El holandés sufrió dos trompos

La vergüenza de Verstappen o cómo aprieta los dientes hasta en pretemporada

Max Verstappen tuvo un quinto día de pretemporada de Fórmula 1 muy accidentado y acabó avergonzado por su actuación. Dos trompos y mucho tiempo perdido

Foto: Max Verstappen tuvo un día de pretemporada complicado. (EFE)
Max Verstappen tuvo un día de pretemporada complicado. (EFE)

"Volví a mirar las imágenes y puse dos ruedas en una línea blanca húmeda. Es un poco vergonzoso". Max Verstappen tuvo un quinto día de pretemporada de Fórmula 1 muy accidentado y acabó avergonzado por su actuación. Con la pista complicada debido a la lluvia que cayó durante la noche en Montmeló, el piloto holandés sufrió dos trompos. Uno en la curva cinco y otro en la parte final del circuito. Unos errores que condicionaron su participación este jueves, pero volvieron a sacar a la actitud de un Verstappen que se fustiga hasta buscar la perfección y donde demostró su hambre desde el primer día poniendo al límite y empujando más de lo que da su nuevo monoplaza.

El nuevo día de test en Barcelona tuvo el inconveniente de que hasta las dos horas de test la pista no estuvo totalmente seca y, por lo tanto, los equipos debieron trabajar con gomas intermedias. Solo Latifi y Bottas completaban más de diez vueltas hasta entonces. De madrugada cayó una ligera lluvia en la zona que hizo la vida complicada a varios pilotos, especialmente en una curva.

La comprometida curva cinco

La acción que le hizo perder un valioso tiempo a Red Bull ocurrió a mitad de la mañana. "No hubo daños, pero para cuando el monoplaza regresó a los boxes y se eliminó toda la grava, perdí fácilmente media hora". El holandés perdió la trasera del coche en la que se reveló como la parte más comprometida del circuito, la curva cinco. Valtteri Bottas y Sebastian Vettel también se salieron en la misma zona. El problema es que el Red Bull se quedó atrapado en la grava provocando una bandera roja.

Verstappen explicó que al comienzo no entendió lo ocurrido, pero la cámara onboard le hizo ver su error. "Creo que toqué la línea blanca y todavía estaba un poco húmeda. En el coche no lo vi, pero sí luego en la cámara onboard". Ese no fue su único momento malo del día, ya que antes trompeó en la curva 15 y culpó al viento de ello. "Depende del clima a veces", dijo. “Hoy y ayer también hacía mucho viento y todos los coches están luchando en esas condiciones".

Aun así, este contratiempo no molestó a Red Bull, Verstappen confirmó que pudo seguir con su jornada como si nada, a pesar de solo rodar 31 vueltas. “A pesar de la salida de pista, pudimos completar todo el programa y entender mejor el coche. Estamos muy contentos con ese punto”, reveló el piloto. Preguntado por las pocas vueltas completadas, el piloto reveló que el grueso del trabajo se completó la pasada semana. "Nuestro objetivo nunca fue hacer tantas vueltas como la semana pasada. Creo que ya hemos completado nuestras tandas largas y demás. A veces es aburrido rodar por rodar", comentó el piloto de Red Bull.

Actitud de campeón

Su claro malestar es una muestra de la actitud de un piloto que en la última temporada no ha estado acostumbrado a fallar y que se ve preparado para ser campeón del mundo, como ha reconocido en varias ocasiones para añadir presión extra a un Red Bull que espera luchar de tú a tú con Mercedes este año. “En general, debemos dar un paso adelante y estamos trabajando en eso. En lo que va del año, el coche ha mejorado, y también debe hacerlo si quieres pelear por el campeonato”, agregó. "Simplemente nos enfocamos en nosotros mismos, y luego descubriremos en Melbourne dónde estamos".

Verstappen dio un paso de gigante en su madurez como piloto desde mediados de 2018, el piloto holandés mostró su cara más consistente sin sumar apenas fallos. El Gran Premio de Mónaco de 2018 fue el punto de inflexión en su carrera. Desde la bronca que sufrió ese día encadenó pilotajes perfectos con los que alcanzó la cifra de 21 grandes premios sin abandonar y sin bajar del quinto puesto.

Los comienzos de Verstappen en el gran circo fueron como la seda. Grandes resultados con Toro Rosso a corto plazo y victoria en su debut con Red Bull con tan solo 18 años. Un piloto de un talento descomunal que se encontraba con el hándicap de su precocidad y falta de madurez, como es normal, al volante y con su edad. Sus carreras compaginaban pilotajes descomunales con errores infantiles e inexplicables. Ahora, en el comienzo de su sexto año en el gran circo, ha vuelto a sacar la garra, pero esta vez de forma desmedida en su lucha para cumplir uno de sus sueños. Ser el campeón del mundo más joven de la historia. Ya tan solo le falta lo más complicado, que Red Bull y Honda pongan un coche a su altura para empezar a sumar podios y triunfos con asiduidad. En 2019 acabaron a la altura y por ello el holandés aprieta los dientes desde la pretemporada para llegar de la mejor manera a Australia.

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