Busca expandirse por Asia y EEUU

El éxito de la Fórmula E y su 'no' a España (pese a que su creador es madrileño)

El campeonato de monoplazas eléctricos, muy similar al de la Fórmula 1, es un éxito económico, de audiencias y espectadores. Alejandro Agag, su presidente, descarta visitar España por el momento

Foto: La Fórmula E, a su paso por el circuito urbano de Montecarlo
La Fórmula E, a su paso por el circuito urbano de Montecarlo

Bernie Ecclestone, creador del negocio que a día de hoy es la Fórmula 1, criticó con dureza la creación de un nuevo campeonato de automovilismo hace ya seis cursos, en 2014: la Fórmula E. El británico llegó a asegurar que el mundial de coches eléctrico no duraría mucho tiempo, que sería inviable. Alejandro Agag, eurodiputado del Partido Popular entre 1999 y 2002, empresario y alma de esta idea, le demostró que se equivocaba. El crecimiento de esta categoría es imparable y, con los años, se ha acabado convirtiendo en un certamen de primer nivel que incluso ha atraído a los grandes fabricantes del automovilismo. Los dos últimos: Mercedes y Porsche.

Lejos de ser un despilfarro, el mundial disfruta de beneficios económicos (unos 200 millones de dólares, según la organización), socios y patrocinadores importantes y, cada vez, más aficionados (400.000 espectadores en la 18/19). Solo falta que los italianos de Ferrari apuesten por él para un nuevo empujón, el resto de las grandes fábricas ya están involucradas: Audi, BMW, Jaguar, Nissan...y empresas más pequeñas e independientes como Virgin o Venturi que compiten con los gigantes de tú a tú.

Y es que otra de las claves de este formato es la tremenda igualdad que en él reside. Todos los monoplazas -100% eléctricos y similares en su diseño a los de la Fórmula 1- son calcados, tan solo cambia el motor que incorporan, por lo que las diferencias son prácticamente mínimas. "Toda la acción se desarrolla en el centro de las ciudades. Eso lleva el show al público y le acerca a la competición. En televisión (unos 400 millones siguen el acontecimiento) también se aprecia que el escenario es espectacular. Los pilotos van muy cerca del muro, asumiendo riesgos. El año pasado ganaron hasta ocho pilotos diferentes. Es otra de las claves que nos va consolidando", cuenta en una entrevista para 'Autobild' Agag.

Alejandro Agag, durante una carrera de la Fórmula 1. (Getty)
Alejandro Agag, durante una carrera de la Fórmula 1. (Getty)

La leyenda de la servilleta

Londres, Berlín, París, Nueva York, Montecarlo...son algunas de las localizaciones por las que transita este peculiar campeonato que, durante su corta historia, ha visto pasar a tres españoles: Antonio García, Oriol Servià y Jaime Alguersuari. Durante el curso pasado se especuló con la posibilidad de que Fernando Alonso, en su búsqueda incesante de nuevas aventuras, pudiera probar los coches, pero tal cosa no llegó a producirse. Actualmente, no hay ninguna carrera de Fórmula E en España, pese a que muchos de sus trabajadores son españoles, tampoco contactos concretos para que en nuestro suelo se puedan celebrar a corto plazo. "Ya tenemos un cupo importante por Europa y preferimos centrarnos en crecer en Asia y en Estados Unidos", explica Agag.

Según cuenta la leyenda, al madrileño la idea de montar la Fórmula E le surgió en 2011, durante una cena en París junto a Jean Todt, presidente de la FIA, y Antonio Tajani, que en aquel momento ejercía como comisario de Industria y Emprendimiento en el Parlamento Europeo. Allí se hablo de formar un campeonato de eléctricos...y el 'brainstorming' quedó plasmado en una servilleta de papel. Tras aquella cita, Alejandro empezó a madurar la propuesta para encontrar la financiación adecuada y, a pesar del riesgo que suponía, sumó a un buen número de empresas. "El mundial permite a las marcas asociarse con ciertos valores como la sostenibilidad. Todo el mundo se está dando cuenta de que el cambio climático es una realidad. La polución en las ciudades es un peligro para la salud y, por tanto, las ciudades tienen que cambiar. El coche eléctrico es una de las herramientas para conseguirlo", detalla. Michelin, Hugo Boss, Allianz o Heineken, entre otras, dieron el paso.

En sí misma, la competición tiene todos los visos para ser considerada competencia de la Fórmula 1, pero Agag no lo entiende así. Al menos, no por el momento. En el futuro, eso sí, cree que ambos campeonatos se verán obligados a converger. "La Fórmula 1 tendrá que convertirse en eléctrica, pero si quieren serla antes de 2040 tendrán que hablar con nosostros porque la FIA nos concedió la exclusividad de las competiciones eléctricas hasta 2040". Sin ruido y con coches más lentos, el producto es también un laboratorio de ideas perfecto para los fabricantes que deseen desarrollar la tecnología del mañana.

Hasta los 25 millones de gasto

¿Cuánto le cuesta a un equipo una temporada en la Fórmula E? "La cifra debe estar en torno a los 15 millones de euros, aunque hay equipos que llegan a gastar 20 ó 25, que para mí es demasiado alto", señala el español. "Entre los 10 y los 15 sería lo correcto. Es un coste ya significativo, no tan alto como el que puede tener un vehículo de la Fórmula 1, pero hay que vigilar para mantener la igualdad entre todos los participantes", remarca. Cualquier equipo puede comprar el material que considere necesario a un fabricante, pero siempre dentro de un precio limitado y preestablecido. "Si Mercedes tiene el mejor motor, por ejemplo, puedes pedirlo porque ellos están obligados a suministrarlo a un precio máximo por temporada", añade el empresario, una de las figuras más reconocidas en el 'paddock'.

Alejandro no para y, aparte de esta competición, ha decidido crear otra para vehículos todoterrenos: la Extreme E, también eléctrica. Un formato que recorrerá algunos de los lugares más dañados por el cambio climático con el objetivo de invertir en su reparación. "Si la Fórmula E es el campeonato de las ciudades, Extreme E debía ser el campeonato de los lugares más remotos del planeta. Estaremos en cinco de esos lugares más dañados: la selva amazónica, una parte del ártico donde el hielo a desaparecido, en el Himalaya donde los glaciares se han derretido o en el desierto más grande del mundo en Arabia Saudí", anuncia. Agag ha provocado un auténtico terremoto en el mundo del motor y no descarta nuevos retos dentro de unos años. Quizá alguno de ellos si pase por nuestro país.

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