Hugo Vieira recupera en Belgrado su buena estrella tras la muerte de su novia
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el luso marca dos golazos ante el partizan

Hugo Vieira recupera en Belgrado su buena estrella tras la muerte de su novia

La vida del exdelantero del Sporting de Gijón cambió cuando a su novia le diagnosticaron un sarcoma. Volvió a Portugal, pero tras su fallecimiento se fue a Rusia y después Serbia, donde por fin triunfa

Foto: Hugo Vieira, en su presentación como jugador del Sporting de Gijón
Hugo Vieira, en su presentación como jugador del Sporting de Gijón

La vida vuelve a sonreír para Hugo Vieira (Barcelos, 1988). Ya tocaba porque el atacante portugués del Estrella Roja, héroe absoluto del último derbi de Belgrado con dos golazos de bandera que resultaron decisivos para noquear al Partizan (3-1) por vez primera desde noviembre de 2013, no ha parado de acumular noticias luctuosas durante el último trienio.

En realidad, el viento de la desgracia del ex delantero del Sporting de Gijón, entre otros equipos, arrancó en septiembre de 2012 cuando a su novia de toda la vida, Edina Carvalho, le diagnosticaron un sarcoma sinovial en el mediastino anterior. La noticia cambió de un día para otro la existencia de Vieira, que por entonces acababa de aterrizar en El Molinón, cedido por el Benfica, para tratar de ayudar a los asturianos a retornar a Primera.

Con la cabeza y el corazón muy lejos de Gijón, el delantero luso apenas participaría en un par de encuentros con los rojiblancos (Las Palmas y Racing) antes de tomar la decisión de regresar, en enero de 2013, a su Barcelos natal para defender los colores del Gil Vicente, lo que le permitió estar a diario junto a su novia, inmersa en un largo tratamiento de quimioterapia.

La buena respuesta de Edina al tratamiento para combatir su gravísima enfermedad animó a Hugo, que había cerrado la temporada con unos buenos registros goleadores pese al drama personal que estaba viviendo, a aceptar una oferta del Sporting Braga. Empero, la alargada sombra del sarcoma volvió a cebarse con Edinaa comienzos del pasado año y el actual delantero del Estrella Roja desandó nuevamente sus pasos para retornar al Gil Vicente y acompañar a su joven pareja en su particular batalla contra el cáncer.

Esa lucha se prolongaría por espacio de un año hasta que el pasado 25 de enero fallecía en un hospital de Barcelos. Roto por el dolor y abrumado por las innumerables muestras de cariño recibidas (incluida la del Sporting), Hugo Vieira dedicó un hermoso epitafio a Edina que colgó en una red social: “La vida me robó mi mayor trofeo. Gracias por los miles de mensajes de apoyo. Parte de mi vida terminó hoy, si no la vida entera... ¡La persona que más me cambió y mejor me comprendió!. Descansa en paz, mi amor”.

El atacante trató de poner distancia para rehacer su vida y se marchó a Rusia para defender los intereses del Torpedo de Moscú, recién vuelto a la elite del balompié de aquel país. La suerte, sin embargo, siguió dando la espalda al portugués. Además de acabar perdiendo la categoría con el mítico cuadro moscovita, Hugo Vieira fue víctima de una agresión durante un partido… ¡por parte de un compañero! Sucedió en el transcurso de un derbi contra el Dinamo. El ex sportinguista encaró la portería rival y optó por una acción individual, en lugar de pasar la pelota a Putsila, que estaba en posición franca para anotar. Vieira marró su disparo y a renglón seguido el volante bielorruso, totalmente fuera de sí, se fue directo a por el luso y le soltó un fuerte manotazo en el rostro a modo de recriminación. El punta luso eludió responder a su colega del mismo modo y siguió jugando. Tras el choque, la Federación anunció que abriría expediente a sendos futbolistas, aunque la cosa no pasó a mayores y ninguno de los dos fue sancionado.

Tras el descenso del Torpedo, nuestro protagonista buscó un nuevo desafío lejos de su Portugal natal y a principios de julio aceptó una oferta del Estrella Roja. Su suerte, al fin, empezó a cambiar al amparo del Pequeño Maracaná. Tras un más que notable arranque de campaña en el que se ganó un hueco en el once de Miodrag Bozovic, Hugo Vieira devolvió el pasado fin de semana la supremacía capitalina al que fuera campeón europeo en 1991 tras dos años sin oler un triunfo sobre el Partizan con dos genialidades.

La primera llegaría a los 25 minutos de juego tras sortear al meta Zoran Zivkovic con una soberbia vaselina lateral ejecutada con la zurda, su pierna ‘mala’. A la vuelta del descanso, con 1-1 en el luminoso, el portugués enganchó una fantástica folha seca con la derecha desde 30 metros que sorprendió al meta de los Grobari, poniendo nuevamente en ventaja a un Estrella Roja que sentenciaría el clásico más caliente del Este de Europa cinco minutos más tarde con un tanto de su compañero de ataque, Aleksandar Katai.

Además de obtener la victoria más holgada sobre su eterno enemigo en casi un lustro, los rojiblancos consolidaron su liderato en la Super Liga serbia tras nueve jornadas, en las que ya aventajan al vigente campeón en ocho puntos. Eufórico por su condición de figura en un choque de semejante magnitud, Vieira no pudo evitar emocionarse al confesar a quién había dedicado el doblete. “Marcar en un derbi tan grande es muy bonito, pero lo importante es que ganamos y seguimos primeros. Cada gol que anotó es para una mujer, Edina, mi novia. Desde hace unos meses ya no está conmigo físicamente porque falleció, pero su espíritu siempre estará presente”.

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