el atlético asume sus errores

Los motivos de la estocada de Gil Marín a Griezmann o cómo le despiden con desprecio

Simeone quemó sus energías en darle protagonismo y cariño a Griezmann. En el Atlético están arrepentidos al comprobar que no se convirtió en un líder en el campo ni fuera de él

Foto: Antoine Griezmann, en Jerusalén, durante el último partido que jugó con el Atlético de Madrid. (Efe)
Antoine Griezmann, en Jerusalén, durante el último partido que jugó con el Atlético de Madrid. (Efe)

En el Atlético de Madrid están arrepentidos por el esfuerzo que hicieron para retener a Antoine Griezmann. No mereció la pena con un jugador que califican de caprichoso. Mimaron al francés y se les volvió en su contra. Se rompió el espíritu de esfuerzo y sacrifico con el que se identifican Simeone y Miguel Ángel Gil Marín. El error lo han pagado caro, en términos económicos y deportivos. La renovación multimillonaria del francés, con la subida de sueldo hasta los 23 millones de euros, provocó un efecto contaminante en la plantilla. En el vestuario rojiblanco antepusieron los intereses personales para ganar más dinero y pedir una mejora al club que los deportivos. Ni Simeone pudo controlar a unos jugadores que miraban con recelo el sueldo de Griezmann y daban órdenes a sus representantes de escuchar otras ofertas con las que presionar a los dirigentes del club rojiblanco.

La estrategia de apostar todo a Griezmann se pagó caro en el Atlético de Madrid cuando se dieron cuenta de que el vestuario estaba revuelto. Llegaron las exigencias de Diego Costa, Thomas, Oblak, Godín… Queda por resolver qué hacer y cómo retener a Rodrigo. Un futbolista que tiene una cláusula de 70 millones de euros y espera una contraoferta. Puede ser el próximo en salir con destino a Inglaterra. Al Manchester City de Pep Guardiola. Son las consecuencias de haber roto la escala salarial que abrieron la brecha.

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La temporada no salió como se esperaba, pese a que Gil Marín haya declarado en Movistar que hay que darle valor a quedar por encima del Real Madrid en la Liga. La gran apuesta era llegar a la final de la Champions en el Metropolitano. La planificación pasaba por convencer a Griezmann y hacerle un equipo a su medida. Gil Marín, Simeone y Andrea Berta (director deportivo) se volcaron con el francés, con reuniones en las que tuvieron que ir a su casa en Madrid y a la concentración de la Selección francesa en el Mundial de Rusia, para demostrarle que estaba en un proyecto ganador. Hoy están arrepentidos al comprobar que Griezmann no se convirtió en un líder en el campo ni fuera de él. Ni tampoco tuvo un rendimiento con el que demostrar que se echaba el equipo a sus espaldas. Simeone quemó sus energías en darle protagonismo y cariño a Griezmann.

Griezmann en un partido en el Wanda Metropolitano. (Efe)
Griezmann en un partido en el Wanda Metropolitano. (Efe)

Simeone lo ve en el Barça

La decepción para Simeone y Gil Marín fue ver que al equipo le faltó carácter y liderazgo en partidos claves como la vuelta contra la Juventus en Turín, en el Camp Nou ante el Barcelona o la derrota ante el Real Madrid de Solari en el Metropolitano. En ninguno de ellos se vio al mejor Griezmann. El Atlético perdió la esencia de equipo colectivo y competitivo que esperaba confeccionar Simeone con la suma de más calidad individual. Pincharon con el proyecto y, como reconoce Gil Marín, volvieron a sospechar que Griezmann tenía la cabeza puesta en cómo salir del Atlético de Madrid cuando finalizara esta temporada. Tenían claro que se estaba moviendo con antelación para preparar su ‘fuga’.

Miguel Ángel Gil Marín no se ha querido morder la lengua para desvelar que Griezman lo tenía hecho con el Barcelona desde el mes de marzo. Simeone también da por hecho que el francés será blaugrana. El consejero delegado del club ha soltado la rabia que lleva dentro porque está enfadado con el francés. Es el mensaje de un dirigente que quiere dejar claro que del Atlético de Madrid no se ríe ningún jugador y que Griezmann ha hecho daño al club y los aficionados. Le reprochan falta de compromiso y no haber ido de frente. Hablan de un jugador que ha actuado por la espalda y se ha ofrecido no sólo al Barcelona sino también al Manchester United y el Paris Saint Germain. Cuando se le califica de caprichoso, egoísta y falta de compromiso se recuerdan sus escapadas a Estados Unidos con la excusa de ver partidos de la NBA. La estocada de Gil Marín ha sido definitiva sin parecer importarle que todavía tiene contrato y una cláusula de 200 millones de euros. Da por bueno quitarse el problema de Griezmann e ingresar, a partir del 1 de julio, los 120 millones de euros.

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