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Lewis Hamilton o cómo se puede ser el mejor y el peor piloto en una misma carrera
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LUCES Y SOMBRAS DEL CAMPEÓN

Lewis Hamilton o cómo se puede ser el mejor y el peor piloto en una misma carrera

Ha suscitado muchas críticas la adjudicación al heptacampeón británico como piloto del día en una carrera en la que incluso llegó a pedir a su equipo abandonar la carrera

Foto: TLewis hamilton en el circuito de Barcelona
TLewis hamilton en el circuito de Barcelona

Si hubo una carrera donde quedaran en evidencia las luces y las sombras de Lewis Hamilton como deportista, el pasado Gran Premio de España quizá sea la mejor muestra para comprobarlo. Su actuación demostró que se puede merecer el galardón del mejor piloto, y al mismo tiempo dejar una dudosa imagen de profesionalidad y compromiso con el equipo.

El británico afronta esta temporada una situación a la que quizá no se ha enfrentado nunca en su carrera deportiva: no tener un coche ganador, verse apeado de la lucha por el campeonato, y lo que es peor para él, ser superado frecuentemente por su compañero de equipo. Por primera vez desde que Hamilton compartiera equipo con Nico Rosberg, alguien es capaz ocasionalmente de sacar más rendimiento a su coche. Algo que ha ocurrido varias veces esta temporada, y Barcelona no fue una excepción a su tendencia de destapar sus esencias sólo ocasionalmente Lewis clasificó sexto dos posiciones por detrás de su compañero de equipo y acabó la carrera quinto, de nuevo dos posiciones detrás. ¿Cómo con ese balance puede calificarse al primero como ‘piloto del día’ por delante del segundo?

Hay que tomar siempre con relativa poca seriedad este tipo de elecciones cuando son realizadas por las votaciones del público. A menudo pueden resultar tremendamente engañosas al depender de factores que nada tienen que ver con el desempeño deportivo, sino con preferencias personales de los seguidores y el volumen de votantes según el país de procedencia. Pero en esta ocasión sí se puede decir que el público acertó en su votación, porque es una proeza indiscutible cuando remontas desde la decimonovena posición a la cuarta plaza (luego quinta por falta de combustible). Y el detalle clave: recuperas casi cuarenta segundo a tu compañero de equipo.

Se puede argumentar que George Russell perdió mucho tiempo en diversas fases de la carrera conteniendo a los pilotos de RedBull, y quizá su estrategia de elección de neumáticos estuviera condicionada por estas circunstancias, lo que condicionó su rendimiento respecto a la de Lewis Hamilton. Pero aun así, una recuperación de ese calibre ante un piloto que ya de por sí estaba haciendo un carrerón impresionante, sólo está al alcance de alguien como el Hamilton de las grandes ocasiones.

placeholder El Mercedes dio espectacular salto de competitividad en Barcelona (REUTERS /Albert Gea)
El Mercedes dio espectacular salto de competitividad en Barcelona (REUTERS /Albert Gea)

Un equipo ‘muy paciente’

Sin embargo, si no llega a ser por la persuasión enviada al piloto británico desde el muro de boxes tras el incidente con Kevin Magnussen, esta impresionante exhibición de talento habría quedado inédita. "Esto no tiene sentido, quiero parar”- exclamó Hamilton furioso por la radio al salir de boxes y verse al final del pelotón-. Esto puede interpretarse como un desahogo víctima de la frustración al que no hay que darle mayor importancia, pero es uno de los pilotos más veteranos de la parrilla y no puede a estas alturas de su carrera caer en ese tipo de chiquillerías. Por él, pero sobre todo por su equipo.

"Estaba 30 segundos por detrás, -explicó el propio Hamilton al bajarse del coche-, así que pensé que si iba a usar un motor completo para conducir en último lugar o fuera de los puntos y en algún momento tomar alguna penalización, pensé que también podríamos salvar el motor para luchar otro día", dijo Hamilton. Gracias a Dios no lo hicimos. Es por eso que nunca nos detenemos, nunca nos rendimos". En realidad, ni Dios ni ‘nosotros’. Fue el equipo que una vez más dio muestras de una admirable paciencia ante sus pataletas de ‘primadonna’.

La mano izquierda de Wolff

Toto Wolff ejemplificó en sus declaraciones al acabar la carrera la mano izquierda que hay que tener cuando se dirige una escudería y dar las palabras correctas que ofrezcan una buena cara a un comportamiento reprochable. "Estoy feliz de que no hayamos retirado a Lewis, -afirmó el jefe de Mercedes- ya que esa fue la carrera más valiosa para nosotros para comparar los dos coche, comparar configuraciones y neumáticos. Siempre es logico preguntarte por el beneficio de continuar cuando aparentemente has perdido la carrera, como piloto no ves posible nada cuando estás a 50 segundos de los líderes, pero sigue siendo un kilometraje valioso y por eso nunca nos rendimos.

Al igual que lo hace Lewis, Toto también habla en plural, incluso afirmaba que con su ritmo de carrera habría sido capaz de luchar por la victoria, pero inevitablemente el descontento lo tendrá de puertas adentro. No debe hacer ninguna gracia a los quinientos trabajadores de Mercedes, que cuando las cosas salen bien el mérito sea del piloto y cuando se tuercen no sólo éste ponga en cuestión su trabajo, sino que tire la toalla a las primeras de cambio.

"Estoy muy feliz", -dijo Hamilton al acabar la carrera- "Después de haber visto cómo era en Jeddah, donde comencé decimoquinto y luché por entrar en el top 10, pensé que era imposible volver a los puntos”. Lo que no cuenta el piloto inglés es que en Jeddah el ‘efecto rebote’ de su coche lo hacía casi inconducible y que la cara que mostraron en entrenamientos los Mercedes en España, casi pegados a los líderes, nada tenía que ver con la competitividad mostrada en Arabia Saudí.

placeholder Toto Wolff sabe manejar como pocos, el difícil carácter de Hamilton (Mercedes)
Toto Wolff sabe manejar como pocos, el difícil carácter de Hamilton (Mercedes)

¿Un piloto mimado?

Se critica a menudo a la prensa española de un exacerbado ‘Alonsismo’, pero resulta a veces hasta cómico darse un paseo por la prensa británica el día después de cualquier carrera, donde todo son alabanzas a Hamilton haga lo que haga. Todas las situaciones donde su comportamiento personal deje que desear o sea cuando menos cuestionable son convenientemente dadas la vuelta, envueltas siempre en toneladas de azúcar en forma de alabanzas. Sin quererlo, quizá sea esta la explicación a un comportamiento que a menudo tiene más que ver con un niño mimado que con el profesional mejor pagado de la historia del deporte.

Es cierto que en el deporte se confunde a menudo, tanto en los aficionados como en los medios de comunicación, el puro rendimiento competitivo con las filias y fobias personales. Esto es algo que hemos visto repetido hasta la saciedad en el fútbol con gente inteligente negando grandeza a Cristiano Ronaldo o Lionel Messi dependiendo del equipo al que apoyaran. Parece que el automovilismo cada vez es menos ajeno a este fenómeno y, para corroborarlo, no hay más que ver el comportamiento cercano al hooliganismo de una parte de los seguidores de Max Verstappen.

‘Desfutbolizando’ el contexto de Lewis Hamilton en el pasado Gran Premio de España, puede concluirse, por tanto, que sí, que es posible al mismo tiempo tener un comportamiento deplorable a nivel profesional y tener una actuación en pista digna de los mejores pilotos de la historia. Eso sí, pocos pilotos como Hamilton son capaces de hacerlo.

Si hubo una carrera donde quedaran en evidencia las luces y las sombras de Lewis Hamilton como deportista, el pasado Gran Premio de España quizá sea la mejor muestra para comprobarlo. Su actuación demostró que se puede merecer el galardón del mejor piloto, y al mismo tiempo dejar una dudosa imagen de profesionalidad y compromiso con el equipo.

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