El Payaso era su ídolo y le regaló su camiseta

La camiseta de Aimar colgada o el dilema de Leo Messi para no hacerle un feo a su ídolo

La familia y el entorno de Messi son reacios a su vuelta a la selección argentina porque aún siguen abiertas las heridas del último Mundial, donde la albiceleste cayó en octavos de final

Foto: Aimar y Messi coincidieron en la selección argentina entre 2005 y 2009. (EFE)
Aimar y Messi coincidieron en la selección argentina entre 2005 y 2009. (EFE)

"(Pablo) Aimar es y será siempre mi ídolo". Así de rotundo se muestra Messi cada vez que le preguntan por el que hoy es, junto con Lionel Scaloni, seleccionador interino de Argentina. La profunda admiración que a todos los niveles Messi le profesa a 'Payaso' es el único hilo que ahora ata al 10 con su selección. El único aliciente de peso que puede propiciar que la 'Pulga' se enfunde otra vez la camiseta de su país, porque la familia de Leo es un fuerte contrapeso. En primavera se desvelará el drama.

"Leo sufrió demasiado estos últimos meses y no lo trataron nada bien", aseguró hace un mes uno de sus hermanos. Porque el rosarino lleva un sobrepeso de responsabilidad cada vez que luce la camiseta albiceleste. Todo el país quiere que sea Superman y, en muchas ocasiones, Leo lo consigue, pues se trata del mejor futbolista del mundo; un jugador sideral que, curiosamente, nunca ha conseguido levantar la copa de campeón con Argentina. Eso lo frustra, pero lo que más le rompe por dentro es el tsunami de críticas que de inmediato y de manera oportunista le llega desde su país. Cuando pasa el huracán de la derrota, siempre salen los 'hinchanarices' que se acuerdan de las hazañas barcelonistas de Leo Messi, los dedos inquisidores que recuerdan que el principito de Rosario se hizo futbolista en España.

El Mundial de Rusia terminó de derramar la paciencia de Messi, que tuvo varios roces con Sebastián Becaccecce, ayudante principal de Jorge Sampaoli, el seleccionador, cuyas decisiones técnicas exasperaron a la Pulga. Además, la selección argentina desplegó un fútbol ramplón y los duendes tampoco anduvieron muy cerca de Messi. Todo terminó frustrando a Leo, que se quitó el brazalete de capitán y anunció un retiro temporal hasta 2019. De momento.

Aimar es uno de los ídolos de Messi. (EFE)
Aimar es uno de los ídolos de Messi. (EFE)

La camiseta del Payaso

Antes de que la decisión de Messi se convierta en tragedia nacional, Claudio Tapia, presidente de AFA, maniobró con habilidad y, tras destituir de manera fulminante a Sampaoli, nombró seleccionadores interinos a los responsables de la selección sub-20, Lionel Scaloni y Pablo Aimar. Scaloni formaba parte del cuerpo técnico de Sampaoli y fue el único que sobrevivió a la purga de Tapia. Tiene razones. El exdeportivista medió más de una vez para limar las espinas que salieron de la tóxica relación entre Messi y el cuerpo técnico. Y Aimar es alguien que siempre provoca una sonrisa en el rostro de Leo. Es su ídolo de chico. Messi ha contado en más de una vez su devoción futbolera por el Payaso.

Su primer encuentro fue en un partido Valencia-Barcelona jugado el 18 de diciembre de 2004. Al finalizar aquel choque, Aimar se dirigió al joven futbolista (17 años tenía): “Hola, Leo, ¿qué tal”. La timidez crónica del rosarino se agigantó y se le anudó la garganta y solo pudo decir un inaudible “bien”. Pablo le preguntó si quería su camiseta, Messi movió la cabeza de manera afirmativa y mostró una sonrisa desatada que de seguido acompañó con un “gracias” que todavía le conmueve. Esa camiseta de Pablo Aimar la guarda Leo en su domicilio barcelonés como uno de los tesoros más preciados.

Después, el novato y el veterano compartieron brevemente vestuario en la selección argentina y en algunos bolos internacionales. Cuando Pablo Aimar se retiró del fútbol, pasados los 35 y aguijoneado por un brote persistente de lesiones, fue glosado por su legión de admiradores, uno de ellos Messi, que en Facebook escribió: “Se retira un grande, uno de mis ídolos. Gracias por todo lo que nos hiciste disfrutar con tu magia”.

Las claves de esa admiración

Aimar explicó en una entrevista en 'Marca' las claves de esa admiración que le profesa Messi: “En una época, cuando él era adolescente, justo en esa etapa de River era muy rápido, gambeteador, miraba siempre para adelante. Supongo que me idolatró por lo vertical, por ese afán de agarrar la pelota y atacar. Y porque nunca perdió esa alegría por jugar al fútbol”. Orgulloso por centrar la atención del que, a su juicio, es el mejor jugador del mundo, Aimar lo define: “Leo se levanta a la mañana y sabe si gana o no. En el fútbol siempre dependes de tus compañeros, salvo que seas Messi. Decide nueve de diez partidos y quizás me quedo corto. Él decide cómo termina el partido”. Por eso, el ahora técnico de la albiceleste sueña con el regreso del Principito de Rosario, pero se toma su tiempo.

Aimar sabe que el entorno del diez tiene el ceño fruncido y levantados los muros de protección. El Payaso quiere respetar los tiempos que Messi se ha marcado. A finales de octubre lo llamará y buscarán una cita. Aimar quiere conocer el pulso del pibe, quiere también conocer si se sigue emocionando cuando se enfunda la camiseta albiceleste. Será una conversación entre amigos, un encuentro de fútbol y sentimientos. Argentina sigue con el corazón en un puño. El 10 no lo tiene muy claro.

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