Valtteri Bottas, el único piloto de F1 con una hamburguesa que lleva su nombre
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PUEDE SER EL PRÓXIMO CAMPEÓN DEL MUNDO

Valtteri Bottas, el único piloto de F1 con una hamburguesa que lleva su nombre

Valtteri Bottas quiso ser jugador de jockey, pero terminó como piloto de Fórmula 1. La hamburguesería que le patrocinó en los karts hoy tiene una hamburguesa con su nombre

placeholder Foto: Bottas, en su victoria del Gran Premio de Rusia. (Reuters)
Bottas, en su victoria del Gran Premio de Rusia. (Reuters)

Platón dijo hace más de 2.000 años que "todo aprendizaje tiene una base emocional". Hay alguien que, posiblemente sin saberlo, ha confirmado la teoría del filósofo griego. Estudió en un pueblo de Finlandia que no tiene ni 15.000 habitantes, y hasta hace poco respondía a mensajes privados en Facebook.

Desde pequeño destacó sobre el resto por ser precisamente 'muy finlandés', frío y calculador en todo lo que hacía. Se organizaba el año en dos partes: en invierno, jugando a hockey. En verano, cuando hacía 'calor', se iba correr con karts. Arrasaba en ambos deportes, pero optó por el segundo y acabó en la Fórmula 1 con todo en contra. ¿Cómo? "Sé calmarme: cuando me han ido mal las cosas, no me he frustrado". Se llama Valtteri Bottas, y podría ser campeón del mundo en 2017.

Todo empezó por 'bajar unos kilos'

Bottas gana ahora trofeos con Mercedes, pero todo empezó cuando tenía cinco años y se quedó boquiabierto viendo una carrera. Le compraron un kart para que empezara a competir, pero no llegaba a los pedales. Su abuelo le instó a comer 'porridge' –leche con avena– durante seis meses como método casero para pegar el estirón. El truco funcionó, pero se pasó con la comida y acabó siendo un niño gordo. Con sólo 10 años, se prometió a sí mismo que adelgazaría. Y, en efecto, bajó kilos y eso le ayudó a ganar en pista. Pero la clave era otra. "Lo importante de esto fue la mentalidad de autosuperación que me construí", contaría años después.

No tiene mascotas, aunque circula una foto de Bottas con un gato que hace reír a más de un castellano parlante por la metáfora de la película (el gato con Bottas). Su mujer es nadadora, ha competido en tres Juegos Olímpicos, lo que remató su voluntad de fijarse en otros deportes para aprender ciertas cosas. De la natación, la necesidad de entrenar al máximo. Y del hockey, que ahora lo practica en su tiempo libre, a tomar decisiones de forma rápida. Lo aplicó todo a la Fórmula 1, donde su "calma finlandesa" ya le ha dado dos victorias teniendo a su lado al mismísimo Lewis Hamilton. Cualquiera se hubiera rendido, pero esa es una de las pocas palabras que irrita al impasible Valtteri.

Si en algo destaca Bottas es por ser fiel a sí mismo. Ya sea poniendo el aire acondicionado al máximo en su habitación de los circuitos para sentirse como en Finlandia, o recordando sus sacrificios de pequeño para venirse arriba. "Nadie, ni Hamilton, es imbatible", decía en invierno. No le fueron bien las cosas al inicio del año y lo sufrió personalmente, pero siempre se mantuvo calmado. Le funcionó: lleva siete podios, está a 20 puntos del líder y opta al título. "Enfadarte o estar triste nunca te ayuda", contaba. Muy eficaz debe ser su filosofía para que ahora sonría tanto... siendo tan finlandés.

Humilde, trabajador... y muy avispado

Un periodista que conoce mucho a Bottas le dijo hace poco que le veía igual que cuando arrasaba en categorías inferiores. No sólo por sus dos triunfos, también por las apoteósicas remontadas que hizo en Azerbaiyán y Gran Bretaña. En ambas acabó segundo, pero podría haber ganado con algo de suerte. Y Bottas, por supuesto sin excederse en sus emociones, soltó una pequeña mueca. "Estoy listo para ganar el título. Siempre he creído en mi, lo único que queda es seguir trabajando". Y no sólo nunca se rinde, sino que no descansa hasta que casan su mentalidad y sus objetivos, algo típico de mentes cuadriculadas como la suya.

Foto: Formula one grand prix of russia

Si Hamilton es talento puro, Bottas se asemeja más al perfil trabajador de Rosberg. Y como todo en su vida, esto se remonta a su infancia: sólo cursó la escuela básica y se iba todos los días a hacer un curso de mecánica a media hora en coche de su casa. Hoy podría ser uno de los que le ponen las ruedas, pero el destino y la ayuda económica de una hamburguesería de su pueblo le convirtieron en un piloto humilde... y avispado. Cuando supo que Rosberg se retiraba, le llamó al instante a Toto Wolff, jefe de Mercedes y su representante, para ofrecerse al asiento. Él tomó las riendas, y él se llevó el premio.

placeholder Bottas, celebrando su segunda victoria del año en Austria. (Reuters)
Bottas, celebrando su segunda victoria del año en Austria. (Reuters)

Se empeña siempre en esa premisa de "debes creer en ti mismo", pero en realidad es el mejor término para entender a Bottas. En su remontada de Azerbaiyán, empezó último y fue al podio en un día caótico donde hasta los más grandes como Vettel perdieron los nervios. Pero quién conociera a Bottas sabía que no se vendría abajo con tanta tensión sobre la pista. "Los finlandeses comos lobos solitarios con mucha fortaleza mental, eso lo llamamos el 'sisu'". Algo así también caracterizaba a su ídolo Mika Hakkinen... hasta que ganó dos títulos. La historia de Bottas puede ser parecida.

Una hamburguesa con mucho trasfondo

Ese 'sisu' se muestra en cosas pequeñas, como cuando lucha por la victoria y pide al equipo que no le hablen para no descentrarse. O cuando el resto de pilotos se comen las ruedas y él las mantiene a pleno rendimiento, como este fin de semana en Silverstone. No sólo es una cuestión de haber madurado y "aprendido de los errores", sino de ese control emocional que siempre le ha distinguido y con el que dejó de ser un simple 'chaval' de pueblo para ser la nueva esperanza de Finlandia en la Fórmula 1.

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Aquella tienda de comida rápida que le financió su carrera deportiva tiene colgadas varias fotos suyas subido a un kart, como si fuera el hijo pródigo del negocio. Encima, hay una hamburguesa que lleva su nombre y es el plato más codiciado del pueblo. Es cierto que Bottas sigue ahora una dieta estricta y ya no puede comérsela, pero a decir verdad, es algo que representa su éxito a la perfección. Las calorías que estos alimentos le acabaron haciendo el mayor favor de su vida. Sin ellas, su objetivo de ser campeón del mundo" no tendría ningún sentido.

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