Carlos Sainz o cómo no llevarse un Red Bull puesto y evitar más daños todavía
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"LIMITACIÓN DE DAÑOS", SEGÚN Andreas Seidl

Carlos Sainz o cómo no llevarse un Red Bull puesto y evitar más daños todavía

Ante el hándicap que suponía la posición de salida y la dificultad para adelantar en Imola, Sainz y McLaren salvaron un resultado que pudo haber terminado contra el Red Bull de Albon

placeholder Foto: Carlos Sainz fue afortunado al poder evitar con reflejos el trompo inesperado de Albon. (F1)
Carlos Sainz fue afortunado al poder evitar con reflejos el trompo inesperado de Albon. (F1)

“Nuestro ritmo de carrera era mejor que el de los que rodaban por delante de nosotros, me sentí bien con el coche, y fuerte para adelantar”. Sin embargo, Carlos Sainz terminó séptimo en el GP de Emilia Romagna. McLaren, superado nada menos que por otros cinco equipos en la meta. ¿Cara iluminada o cara oculta de la Luna?

Sainz acertaba al calificar la tercera cita italiana como “difícil”. O también extraña. Porque el español tanto pudo terminar cuarto como estampado contra Alex Albon en los compases finales. Satisfacción y decepción jugaron a desequilibrar la balanza final, de aquí que fuera bien traída la salomónica sentencia de Andreas Seidl. "Ha sido una carrera de limitación de daños", sentenciaba el responsable de McLaren. Tres momentos clave pudieron decantar el fiel hacia un lado u otro. Pero siempre condicionados por el ‘petardazo’ del sábado, esa afilada espada que puede decapitar las aspiraciones para el tercer puesto final en 2020. Espada que le cortó una mano a McLaren en Imola.

"Seguro que pudo ser diferente"

Primera sorpresa. Sainz rodaba con holgura y dio cuenta de su compañero en la cuarta vuelta. Primer gol para llevar la iniciativa en el equipo, dejar claro tu estatus y libertad para atacar a otros rivales. Pero Sainz se vio maniatado por esa configuración de Imola que dificulta los adelantamientos. Y lo que parecía asalto a Daniil Kvyat en la primera mitad de carrera se quedó en asedio.

Un segundo momento clave pudo haber deparado otro resultado. McLaren intentó superar al ruso en boxes con una tardía primera parada. De haber vuelto a la pista un segundo antes, Sainz lo habría conseguido. El propio Andreas Seidl lamentaba el diferente resultado final que pudo suponer ese momento crucial. “Sí, seguro fue la razón del 'pit stop', porque vimos que no era posible adelantarle. Carlos estuvo muy cerca en la curva uno. Seguro que la carrera pudo haber sido un poco diferente, porque al final nos quedamos detrás de Kvyat y, como dijo Carlos, tenía más ritmo en el coche, pero no pudo usarlo”.

placeholder Sainz y McLaren intentaron utilizar las paradas en boxes para adelantar ante la complicada configuración de Imola. (McLaren)
Sainz y McLaren intentaron utilizar las paradas en boxes para adelantar ante la complicada configuración de Imola. (McLaren)

Llevarse puesto un Red Bull

Otra decisión clave fue montar el compuesto medio a Sainz en la primera parada, a diferencia del más duro de sus rivales. El equipo británico lanzaba los dados al aire, una baza arriesgada esperando que sus rivales por delante se desfondaran al final de la carrera (Ricciardo, Albon, Leclerc, Kvyat…). De nuevo era más rápido que ellos, pero sin recompensa. “Al final de ese 'stint' que íbamos pillando a Ricciardo y Leclerc se iba a poner interesante la carrera, pero luego el coche de seguridad ha salido y ha durado más tiempo de lo que nos hubiese gustado”, lamentaba el español. Los equipos hicieron juego de manos en boxes tras el accidente de Verstappen y Rusell. AlphaTauri sacó el conejo de la chistera y colocó cuarto al ruso, pero Racing Point se pegaba un tiro en el pie con Checo Pérez sacando del podio a su propio piloto.

Sainz seguía dándose de bruces con la realidad. “Con tres décimas de ventaja no pasabas a otro coche, tenías que tener un segundo”. Pero llegó otro momento en que todo pudo haber terminado. “La verdad es que viendo lo de Albon, debería dar gracias por estar aquí” suspiraba aliviado el español. No se llevó puesto al Red Bull por un extraordinario ejercicio de reflejos. “He tenido que reaccionar de imprevisto y muy rápido. Nunca te esperas un trompo delante de ti y tener que clavar frenos, por eso ese séptimo sabe mejor. Llego a reaccionar una décima más tarde y me choco contra él. Por lo menos estoy aquí, y bien”. La ley de la compensación entró en juego. Fue un milagro haber salido vivo.

La clave, el sábado por la tarde

Oportunidad desaprovechada, o séptimo afortunado. Cada abogado tendría argumentos para su causa en Imola. Sin embargo, el resultado final es la suma de todo un fin de semana. “Ha quedado claro que nuestra carrera estaba comprometida por nuestro ritmo de ayer, noveno y décimo en la parrilla, así que no había mucho que poder hacer hoy, como vimos con Carlos”, resumía Andreas Seidl, "por eso, aún tenemos que estar contentos con los 10 puntos, porque los pilotos hicieron una gran ejecución de carrera, el equipo con las paradas y las llamadas estratégicas, y nos beneficiamos de los incidentes, lo que nos mantiene en la lucha por el tercero". O sea, “limitación de daños”. Renault es tercero, un punto por delante de un McLaren que ahora empata con Racing Point. Así que gracias por la paliza recibida el sábado.

¿Moraleja de Imola para luchar por ese tercer puesto final? Primero, el diagnóstico de Seidl. “Con las pequeñas diferencias que hay entre los equipos, en la temperatura del día, las características de la pista, los niveles de carga aerodinámica que eliges… Todo ello marca esas diferencias, y una o dos décimas significan que en vez de ser quinto estás en riesgo de no entrar en Q3”. O sea, casi lo ocurrido el sábado. ¿Y el tratamiento? "En las próximas semanas, tenemos que mejorar en todas las áreas para encontrar esas pequeñas ganancias que permitan mantener la batalla abierta. Con el coche y los dos pilotos que tenemos, aún está en nuestras manos mantener esta lucha abierta. Pero la clave es la posición del sábado por la tarde, que marca grandes diferencias por cómo va la prueba al día siguiente". El GP de Emilia Romagna fue otro perfecto caso práctico para McLaren. Que si repite en las próximas carreras, adiós tercero.

“Nuestro ritmo de carrera era mejor que el de los que rodaban por delante de nosotros, me sentí bien con el coche, y fuerte para adelantar”. Sin embargo, Carlos Sainz terminó séptimo en el GP de Emilia Romagna. McLaren, superado nada menos que por otros cinco equipos en la meta. ¿Cara iluminada o cara oculta de la Luna?

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