Solo un alerón roto frenó la remontada

Cuando Carlos Sainz salió con las dos orejas... y casi el rabo de Pierre Gasly

Carlos Sainz remontó con gran agresividad desde la última fila con un gran ritmo de carrera que confirma la progresión de McLaren, que en Austria dejó muy lejos a sus rivales

Foto: Para Carlos Sainz, su remontada en el Red Bull Ring ha sido una de sus mejores carreras en la Fórmula 1 (McLaren)
Para Carlos Sainz, su remontada en el Red Bull Ring ha sido una de sus mejores carreras en la Fórmula 1 (McLaren)

"Dadme diferencias cada vuelta" le pedía Carlos Sainz a su ingeniero. Pierre Gasly era el siguiente objetivo de su cabalgada desde el fondo de la parrilla. "Ahora mismo, 4.9 segundos, le vas a alcanzar", le respondía Tom Stallard. El español no solo dibujaba una de sus mejores carreras en la Fórmula 1. Hasta tenía a tiro a un Red Bull saliendo último. “Hemos elegido a Gasly porque tiene más potencial que Sainz". Aún resonaba el eco de las palabras de Christian Horner el año pasado cuando justificaba en Netflix el fichaje del piloto francés sobre el español…

Sainz necesitaba en la Fórmula 1 una carrera como la protagonizada en el Gran Premio de Austria. Sin ese alerón dañado, Gasly habría caído en la recta final, en el coso de Red Bull. Posiblemente, hasta el propio Lando Norris hubiera peligrado. Porque en una prueba sin abandonos, Sainz remontó con un ritmo que crujió a sus rivales, incluidos los Renault que luchan con McLaren por la cuarta posición del campeonato. "Nunca había tenido un coche con el que salir último y poder remontar de esta manera", confesó Sainz al terminar la carrera. Y luego, esa frase soñada por todo piloto alguna vez en su vida: "El coche y yo éramos uno". Se notaba. "No es ningún un espejismo, el coche tiene ritmo, yo me siento bien con el coche y eso ayuda a que pueda hacer remontadas de estas".

Un segundo por vuelta

Si toda cruz tiene su reverso, que Sainz penalizara en Austria abrió la ventana a otros escenarios y oportunidades para destacar cuando atacar era la única estrategia. Hasta dónde se pondría a prueba en la carrera. Pero guardaba más artillería de la inicialmente esperada incluso por el propio piloto. "Había mucho ritmo, metía un segundo por vuelta a toda la zona media, y medio al final de la carrera a Gasly y Lando". S alvo cinco monoplazas, Sainz mostró una neta superioridad sobre toda la parrilla. Porque también cabría incluir a Gasly y posiblemente Norris, aunque el británico rodara condicionado por una estrategia más conservadora.

El español cogió el McLaren por los cuernos. Todos cayeron uno por uno. Pero flagrante fue la humillación al equipo oficial de Renault. Con una nueva evolución aerodinámica y de motor en Francia, a igualdad de unidad de potencia, Daniel Ricciardo y Nico Hulkenberg fueron dos gorriones a manos de Sainz. El alemán rebajó el ritmo de carrera del MCL34 en Paul Ricard: "no era para tanto", vino a decir. En el Red Bull Ring recibía una cruel respuesta. Primera lección: ya puede Renault apretar los dientes para batir a McLaren, porque se consolida que la percepción de que el MCL34 se aleja de sus rivales de la clase media.

Hasta la vuelta rápida

Sorprendía cómo Sainz exprimió sus neumáticos en el primer relevo y su ritmo a pesar de que, como luego reconocería, se mostró muy prudente en las primeras vueltas. Había remontado hasta la decimoquinta posición. A medida que avanzaba la prueba se confirmaba la sensación de que McLaren sigue ampliando el potencial latente de su monoplaza carrera a carrera.

Pero si el equipo tenía un piloto "on fire" en la pista, también supo dirigirle en los momentos clave del primer relevo cuando, en contra de las mismas sensaciones de Sainz, le pidió que alargara su relevo con el máximo ritmo posible antes de entrar en boxes. Acertaron de pleno cuando volvió a la pista con el compuesto más duro y solo treinta vueltas por delante. Porque Sainz volaba, hasta el punto de que en algunos momentos igualó el ritmo del grupo de cabeza. “Hubo un momento en que hice vuelta rápida, lo he visto por las pantallas, que aparecía púrpura, y me decía: "no está mal". Un ritmo que tenía a Gasly como blanco fácil. Lástima que no pudiera rematar semejante faena con las dos orejas y el rabo del Red Bull.

De la computadora al cuchillo

Max Verstappen y Carlos Sainz fueron los grandes protagonistas del gran premio por sus agresivas actuaciones. Haber dado cuenta de Gasly hubiera terminado de visibilizar su remontada superando al mismo monoplaza que ganaba la carrera a pesar de arrancar en la cola del pelotón. Un trofeo de guerra, una magnífica ‘cabellera’ para pasear en el lomo de tu caballo. Y un gran titular para los medios. Ese alerón roto evitó rematar ese mensaje a Christian Horner y Helmut Marko. "Hemos elegido a Gasly porque…". Recordando los momentos de incertidumbre en 2018 y el ritmo de sus pilotos, qué pensaría Sainz al pasar por encima de los dos monoplazas de Renault.

¿Por qué necesitaba el español una faena como la brindada en el Red Bull Ring? Cerebral y metódico, Sainz alberga más agresividad de la que suele exteriorizar, tanto dentro como fuera del monoplaza. Desde que inició su carrera en la Fórmula 1 ha debido contemporizar y adaptarse a las circunstancias con monoplazas de clase media. Requería oportunidades para evidenciar esa agresividad latente en un contexto de mayor confianza y liderazgo. Paradójicamente, el domingo le llegaba con una sanción, pero tenía armas para responder a ella. Así, en dos semanas ha pasado de la computadora de Paul Ricard al cuchillo entre los dientes de Spielberg. Sin grandes alharacas, pero con una consistencia de martillo en 2019, Sainz sigue elevando su estatus en la Fórmula 1. Cachis ese error -o lo que fuere- del alerón roto. El estoque hubiera entrado hasta el fondo para rematar la faena.

"Si este coche le da confianza…" suspiraba durante la pretemporada quien bien le conoce, en la esperanza de que un todavía desconocido MCL34 la entrara por las venas al piloto. "El coche funciona, y yo me siento muy cómodo", repetía ese mismo piloto, ahora eufórico al terminar el Gran Premio de Austria. "El coche y yo éramos uno". Aún no hemos visto todo de McLaren y Carlos Sainz en 2019.

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