todo su staff sique al frente de la selección

Gracias, Luis Enrique por tu lección de honestidad y... ¿hasta pronto?

La decisión de dejar el cargo de seleccionador honra a Lucho como profesional y le dignifica como persona. Ojalá su problema personal se solucione y pueda volver... junto a su cuerpo técnico

Foto: Luis Enrique, exseleccionador español de fútbol, tras una rueda de prensa. (EFE)
Luis Enrique, exseleccionador español de fútbol, tras una rueda de prensa. (EFE)

"Debido a que los motivos que me impidieron desarrollar con normalidad mis funciones como seleccionador desde el pasado mes de marzo continúan a día de hoy, he decidido dejar dicho cargo". Así, con un escueto comunicado, anunció este miércoles Luis Enrique lo que todos nos imaginamos cuando hora y media antes desde la Federación Española de Fútbol (RFEF) se nos convocaba a una rueda de prensa de su presidente y su director deportivo. Sí, desgraciada e inevitablemente, la delicada situación familiar que atraviesa el técnico asturiano le ha llevado a tomar una decisión que le honra como profesional y le dignifica como persona. Habría que estar en su situación para comprobar lo duro que debe de ser, aunque nos lo podemos imaginar y solo cabe enviarle ánimos y desearle lo mejor, además de agradecerle su honestidad y respetar su decisión de no entrar en detalles.

[El milagroso respeto a la intimidad de Luis Enrique]

Como se explica en el 'Diccionario del español jurídico' de la RAE, el derecho a la intimidad nos permite disfrutar de un ámbito propio y reservado para desarrollar una vida personal y familia plena y libre, excluido tanto del conocimiento como de las intromisiones de terceros. El de Luis Enrique es un claro ejemplo de que afortunadamente los medios en general y los periodistas en particular aún respetamos algunos códigos éticos y deontológicos. Como puede leerse en el artículo 4 del Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), "sin perjuicio de proteger el derecho de los ciudadanos a estar informados, el periodista respetará el derecho de las personas a su propia intimidad (...) En el tratamiento informativo de los asuntos en que medien elementos de dolor o aflicción en las personas afectadas, el periodista evitará la intromisión gratuita y las especulaciones innecesarias sobre sus sentimientos y circunstancias". Pues eso, respeto absoluto a Luis Enrique, que bastante tiene ya y demostró su compromiso con la Selección cuando aceptó el cargo cobrando mucho menos de lo que pidió a los clubes que quisieron contratarle tras su salida del FC Barcelona.

Gracias, Luis Enrique por tu lección de honestidad y... ¿hasta pronto?

Sabido es lo poco que le hemos gustado al asturiano los periodistas. Le pasaba en su etapa de futbolista y se acrecentó si cabe en la de entrenador. "No creo que tenga que ser simpático con la prensa", llegó a decir en su presentación como seleccionador cual mensaje a navegantes. "No vivimos en una burbuja y sabemos que es una persona con carácter y que ha tenido problemas con la prensa", declaró Rubiales cuando anunció su fichaje, como si quisiera ponerse la venda antes de la herida. Sin embargo, dadas las circunstancias, no es de extrañar que el ya exseleccionador español acabara su breve comunicado mostrando su agradecimiento a "todas las personas que forman parte del staff y los jugadores por su profesionalidad, sin olvidarme de los medios de comunicación por vuestra discreción y respeto por la situación. Gracias de corazón".

Reconozco, y así lo escribí en su momento, que a mí no me emocionó el nombramiento de Luis Enrique como sustituto de Lopetegui. Sí, digo bien, de Julen, pues lo de Fernando Hierro fue un parche que nos costó un Mundial. Sin embargo, hay que reconocer que el asturiano llegó con ganas y sin complejos. "Siento orgullo y una ilusión tremenda", declaró cuando se hizo oficial su nombramiento. "La Selección siempre es algo especial, el hecho de poder representar a tu país. Siempre dije que era uno de mis objetivos. Ha salido ahora la oportunidad y me veo más que preparado e ilusionado, y con muchísimas ganas de empezar". "¿Os suena Don Pelayo? Me siento orgulloso de ser asturiano, gijonés, de vivir en Cataluña y de ser español", respondió cuando intentaron comprometerle con preguntas de índole político.

Robert Moreno, junto a Rubiales, es el sustituto de Luis Enrique al frente de la Selección. (EFE)
Robert Moreno, junto a Rubiales, es el sustituto de Luis Enrique al frente de la Selección. (EFE)

Cuatro seleccionadores en un año...

Desgraciadamente para él, Luis Enrique no ha podido cumplir ni un año en el cargo, aunque, desgraciadamente también, esa no es ahora su mayor preocupación. El seleccionador español número 54 de la historia ha tenido un paso fugaz por ese banquillo que tanta ilusión le hacía. En mi opinión, la decisión de que su segundo sea ahora el primero era la más fácil de tomar y solo el tiempo nos dirá si también era la más conveniente. Lo que sí sabemos es que de momento Rubiales ha batido todos los récords, con cuatro seleccionadores —aquí sí que incluyo a Hierro— en poco más de un año.

"Mi mayor preocupación no está en quién coge la Selección ahora, sino estar con quien lo necesita", dijo Rubi con ese discurso buenista en el que, por supuesto, no faltaron un par de alusiones a sus manidos valores. En fin, siempre intentando sacar rédito de todo lo que acontece a su alrededor y volviendo a dejar claro que, en este caso con la connivencia de José Francisco Molina, parece que seleccionador español puede ser cualquiera. Sin desmerecer a Robert Moreno, quien al conocer la renuncia de Luis Enrique tuvo la valentía de poner su continuidad a disposición de la RFEF. Su situación no es fácil, pero al menos transmite confianza en sus posibilidades y todo dependerá de si los futbolistas a los que convoque le apoyen con hechos y no solo con palabras.

Aunque físicamente lo hizo en marzo, Lucho se marcha. Sin embargo, el hecho de que al frente de la Selección se quede todo su equipo de trabajo, al cual curiosamente no se incorpora nadie, nos permite pensar que se va, pero que en el fondo algo suyo permanece y permanecerá. Dios quiera que su situación familiar mejore y que del mismo modo que se ha visto obligado a irse, en poco tiempo pida volver. No, no hacía falta que Rubiales dijera públicamente que tiene la puerta abierta, pues para eso antes habría que cerrársela y eso no ha pasado. Gracias, Luis Enrique y... ¿hasta pronto? Ojalá.

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