EL ALEMÁN DINAMITA LA "GUERRA" DEL 2017

Vettel, el 'Zidane' que tiró la piedra y escondió la mano: "Hamilton le meterá un puño"

Hamilton le llamó "asqueroso", pero Vettel no quiso reconocer que le golpeó a propósito. Mercedes y Ferrari ya se enzarzan, y la prensa habla de una "guerra abierta" hasta final de año

Foto: Sebastian Vettel, en el paddock de Bakú. (Reuters)
Sebastian Vettel, en el paddock de Bakú. (Reuters)

A cualquier italiano que le guste el fútbol se le ilumina la mirada al recordar la final del mundial de 2006, cuando su selección se proclamó campeona contra Francia. Aquel día también pasó a la historia por el enfrentamiento entre Marco Matterazzi y Zinedine Zidane, con este último expulsado tras propinarle un cabezazo en el pecho por unos comentarios desafortunados sobre su hermana. En Italia ya comparan este episodio con lo que ocurrió en Bakú entre Lewis Hamilton y Sebastian Vettel.

La historia ya es conocida: con el coche de seguridad, Vettel tocó a Hamilton por detrás y poco después le golpeó lateralmente, creyendo que le había frenado a propósito. Para cuando la FIA salió a darle la razón a Hamilton, que en ningún momento ralentizó la marcha más de lo debido, el conflicto había estallado. Los pilotos se lanzaron duras acusaciones, Ferrari y Mercedes tensaron la cuerda y hasta la prensa tomó parte lo que califica como "la guerra civil" del 2017. El 'buen rollo' ha llegado a su fin.

Vettel, el alemán que se convirtió en 'sueco'

Si en algo coincide toda la Fórmula 1 es que la reacción de Vettel fue impropia de un tetracampeón del mundo. Luego hay distintas visiones, desde los que ven adecuada su sanción de 10 segundos, hasta los que lamentan que no le hubieran descalificado de la carrera, como mínimo. Pero el gran error de Vettel no fue su maniobra antideportiva, sino negarse a asumir la culpa y dinamitar todo el debate.

Will Buxton, de la cadena NBC, le preguntó si golpeó a Hamilton a propósito. "Me he emparejado y ha habido un pequeño contacto, pero me he puesto ahí para levantarle la mano, ni siquiera le he hecho una peineta". "¿Pero ha sido a propósito?", le insistió el periodista. "¿El qué? ¿Levantarle la mano? ¿O lo que me ha hecho Hamilton?", respondía Vettel, haciéndose el 'sueco'. Buxton, algo harto, le pidió sinceridad. "Sólo quería decirle que no era la forma de hacer las cosas. Si me penalizan a mí, tendrían que penalizarle a él". Para colmo, Vettel seguía acusando a Hamilton.

"Si es un hombre, que lo sea cara a cara"

Hamilton dijo que Vettel se comportó de forma "asquerosa", le citó como mal ejemplo para los jóvenes y hasta le amenazó. "Si quiere demostrar que es un hombre, que lo haga fuera del coche cara a cara". Fue una declaración dura, pero legítima sabiendo que la FIA había fallado a su favor. Podría haber quedado como una anécdota, de no ser por lo que Niki Lauda soltó poco después. "Vettel está loco. Algún día Hamilton le va a responder, no con el coche, sino con el puño". Lo que muchos vieron como una lucha de 'macarras' en pista entraba en una dimensión aún peor fuera de ella.

Es cierto que Vettel se ofreció a hacer las paces con Hamilton en privado, pero el inglés no le perdonó sus palabras. "Mejor que se quede en pista, no tengo nada que decir y creo que ni tiene mi móvil. Los momentos difíciles muestran la cara real de las personas". Si el ambiente ya era tenso, Toto Wolff anunció que Hamilton entraba "en una guerra" con Vettel, y Maurizio Arrivabene acusó a la FIA de parcial antes de lanzar un dardo. "Lauda habla mucho; nosotros trabajamos. Que siga hablando, ya le escucharemos". Pudieron evitarlo, pero los equipos añadieron aún más picante.

Luego entró a escena la prensa. Todos condenaban de una forma u otra a Vettel, pero la Gazetta dello Sport le veía como ese 'Zidane' provocado que no pudo evitar devolverle el golpe. En el Bild criticaban a Hamilton por negarse a cogerle el teléfono, pero lo más contundente vino del Daily Mail inglés, que calificó a Vettel de "tramposo", equiparó la maniobra a Alonso en Singapur 2008 y afirmó que con Max Mosley, antiguo presidente de la FIA, hubiera sido descalificado.

'Seb', preso de otra de sus rabietas

Todo recordaba a México 2016, cuando Vettel insultó a varios pilotos y hasta a Charlie Whiting, director de carrera de la FIA. Es un piloto ya conocido por sus faltas de respeto en situaciones de tensión, y así lo recordaba su antiguo compañero Daniel Ricciardo. "Vettel no piensa antes de actuar. Tiene mucha pasión y eso me gusta, pero se vuelve demasiado loco". Pudo tener razón cuando se enfadó al tocar por detrás a Hamilton, pero nadie entendió la 'paranoia' que le llevó a meterle luego el golpe lateral.

"Hamilton tenía todo el derecho a dictar el ritmo que quisiera detrás del Safety Car. Para eso es el líder...", decía Ricciardo. Vettel se tomó la ley por su cuenta pensando que Hamilton estaba frenándole en exceso, pero lo del inglés es más un debate moral que otra cosa, según explica Emmanuele Pirro, comisario de la FIA. "Hamilton quiso que el pelotón fuera lento antes de acelerar: eso es estrategia. Pero la reacción de Vettel es intolerable".

Vettel se pudo agarrar la rabieta por varios motivos, entre ellos deportivos. Hamilton, que de algún modo estaba 'jugando con él' detrás del Safety Car, tenía mejor ritmo y 'Seb' acabó irritado, más aún con un título en juego que no tiene en la mano. Le hubiera bastado con no hacer nada para aprovechar el pit-stop extra de Hamilton e irse con 28 puntos de ventaja, pero a Austria llegará con 15 y a sólo otro arrebato de quedarse sin puntos del carnet, lo cual le impediría correr en Silverstone.

"Todo esto es el amor y la guerra de la F1"

Alan McNish, expiloto y contertulio de la BBC, fue el verso suelto al analizar este tema. "Ha sido un malentendido y además tiene un punto cómico. Hamilton va a por su cuarto título para igualar a Vettel, que a su vez va a por el quinto. Todos estos comentarios y juegos mentales que hacen es para aumentar la presión. Hamilton ya venía haciendo el juego psicológico de antes. Cuando ha salido el Safety Car, ha empezado a ir más lento... Para mí, esto es parte del amor y la guerra de la Fórmula 1".

Diez años después del cabezazo, Matterazzi afirmó haber dicho "palabras estúpidas", pidió perdón a Zidane y hasta entendía su reacción. Hamilton, sin embargo, no espetó nada a Vettel fuera de la legalidad que justificara el golpe. En realidad, de quien se esperaba algún arrepentimiento es del alemán, que acusó sin pruebas a un rival de antideportivo y cuestionó en público la labor de la FIA. Dió un cabezazo, pero a sí mismo.

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