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Un piloto llamado Ayrton Senna: mi ídolo, mi héroe... mi vida
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CARTA DE UN AFICIONADO DEDICADA AL BRASILEÑO

Un piloto llamado Ayrton Senna: mi ídolo, mi héroe... mi vida

"Mi primer contacto con la Fórmula 1 fue el 24 de abril de 1974 cuando mi padre me llevó al GP de España en el Jarama. Tenía ocho años". Allí comenzó todo

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Mi primer contacto con la Fórmula 1 fue el 28 de abril de 1974 cuando mi padre me llevó al Gran Premio de España en el Jarama. Tenía ocho años. Para mayor enloquecimiento, conseguimos entrar en boxes gracias a un amigo que mi progenitor tenía en al RACE. Ese día decidí que Emerson Fittipaldi sería mi héroe. Y así fue hasta un día en 1984 cuando vi un resumen del Gran Premio de Mónaco. Ese día cambie de héroe.

En los años 80 vivía en EEUU por estudios, donde era difícil seguir la F1. Suerte que tenía algunos amigos con televisión por cable y acceso al canal ESPN. Nada me iba a privar de a ver a mi ídolo hacer su labor. Algunos de estos amigos empezaron a serlo menos después de una par de temporadas despertándoles a las 7 u 8 de la mañana cada dos domingos para ver una carrera. Me daba igual a quien molestara. Hubiese despertado a Manhattan para ver a Senna correr.

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A medida que pasaron los años mi idolatría hacia el brasileño creció sin parar. Tanto que, cuando regresé a España para pasar el verano del 87 con amigos y familia, pegué una foto de Senna en su Lotus 99T en el tablero del coche de mi padre ya que lo iba a utilizar yo más que él. Aun así, me pregunto: "¿Para qué metes esa foto en mi coche?". “Inspiración, padre. Inspiración”, respondí. Pues con esa foto me recorrí media España ese verano yendo de playa en playa con amigos y familia.

Sin ver en directo a Senna

Después de varios años en EEUU regresé a España a principios de los 90 y me puse a trabajar. La satisfacción de estar otra vez en casa duró poco ya que pronto me trasladé a Inglaterra a petición de mi empresa. No me entusiasmó mucha la idea pero pensé: quizá pueda ir a una sesión de 'testing' en Silverstone y ver a Senna algún día. Por aquellos tiempos, no había ninguna restricción de entrenamientos y Silverstone solía acoger muchas sesiones de este tipo.

En varias ocasiones me decidí a ir a ver una donde sabía que, por lo menos, estaría McLaren, pero, por algún contratiempo o imprevisto laboral, tuve que desistir. Siempre pensaba, "puedes ir a la siguiente". Al final, estuve tres años postergando ese peregrinaje. El 1 de mayo de 1994 se acabó esa oportunidad. Y nunca llegué a ver a Ayrton Senna en una pista.

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La vida me brindó otra oportunidad diferente y, en el 2001, tuve el privilegio de conocer a la persona que, por esas fechas, era el director de la Fundación Ayrton Senna e íntimo amigo del brasileño. Aunque era una reunión de trabajo, le hice un sin fin de preguntas sobre mi ídolo. Imagínense. Y, además, ¡estreché la mano de alguien que toco a mi héroe!

Y Bruno Senna a mis espaldas

En noviembre del 2010, estaba de viaje en Abu Dabi por trabajo. Al acabar mis citas me fui a la playa y me alquilé un 'jet ski'. Llevaba puesta una camiseta negra con la doble SS de la marca Senna, el mismo que llevo mientras redacto estas palabras. Después de una media hora, paré el jet ski en una zona lejos de playa para estar tranquilo unos minutos y me vino a la cabeza la escena filmada de Senna donde este está con su sobrino, Bruno, montando en jet ski cerca de su casa en Agras do Reis, Brasil. Regresé al hotel y me olvidé del tema. Después de una ducha, bajé a tomar una cerveza a un restaurante brasileño en el hotel. Llevaba puesto un polo con la doble SS de Senna en el pecho. Estaba contestando unos correos de trabajo cuando, de repente, tuve una sensación muy, muy rara. Un frío repentino. Me di la vuelta y ahí estaba Bruno Senna entrando al restaurante. Qué cosas tiene la vida...

placeholder Aficionados y deportistas recordaron al piloto este jueves en Ímola.

El fin de semana que falleció Ayrton yo estaba en Roma. Le había prometido a mi novia un viaje de fin de semana y tocó ese. El Foro o la 'Fontana di Trevi' tendrían que reemplazar mi tiempo enfrente de la tele. Me iba a perder el gran premio. Alrededor de las 16:30, camino del hotel, paramos en una heladería. Tenían la tele puesta pero sin volumen. Vi que todavía estaban mostrando cosas de la carrera. Qué raro, pensé, ya tendría que haber acabado. Hablaba Clay Reggazzoni, en esos tiempos comentarista de la RAI. Caras serias pero no vi nada más.

¿Cómo ha terminado Senna?

Le pregunte al dueño que quién había ganado. Contestó con un escueto 'Schumacher'. Yo le pregunte: "¿Y Senna?. Se dio la vuelta y ni me contestó. No sabía qué decir. Al salir de la heladería me miré a los pies y, sin saber lo que realmente había pasado, pensé: Ayrton no ganará el campeonato este año. Lo recuerdo como si fuese hace un minuto. Solo al llegar al hotel entendí lo que había sucedido.

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Con el paso de los años, mi admiración por él ha crecido. Pero no solo por sus victorias, poles y dedicación sin límite a su arte, sino también por la calidad humana que demostró. Mucho se habla de que fue un 'sin piedad' sobre la pista y hacen referencia a Suzuka 1990 como única prueba. Desafortunadamente, no tengo la oportunidad de defenderle a fondo con estas líneas porque abarcaría muchos 'megabytes' pero, en mi opinión, muchas veces la prensa, sobre todo la británica, no da un perfil de su carácter con imparcialidad.

A veinte años de su muerte pienso en él todos los días. No me queda más remedio. Todas las claves de mis ordenadores, sitios web etc. están relacionadas con el: sennaaus93, estoril85!, lotus97Tsenna!, suzuka88champ! Pero también tengo la suerte de ser el propietario de unos botines que utilizó durante la temporada del 90, con su autógrafo y el certificado de autenticidad firmado por Ron Dennis. Todos los días las miro y las toco porque... Bueno, no sé por qué, en realidad. Será que todavía le echo de menos.

*Ayrtonsenna889091 es un forero habitual de El Confidencial y ferviente seguidor del piloto brasileño.

Mi primer contacto con la Fórmula 1 fue el 28 de abril de 1974 cuando mi padre me llevó al Gran Premio de España en el Jarama. Tenía ocho años. Para mayor enloquecimiento, conseguimos entrar en boxes gracias a un amigo que mi progenitor tenía en al RACE. Ese día decidí que Emerson Fittipaldi sería mi héroe. Y así fue hasta un día en 1984 cuando vi un resumen del Gran Premio de Mónaco. Ese día cambie de héroe.

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