zidane defiende una vez más a benzema

El Mundialito le importa al Madrid lo suficiente como para arriesgar a Ramos

En el club blanco plantean este torneo como un perfecto colofón a un año excelente. El central, con molestias, forzará a pesar de que el clásico esté en el horizonte del equipo blanco

Foto: Zidane y Cristiano, en el partido contra el Al Jazira. (Reuters)
Zidane y Cristiano, en el partido contra el Al Jazira. (Reuters)

"Es una final". Sergio Ramos lo tiene claro, va a jugar, aunque para ello sea necesaria una ayuda médica. El lo llama así, otros lo nombran como "infiltrarse", un proceso con ciertos riesgos y poco recomendado, pero que cuando hay que forzar es procedente. No importa que el siguiente compromiso sea contra el Barcelona y tenga la liga en juego, ni tampoco que Gremio no asome como un rival indestructible sino como la penúltima prueba de que el fútbol sudamericano ahora mismo no está, normalmente, para competir con el europeo (18.00 h, La1). Hay un título en juego, menor, sí, pero un título al fin y al cabo.

"Estoy bastante mejor. Primero tuve una molestia en el sóleo y luego una contractura en la espalda y en el cuello, pero ya estoy disponible", dijo Ramos. Si se repasa la lista, parece que está hecho un cromo, pero nada le quitará de una zaga blanca que, además, ha tenido suficientes problemas físicos últimamente. Su compañero habitual, Varane, tampoco termina de estar en su momento óptimo. "Por mi forma de ser me gusta jugar siempre. Es una contractura bastante fuerte y en otras circunstancias me habría planteado otras alternativas...". Quiere levantar la copa, en resumen.

"Estamos con ilusión de llevar a casa otro título. Estamos aquí para eso. Llevamos una semana en este país preparando esta final y es nuestra ilusión", expresaba, en la misma línea, el técnico Zinedine Zidane. El detalle de la semana de convivencia es importante, entre otras cosas porque desde hace unos años las concentraciones, algo tan típico del fútbol de siempre, se han ido suprimiendo. Primero porque mejoraron las comunicaciones, claro, pero también porque los técnicos, empezando por Guardiola, se fueron dando cuenta de que sirve de poco meter a los futbolistas en un hotel antes de un gran partido.

"Son experiencias que no se viven todos los días. Esto es como cuando te vas de 'camping' con tus colegas, pero un poco más profesional. La convivencia estos días es más cercana por obligación, porque pasas mucho tiempo juntos. Este tipo de viajes vienen muy bien para hacer más fuerte el grupo", comentaba a este respecto Ramos, el líder de este improvisado grupo de 'boy-scouts'. Por lo general, los futbolistas identifican una concentración con tiempo perdido, pero en ocasiones no hay más remedio.

Esta convivencia tiene una razón social que técnicamente se llama Mundial de Clubes, pero muchos conocen por el sobrenombre de Mundialito, como si fuese un torneo de barrio jugando con las normas del rey de la pista. Zidane, en todo caso, recuerda que es importante porque es una escarapela más al título más grande que un club puede ganar. "Estamos aquí por ganar la Champions". Y que nadie diga nada, ser el campeón de Europa es un argumento sólido en cualquier conversación futbolística.

"Ahora hay que pensar en ganar la final. Vamos a tener que jugar un buen partido. Estamos creciendo", relata Zidane en un discurso que no se sale ni medio milímetro de lo que se espera en unas declaraciones previas a un partido como este. Lo último, de todos modos, es evidente. Contra el Al Jazira el Madrid no abrumó, fue un partido raro y como tal se define, pero es claro que en las últimas semanas el equipo blanco parece tener un poco más de fuelle. Y no es casual.

Sergio Ramos durante la rueda de prensa de este viernes en Abu Dabi. (Reuters)
Sergio Ramos durante la rueda de prensa de este viernes en Abu Dabi. (Reuters)

Culminar un año especial

El título como tal no parece demasiado, pero el análisis tiene sus aristas. Primero porque una derrota sí sería potencialmente muy dañina, esta es una de esas competiciones en las que no se acepta una derrota. También porque el año 2017 se valora como el mejor de la historia blanca, con una Champions, una Liga y un montón de trofeos accesorios en forma de supercopas. Cerrar con el Mundial es cerrar muy bien. "Sería un año increíble. Ahí están las estadísticas y sería un año histórico. Ojalá podamos disfrutar el año que viene de tantos premios como este. Es equipo cuando se tiene que apretar en los momentos difíciles lo hace", expone el capitán blanco.

La competición puede servir, además, para recuperar algunas de las piezas que por unos u otros motivos no han terminado de funcionar en lo que va de temporada. Es el caso de Bale, que vuelve poco a poco tras su enésima lesión. Jugó un rato corto en semifinales, pero fue suficiente para ser decisivo y meter a su equipo en la final. "Muy contento por él y por el equipo. Le veo entrenándose con regularidad y eso es lo más importante. Le veo bien y contento con sus compañeros", explica Zidane.

En un tiempo en el que se habla de posibles fichajes, a nadie se le escapa que un Bale sano sería una incorporación muy valiosa. Especialmente si se tiene en cuenta la pólvora mojada de los meses previos a este torneo. Y en eso, en lo de la cultura del fallo, se cuela otro nombre siempre presente en el disparadero: Karim Bezema.

Zinedine Zidane es un rendido admirador, siempre le ha defendido, tanto en sus actos, poniéndole domingo tras domingo, como con sus palabras. En esta rueda de prensa no hizo una excepción. "No estoy de acuerdo con las críticas, pero no pasa nada. Lo que me interesa no es sólo el gol. Karim es un jugador diferente. No va a marca 50 goles, pero hace otras cosas. Me gusta lo que hace para el equipo. Esto es un juego de equipo y Karim es uno de los mejores. Le voy a defender hasta la muerte. Hay jugadores que no juegan bien, pero los defenderé y no es el caso de Benzema", enumera el técnico. Ni más ni menos, recuerden que no solo es un delantero o que es mucho más que un goleador. Los críticos dirían que es muchas cosas, pero igual debería ser un goleador. Son opiniones.

Y enfrente, Gremio. "Es un equipo técnico y físico, que juega a la contra. Vamos a prepararlo mejor y estar atentos. Estamos convencidos de hacerlo mejor en ese aspecto". La frase suena a tópico futbolístico, todos los equipos más o menos desconocidos pueden adaptarse a la definición de "conjunto técnico y físico", como suele defender en Twitter y en sus columnas el periodista Enrique Ballester. Ramos fue un poco más allá en la definición, como recordando que este partido es lo suficientemente importante como para plantarse en una sala y poner el vídeo.

"Lo tenemos más que visto. Habíamos estudiado a nuestros dos posibles rivales y poco a poco vas analizando lo que te puede tocar. Tiene jugadores técnicamente muy buenos, rápidos a la contra. Sabemos que el jugador más importante no juega... Sé que Gremio no lo va a poner fácil", se explayaba el central sevillano. "Va a ser un partido muy competido", remataba. Algo así se espera. No deja de ser una final.

Alineaciones probables

Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric, Isco; Cristiano Ronaldo y Benzema.

Gremio: Marcelo Grohe; Edilson, Pedro Geromel, Walter Kannemann, Bruno Cortez; Michel o Leo Moura, Jailson, Ramiro, Luan; Fernandinho y Lucas Barrios.

Árbitro: Marvin Torrentera (México).

Estadio: Zayed Sports City Stadium.

Hora: 18:00 hora española (21:00 hora local).

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