¿Pueden ganar Carlos Sainz y Ferrari el GP de Mónaco? Por esta vez, cabe soñar
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LAS PERSPECTIVAS DE FER

¿Pueden ganar Carlos Sainz y Ferrari el GP de Mónaco? Por esta vez, cabe soñar

Sobre el papel, los antecedentes señalan a que Red Bull y Mercedes se repartirán el podio, pero por una vez en muchos grandes premios Ferrari y Sainz cuentan con opciones para sorprender

Foto: La posición de parrilla será clave para conocer las opciones de Carlos Sainz para el podio o, incluso, aspirar a la victoria
La posición de parrilla será clave para conocer las opciones de Carlos Sainz para el podio o, incluso, aspirar a la victoria

No, muy posiblemente Carlos Sainz no ganará el GP de Mónaco. Pero la presente edición ha abierto una ventana de oportunidad impensable para Ferrari hace un par de meses. Y, por tanto, para sus pilotos. El español también sabe jugar en la ruleta del casino monegasco, como ha confirmado sus cinco participaciones en el singular gran premio.

Equipo y piloto, cada uno por su lado, cuentan con buenas fichas para la ruleta de esta edición. Sin olvidar que esta carrera también se vuelve loca en ocasiones y concede oportunidades inesperadas, como recuerda su dilatada historia. De modo que si el viento del GP de Mónaco gira hacia el español, esta podría convertirse en una cita crucial en su trayectoria en la Fórmula 1. Hagan juego, señores.

Uno de esos días buenos

No pasa de ser una anécdota, pero Lando Norris lo anticipaba con su personal bola de cristal. “Le mandé un texto antes del fin de semana diciéndole que tenía una buena opción de ganar”, argumentando con la información interna en poder de los equipos sobre los rivales, “sabemos dónde son rápidos, y dónde no, esta pista les va muy bien (a Ferrari), así que no es una sorpresa”. Desde el flanco del piloto, Sainz confirmaba el jueves su personal sintonía con esta pista a pesar de descubrir su máquina en este trazado. Siempre ha puntuado y clasificado entre los diez primeros con tres monoplazas diferentes, pero las dos tandas del jueves ofrecían un bonus particular. Desde la primera vuelta y a pesar de reconocer que el SF21 requería una singular adaptación, siempre rodó en los puestos de cabeza. Primero y segundo prácticamente durante la dos tandas, lanzaba un primer mensaje de confianza en sus guantes y en el comportamiento de la máquina.

El propio Sainz explicaba su necesidad de adaptación a la personalidad del SF1 en esta pista, muy alejada del McLaren. Norris, que le conoce bien, ofrecía una particularidad en el perfil del español no muy extendida en la Fórmula 1. “Carlos era muy bueno pilotando un coche que no era siempre fácil de manejar, es una de las cosas que he aprendido por ahora”. Que le pregunten el jueves a Daniel Ricciardo, por ejemplo. Una habilidad no siempre destacada con la que superó a Charles Leclerc en Portimao, especialmente en las dos tandas finales del Q3, y que exhibió de nuevo el jueves. Por agarrar bien un monoplaza nuevo, en un trazado sin margen para el error, por la consistencia de su ritmo y cronos con todos los compuestos, quizás la del jueves fuera una de las mejores jornadas de Sainz en la Fórmula 1. Pero no será suficiente.

Primero, porque el español deberá exprimir el ritmo último del SF21 donde arde la pugna, en los clasificatorios. Repetir el ligero toque de raíles del jueves -que también lo hubo- acuchillaría sus opciones. Por tanto, cero errores. Para optar a un posible triunfo también debería batir a Leclerc, dotado con una habilidad suprema a una sola vuelta, como recordó en la segunda sesión. Cierto que logró su tiempo con la pista más rápida -tiempo después que Sainz-, aunque el español le superó en dos de los tres parciales. Sin embargo, para ganar el domingo, Sainz debe ganar antes a su compañero. Una tarea monumental en Mónaco.

La procesión también se desbanda

¿Y el SF21? El frontal del SF21 en la zona de la Piscina, por ejemplo, delataba la enorme precisión y agilidad en el cambio de dirección. De tracción, otro tanto. Que los tiempos salieron tan fácil y regularmente para Sainz y Leclerc así lo atestiguaban. Pero, ¿puede batir el SF21 al W12 y al RB16B? Aquí el cantar es otro. Un jueves de Mónaco no siempre es ilustrativo, aunque Ferrari sorprendiera con un nivel de competitividad inicial desconocido desde 2019. Sin embargo, dos factores pueden cambiar la foto de los Mercedes y Red Bull del pasado jueves. Por un lado, la respuesta de ingenieros y pilotos a la información recogida para corregir el tiro. Por otro, el combustible en la vuelta rápida -en Mónaco se carga para varios intentos consecutivos con los más blandos- y los modos de potencia de motor en cada monoplaza. “Lo verás el sábado”, le contestaba Carlos Sainz a Helmut Marko cuando el austríaco bromeaba con su hipotética carga de gasolina, sorprendido por los tiempos de Ferrari. Sin olvidar el rendimiento del neumático en cada monoplaza a una vuelta, crucial en Mónaco.

De modo que con antecedentes en mano esta temporada de Mercedes y Red Bull en curva lenta y revirada, conviene apostar a los dos equipos por delante de Ferrari el sábado. Lo contrario alimentará más si cabe el morbo del GP de Mónaco. Porque aquí el ritmo de carrera y la degradación del neumático pasan a un segundo plano ante las estrecheces de Mónaco y el valor estratégico crucial que supone la posición en pista.

Y ya en el gran premio, que Dios reparta suerte. El de Mónaco suele ser sinónimo de procesión. Con Red Bull y Mercedes por delante, la victoria se alejará para Sainz y Ferrari. Pero esta carrera cuenta en el pasado con ejemplos de locura y descuadre, como Graham Hill, Ayrton Senna, Oliver Panis, Ricardo Patrese, Daniel Ricciardo y otros pueden atestiguar. De modo que una clasificación en las dos primeras líneas, alguna posición ganada en la salida, quizás un coche de seguridad inesperado en el momento oportuno -o inoportuno- que lanza los dados a la mesa, un beso a los raíles por el error de un rival.... A veces, la procesión acaba en desbandada en Mónaco ¿Y si Lando Norris acertara con Carlos Sainz el domingo?

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