Un trazado mítico repleto de historias

Vuelve Imola, el circuito marcado por la tragedia y donde la Fórmula perdió el 1

Hacía 14 años que no se celebraba una prueba de F1 en el mítico trazado de San Marino. Imola es sin duda uno de los trazados que más recuerdos trae a la cabeza de los aficionados

Foto: Ayrton Senna falleció el 1 de mayo de 1994 tras un accidente en el Circuito de Imola. (Reuters)
Ayrton Senna falleció el 1 de mayo de 1994 tras un accidente en el Circuito de Imola. (Reuters)

La pandemia nos ha devuelto Imola al calendario de la F1. Este fin de semana se disputará el Gran Premio de Emilia-Romaña. Hacía 14 años que no se celebraba una prueba de F1 en el mítico Autódromo Enzo e Dino Ferrari, que cuenta con 4,909 km después de su última remodelación en 2007. Imola es sin duda uno de los trazados más históricos de la Fórmula 1 y que más recuerdos traen a la cabeza de los aficionados. Por desgracia muchos de esos recuerdos son dolorosos porque es una pista que está sin duda marcada por la tragedia. Sin embargo también dejó grandes gestas y rivalidades que merecen ser mencionadas.

Cuando hablamos de tragedia en la F1 sin duda el momento más recordado es cuando la Fórmula perdió el número uno con la muerte de Ayrton Senna. El Gran Premio de San Marino de 1994 fue el peor fin de semana de la historia de la Fórmula 1. Desde el mismo viernes todo comenzaba de la peor manera. Rubens Barrichello se salía de la pista en la variante Bassa, y su coche salía catapultado por los aires. El resultado acabó con el joven brasileño hospitalizado. Pero todavía quedaba lo peor por llegar...

El sábado, en plena sesión de clasificación, Roland Ratzenberger chocaba contra un muro de hormigón en la curva Villeneuve tras perder el control de su monoplaza. La fuerza del impacto provocó que el piloto austríaco muriese al instante. Tenía 33 años. Uno de los más afectados fue Ayrton Senna, quien, al ver las imágenes de ese momento, se quedó en estado de shock y rompió en lágrimas por el fallecimiento de su compañero. La estrella carioca llegó a pensar en no disputar el gran premio. Sid Watkins,delegado de seguridad en ese momento, aconsejó al brasileño dejarlo. “Déjalo, no corras, vámonos de pesca”. La decisión de Senna se convirtió en vida o muerte, pero evidentemente él no lo sabía.

La carrera ya comenzó de la peor manera con un fuerte accidente entre Pedro Lamy y JJ Lehto. En el relanzamiento de la carrera, Senna lideraba por delante Michael Schumacher, pero de repente se fue recto en la curva Tamburello chocando duramente contra el muro. Fue la última carrera de Senna a los 34 años dejando un legado histórico y siendo considerado por muchos como el mejor piloto de la historia. A partir de ese momento las curvas de Tamburello y Villeneuve fueron modificadas para reducir la velocidad y aumentar la seguridad.

Los pilotos de aquella fatídica temporada recuerdan a Senna en el Gran Premio de Mónaco. (Archivo)
Los pilotos de aquella fatídica temporada recuerdan a Senna en el Gran Premio de Mónaco. (Archivo)

El último piloto que pudo morir abrasado

Otro de los accidentes más recordados de Imola fue el de Gerhard Berger. Antiguamente el fuego era uno de los peligros que más tenían en mente los pilotos al tener un accidente. El brutal golpe de Gerhard Berger en el Gran Premio de San Marino de 1989, fue el último donde las llamas pudieron terminar con la vida de un piloto.

El piloto austríaco luchaba por adelantar a Ricardo Patrese por la cuarta posición. Llegó entonces a la curva de Tamburello y se fue recto. “Intenté girar, nada, intenté frenar…Nada. Me dije “Mierda, encógete para el impacto y reza…”, explicaba. El austríaco chocó de frente contra el muro con una fuerza espectacular. El chasis se partió por la derecha y se desintegró. El cuerpo del piloto quedó visible, mientras litros de gasolina caían. En el momento que el Ferrari se quedó parado comenzó a arder. Las llamas alcanzaron una altura increíble. Afortunadamente pudo contarlo, pero jamás fue el mismo piloto.

Tras su accidente y su dolorosa recuperación por quemaduras en sus manos, Gerhard regresó con una victoria en Portugal. Sin embargo Gerhard confesó que se apresuró demasiado en su regreso y eso jugó en contra de su recuperación. "Regresé aún sin estar recuperado, en México abandoné tras 16 vueltas y con dolores en las manos, siempre traté de dar el máximo, pero con el paso del tiempo me dí cuenta que tras el accidente jamás pude volver al mismo nivel de conducción que tenía antes del accidente en San Marino", terminó confesando.

El día que los tifosi se enamoraron de Schumacher

Pero no solo de tragedias se recuerda Imola. Los aficionados también han vivido grandes recuerdos y gestas que pasaron a la historia. En la temporada 1996 hacía su debut en Ferrari Michael Schumacher. El piloto alemán tuvo que hacer entrar en razón a los tifosi de que él era el mejor para ese puesto, sin embargo los italianos querían a Jean Alesi en su monoplaza. Nadie quería al káiser, pero no tardó ni un año en enamorarlos.

Ese año Damon Hill parecía imbatible al volante de su Williams Renault, por otra parte el Ferrari no terminaba de ser un coche competitivo lo que provocó una crisis interna en Maranello y hacía aumentar las dudas de los tifosi sobre Schumacher. Pero en Imola 1996 todo cambió. El alemán empezó a volar en clasificación con un pilotaje magistral y los aficionados italianos que se encontraban en las gradas así lo sentían. Cuando faltaba menos de un minuto para que acabara la sesión, Michael Schumacher pulverizó el crono. 1:26:890, -0.215, P1. La fiesta llegó a las gradas. Un Ferrari en la pole de Imola 13 años después. Schumacher había hecho lo imposible. “Milagro” titulaban los periódicos.

Ciento veinte mil personas llenaron Imola el domingo. Sin embargo en la carrera el Ferrari no daba más de sí y el ritmo de Hill fue imparable. Schumacher solo podía luchar por conseguir un podio. Pero en las últimas vueltas algo falla en el monoplaza. Problemas con los frenos. En la última vuelta, al llegar a la curva de Rivazza, la rueda delantera derecha se queda bloqueada, levantando una fuerte humareda blanca. Schumacher sigue, aunque la rueda apenas gira. Pero Michael no se rinde y cruza la línea de meta para deleite de los tifosi. El Ferrari finalmente se detiene unos metros después de la meta, pero el trabajo estaba hecho y lo más heroico posible. Lo tifosi terminaron coreando “¡Schumi, Schumi!” y encumbraron a quien se terminaría convirtiendo en el piloto más laureado de la historia de la Scuderia.

El cambio de poder en la F1

Pero al igual que todas las historias tienen un comienzo, también tienen un final. Un cambio de poder se produciría también en Imola. En 2005 la F1 tenía un nuevo jefe. El dominio casi en exclusiva de Michael Schumacher y Ferrari llegaba a su fin para quedarse en las manos de un joven español de 23 años que llegaba con un hambre de victoria y un talento descomunal, Fernando Alonso.

Las últimas doce vueltas del Gran Premio de San Marino de 2005 pasaron a la historia. Alonso lideraba, pero estaba haciendo funcionar su motor Renault a revoluciones reducidas después de que se descubriera un problema en los entrenamientos. Por detrás llegaba Schumacher volando con una diferencia de velocidad abrumadora. Era una pelea a cara de perro en uno de los trazados donde es más complicado adelantar. Schumacher lo intentaba en Piratella a Acque Minerali, pero no tenía espacio para pasar. El asturiano era un muro indestructible. Alonso contuvo a todo un heptacampeón del mundo de forma espectacular, sobre todo después de sus problemas mecánicos durante todo el fin de semana. "Tuvimos que establecer límites más bajos, y no pudimos cambiarlos", dijo Symonds sobre las restricciones del motor.

Alonso pilotó brillantemente y con una inteligencia increíble, sin dejar nunca la puerta abierta, con una tracción superior en curvas lentas que le dio un impulso clave. Schumacher no pudo encontrar el camino y Alonso logró la victoria. Cruzaron la línea con solo 0.215 segundos de diferencia: el final de carrera real más cercano que se vio en años. Pero esta carrera fue más que una bonita lucha. Fernando Alonso enseñó al mundo de la F1 su nivel y muchos sintieron que el relevo generacional había llegado. A pesar del cambio de poder la última carrera de F1 en Imola, disputada en 2006, tuvo como vencedor a Michael Schumacher, que subió al podio acompañado de Alonso y Montoya. En este complicado 2020 para todos, esperemos que el Gran Premio de Emilia-Romaña se recuerde más por la segunda parte de este artículo que por la primera.

Fernando Alonso celebra su triunfo en Ímola en 2005. (Archivo)
Fernando Alonso celebra su triunfo en Ímola en 2005. (Archivo)

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