será una liga paralela a la que hay

Terremoto en el fútbol femenino con la creación de la RFEF de otra liga de Primera

La federación ha anunciado que desde la próxima temporada operará un campeonato nacional femenino de dos divisiones que será el que de acceso a las competiciones europeas

Foto: La liga Iberdrola, en peligro. (EFE)
La liga Iberdrola, en peligro. (EFE)

La federación de fútbol ya no se deja hacer. En los meses de Luis Rubiales al cargo del organismo ha dejada clara una cosa, y es que peleará por todas y cada una de las cosas que considera que son de su negociado. Muchas de ellas, perdidas por el camino por la inacción de las anteriores juntas directivas y encontradas, tampoco de casualidad, por Javier Tebas, que siempre se ha movido buscando cada vez más poder y campos de acción. Uno de esos campos de batalla es el fútbol femenino, un lugar en el que la federación ha decidido dar batalla.

Actualmente la liga, denominada Liga Iberdrola, estaba económicamente soportada por la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino, un colectivo auspiciado y financiado por La Liga, anteriormente llamada la LFP, cuyo objeto principal es organizar la liga de fútbol masculina. La organización ha sido siempre cosa de la federación, pero la importancia de la ACFF en la división era innegable. Ese campeonato ha sido el principal en España durante estos últimos años, pero ahora esa continuidad puede romperse, porque la Federación, en boca de su secretario general Andreu Camps, ya ha anunciado que la próxima temporada comenzará un nuevo campeonato con dos divisiones y que será ese el oficial y el que otorgará las plazas para las competiciones europeas. Será una competición a la que "cualquier equipo podrá inscribirse libremente".

La liga femenina, en su definición legal teniendo en cuenta la Ley del Deporte de 1990, no tiene el estatus de una liga profesional, por lo que técnicamente su organización y desarrollo corresponde a la federación deportiva, en este caso la de fútbol. Este detalle ha sido poco seguido a lo largo del tiempo y, en la práctica, no se ha llevado a cabo. En general, el fútbol femenino, en la época de Villar, fue maltratado y dejado de lado, tanto en su selección como en los campeonatos, y en el desarrollo que ha tenido hasta el momento la participación de la federación ha sido escasa.

Rubiales quiere que eso cambie, quiere ser protagonista y arrebatarle a Tebas un área de influencia. El presidente de la patronal difícilmente lo aceptará públicamente, pero sabe que así como en el tema de los horarios -y en otros campos- las competencias están disputadas y hay zonas grises, en la organización de la liga femenina lo más probable es que la federación pueda imponer su criterio y terminar haciéndose con el control. Habrá que ver, por descontado, como reaccionan los equipos que hasta el momento han integrado la Liga Iberdrola.

Este plan, que lleva meses perfilándose, tuvo su última reunión el día antes de que se presentase. A la reunión del Comité Nacional de Fútbol Femenino estaban invitados todos los equipos de la Liga Iberdrola para discutir y consensuar el nuevo paradigma. Solo asistieron el Athletic Club y el FC Barcelona que, además, son los dos únicos equipos que no pertencen a la Asociación de Clubes de Fútbol. Este periódico ha podido saber que fue Pedro Malabia, Director de Fútbol Femenino de La Liga, quien dio la orden de que no acudiesen a esta conversación. Y, por el momento al menos, los clubes siguieron esa pauta. Malabia es el principal nombre de la asociación, aunque técnicamente trabaja en la patronal del fútbol. Tuvo un paso efímero por la FIFA, donde también se encargó de estos asuntos, pero tras unos pocos meses recaló de nuevo bajo el paraguas de Javier Tebas.

El desarrollo del campeonato

La RFEF, obviamente, no ha explicado su decisión como una parte de su batalla con La Liga sino desde un punto de vista mucho más constructivo, señalando las cuestiones en las que consideran que beneficiará su presencia. La idea es hacer un campeonato viable, con ayudas a los clubes más modestos y que tenga un especial interés en lo que acontece en el fútbol base, poniendo cupos de jugadoras salidas de la cantera, de un modo similar al que se lleva a cabo en el baloncesto español.

La nueva competición contará con dos divisiones, una élite, en la que participarán de 8 a 16 equipos y tendrá rango estatal, y una segunda división que estará regionalizada y constará de dos fases de la que saldrán los equipos que asciendan. "Queremos evidenciar la voluntad de la RFEF de liderar, porque esa es su obligación y deber, las competiciones del fútbol femenino en España", explica Camps. Es una revolución, algo importante en sí mismo, aunque es evidente que nada de esto hubiese ocurrido así si las dos instituciones que rigen los designios del fútbol español no estuviesen enfrentadas.

Quedan muchas preguntas por resolver, que van desde el patrocinio de Iberdrola -la eléctrica es el principal esponsor de la mayor parte de ligas femeninas en el país- hasta la viabilidad real de una o dos competiciones pasando por si en algún momento, como bien puede ocurrir la próxima temporada, puede ser que coexistan dos competiciones, lo cual sería horrendo para el desarrollo del fútbol femenino en España.

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