato con él. “Nos sentamos a hablar con ella y también con una persona de confianza que haya elegido, así se puede negociar mejor todo”.

Quién sabe si Florentino Pérez llamará en el futuro a su puerta para preguntar por alguna de las más de cien chicas con las que tiene contrato

Esa relación contractual es inusual en este mundo, pues carece de “fecha fin”, así, apunta Ricobaldi: “No tenemos atada a la jugadora y puede dejar de colaborar con nosotros cuando lo decida. Si está trabajando con nosotros, es porque realmente quiere trabajar con nosotros, es un contrato de confianza. No existe ninguna fecha fin. Desde el mismo momento de la firma se puede rescindir”, salvo si están ya en conversaciones con algún club, apunta.

De esta forma “dan más cercanía y más confianza” y se alejan “de esos agentes que prometen de todo y luego no lo cumplen”. Una confianza que se ve ratificada cuando habla del número de chicas con las que trabaja: más de 120 -y 40 de estas en Primera división-, con una media de edad de 20 años. De los 16 equipos que componen la Liga Iberdrola solo le falta ser agente de alguna de las chicas del recién ascendido CD Tacón, que será el futuro, Real Madrid femenino. Quién sabe si Florentino Pérez llamará en el futuro a su puerta para preguntar por alguna de las representadas.

La relación de este agente con las jugadoras basa en unos valores clave: “Ser honesto y comunicativo”, defiende. Con las chicas, dice, “hace falta ser más exigente porque conlleva más tiempo explicarle todo y hacerle ver las cosas tal y como son”. Una vez que ya resuelven dudas, firman un contrato en el que él se lleva el mencionado 5% de lo que ellas cobran en neto y buscan que “no perjudique más a la jugadora” y aunque puede parecer bajo, dice que para lo poco que les ofrecen a ellas “es más que adecuado” y pretende mantenerlo por mucho que la masa salarial de las futbolistas se vea incrementada por el nuevo convenio colectivo.

Cómo profesionalizarlo

Las negociaciones para tener un convenio colectivo siguen estancadas y, según informaciones de la ‘Cadena Ser’, las jugadoras amenazan con ir a la huelga si no se implementa de cara a la próxima temporada. Tener un convenio colectivo regularía la situación laboral de las jugadoras que, entre otras cosas, no saben ni cuándo pueden irse de vacaciones, ni cuentan con un salario mínimo, por no hablar de que no existe nada que regule la conciliación familiar ni la maternidad.

Ricobaldi con algunas de sus jugadoras. (Facebook/Ricobaldi-Womens-Soccer-Manager)
Ricobaldi con algunas de sus jugadoras. (Facebook/Ricobaldi-Womens-Soccer-Manager)

Desde la Asociación de Futbolistas Españoles, la coodirectora de la asesoría jurídica María José López señala que el hecho de que no haya un convenio colectivo significa que las chicas pierden garantías: “Se traduce en incapacidad para conciliar, vacaciones o lesiones. Si una jugadora se lesiona de gravedad, depende todo de la buena voluntad del club".

Para Ricobaldi resulta esencial que haya un convenio colectivo, lo que permitiría a las jugadoras poder “vivir del fútbol mientras lo están practicando y vivir después de lo que hayan estudiado o estén estudiando”. “Creo que el hecho de que exista un convenio colectivo es algo básico que profesionalizaría el sector y mejoraría la calidad de vida de las jugadoras para dedicarse a lo que de verdad les gusta a largo plazo”.

La Liga de fútbol femenina no cuenta con el status de liga profesional y las mujeres se rigen por el salario mínimo interprofesional (900 euros). Pero el salario medio de las futbolistas ronda los 400 euros y, normalmente, explica la coodirectora, se hace por horas “habitualmente de 10”. Algo que dista de los salarios mínimos que tienen estipulados en Primera y Segunda división de la liga masculina. En la máxima división, un futbolista cobra de mínimo 155.000 euros al año, mientras que en la otra categoría es de 77.500 euros al año.

"Es inaceptable que tengan salarios de 300 euros, una cantidad ridícula. Eso tiene que cambiar”

Una propuesta del representante es establecer un salario mínimo, justo lo que se conseguiría con el convenio: “Hay que establecer una igualdad con sentido común, y fijar un mínimo de 100.000 euros en Primera división femenina y unos 50.000 en la nueva segunda (la llamada 1B), por ejemplo”. Porque, en su opinión “la realidad es que nunca van a llegar a cobrar las desorbitadas cifras de los hombres”. Tampoco “es justo que cobren lo mismo cuando no lo generan, pero es inaceptable que tengan salarios de 300 euros, ridículos. Eso tiene que cambiar”. Y un buen comienzo para él sería implementar un salario mínimo, a parte de variables y objetivos. “Por ahí habría que empezar”.

Los estudios, prioritarios

Llama la atención cómo Roberto ofrece en su argumentario una absoluta prioridad al “asunto académico”. Para él está muy claro: “Pueden vivir del fútbol mientras están practicándolo, pero luego es difícil mantenerse con lo que han ganado. Por eso asesoramos siempre mantener un equilibrio entre fútbol y estudios”.

Una actitud coherente teniendo en cuenta el estudio a nivel global publicado por la FIFpro (Federación Internacional de futbolistas profesionales) en el que informa de que cerca de un 46% de las chicas que se dedican a jugar al fútbol están estudiando y, por tanto, compatibilizan sus estudios con el fútbol. Dedicando al aspecto académico una media de 26 horas semanales.

Las mujeres y el fútbol. (Fuente: FIFpro)
Las mujeres y el fútbol. (Fuente: FIFpro)

Desde la agencia de Roberto fomentan algo parecido al erasmus del fútbol. Consiguen becas para la jugadora durante uno o dos años y se va a otras ligas donde el fútbol femenino tiene mayor proyección. En Estados Unidos o Inglaterra, por ejemplo y “luego vienen y aportan muchísimo a las ligas”, afirma.

La formación también puede estar vinculada al fútbol, ser entrenadora, por ejemplo, es algo que se consigue más fácilmente cuando “has estado jugando y sacándote el título y has ganado toda esa experiencia”. Lo importante, finaliza “es que tengan con qué ganarse la vida una vez que del fútbol ya no puedan vivir”.

Instagram para contactar con ellas

En el mundo del futfem, Instagram es la vía de comunicación más eficaz para la desarrollar una eficiente red de contactos entre mánagers. Con ella, Roberto consigue seguir a futbolistas, llegar a ellas de una forma sencilla: “Te permite darte a conocer y contactar o que se pongan en contacto contigo mucho más rápido y fácil”, comenta.

En cuanto a las relaciones con sus homólogos internacionales, Ricobaldi cuenta varios colaboradores en otros países, sobre todo en Suramérica donde las futbolistas más interesadas son las venezolanas o las chilenas. “Para ellas un contrato con alta en la seguridad social y de 600 euros ya es bastante”.

Traerse a jugadoras de países icono en el fútbol femenino no es una tarea extremadamente difícil. “A las suecas o a las estadounidenses les encanta España, solo esperan que se le ofrezca unas garantías para poder jugar al fútbol y no preocuparse de nada más”. Además, añade que en Estados Unidos cuenta con acuerdo de confidencialidad, de manera que, “si alguna futbolista quiere venirse a españa solo somos nosotros los autorizados a hablar de ellas con los clubes”.

Este respeto que se ha ganado fuera de las fronteras nacionales es el mismo que recibe aquí, donde explica que el mercado “es mucho más limitado y reducido” y que hay competencia, unas cinco empresas más se dedican a esto, pero que al ser uno de los más veteranos “es fácil” que recurran a él con más facilidad porque en el mundillo se sabe que “el trabajo se ha hecho bien”.

Cautela ante el auge del Futfem

Es indudable que el fútbol femenino ha crecido y lo sigue haciendo cada día. En el mundial de Canadá 2015 la Selección Española femenina contaba con un solo patrocinador y en el Mundial de Francia este número aumentó a siete. Se ha incrementado el interés y con ello también los que se inmiscuyen en este mundo para sacar una rentabilidad. Solo por dinero.

En cuanto hay dinero, todo se complica y todos quieren su parte del pastel

Roberto destaca el carácter inocente y desinteresado que caracterizaba al mundo del fútbol femenino en sus inicios y que ahora, al convertirse en un negocio, ha experimentado un cambio: “En cuanto hay dinero, todo se complica y todos quieren su parte del pastel”. Por eso critica las formas en las que se organiza el campeonato y aduce a una gestión mucho más comedida y responsable, “como se venía haciendo hasta entonces, porque se está haciendo bien, pero no se puede dejar todo para última hora y hacer las cosas deprisa y corriendo.Lo mejor es dejar cerrado todo a principios de año y así los clubes y todos los implicados se pueden organizar”.

La mala costumbre española de dejar todo para el final también se vive en el fútbol femenino. No hay calendario y hasta hace unos días no se ha sabido que la liga femenina comienza el 8 de septiembre. Aunque quedan muchas dudas por resolver pues la RFEF, a quien responde la liga femenina, tambaleó la competición con la creación de una liga paralela con dos divisiones. Esta liga será la oficial y la que otorgará las plazas para las competiciones europeas. Es decir, que a menos de tres meses para que comience el campeonato, aún no se sabe hacia dónde se dirige, si coexistirán dos competiciones la próxima temporada y, sobre todo, analizar la viabilidad de esta propuesta que podría mermar el crecimiento que con seguridad está experimentando el fútbol femenino.

La RFEF ha hecho cambios por el fútbol femenino pero sin contar con él ya que esta nueva liga no cuenta con la aprobación de la ACFF(Asociación de Clubes de Fútbol Femeninos), que agrupa 14 de los 16 equipos que juegan la Liga iberdrola, en esta no está ni el FC Barcelona ni el Athletic Club. La cuestión es que aún no se sabe qué y cómo se jugará la próxima temporada.

Al respecto, Ricobaldi reprende la forma de actuar de las instituciones, que aparecen “cuando ven que hay dinero y solo miran qué parte más grande del pastel pueden llevarse”. Recomienda, entonces, que primen la organización frente a la improvisación: “Las cosas se tiene que hacer con una planificación previa, no puede ser que aún los clubes desconozcan los requisitos que se les pide para poder pedir subvenciones”.

Los 3 millones de euros de la televisión

El fútbol femenino tampoco está exento de las diferencias que lidian Luis Rubiales y Javier Tebas mediante las instituciones que presiden, la RFEF y La Liga, respectivamente. El objeto del deseo son los derechos televisivos: “Rubiales y Tebas están en guerra por Mediapro”, apunta Ricobaldi. Y es que, en marzo de este año, la ACFF adjudicó a Mediapro los derechos televisivos de la Liga Iberdrola por 9 millones de euros en un contrato de tres años. Pero la RFEF entró en la batalla y adujo a sus competencias, recogidas en el artículo 4 de sus estatutos, para reclamar más dinero.

En declaraciones a El Confidencial, Rubiales quiere que ese contrato televisivo sea “un 30% más por año, por encima de los 3 millones anuales”, explica. Esto dejaría la cifra en casi 4 millones de euros por ejercicio y en 11,7 al final del periodo trianual.

Marta Corredera durante el Mundial de Francia. (EFE)
Marta Corredera durante el Mundial de Francia. (EFE)

Así las cosas, de nuevo las dudas desestabilizan al fútbol femenino. Ricobaldi señala que son en estas negociaciones donde está la clave para que el fútbol femenino siga creciendo: “Los derechos televisivos lo son todo, porque crean afición, incentivan al espectador y aumenta la proyección de todos los equipos y, concretamente, de las jugadoras”.

Es clave saber qué pautas seguir y cuáles son los requisitos exigidos para que todos los implicados en este engranaje futbolístico sepan hacia dónde ir. “¿A que con el fútbol masculino no ocurriría? Si se cuida esto, la calidad también es mayor e incentivaría al fútbol femenino”. Y finaliza: “Es un momento clave para promocionar a las jugadoras, por eso hay que pisar sobre firme y no correr”.

Es tajante y pide “que el dinero no nuble”, precisamente esa misma metáfora la utilizó la internacional española Marta Corredera cuando aterrizó el martes tras ser eliminadas del Mundial y se dio, junto a sus compañeras, un gran baño de masas: “Lo importante es que no venga una nube negra y todo se diluya”. Entre nubes y nublados, lo mejor de la lluvia es jugar bajo ella. Y la mejor noticia es que el fútbol femenino siga haciéndolo, a pesar de todo.

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