FACTORES QUE APUNTAN HACIA EL ÉXITO

Toro Rosso, como el arquero de Kyudo: por qué puede triunfar en 2016

Un equipo técnico solvente que ha capeado un difícil temporal, uno de los mejores chasis de la parrilla en 2015 que puede mejorar este año y dos grandes promesas al ataque

Foto: Carlos Sainz a bordo de su nuevo Toro Rosso en Montmeló.
Carlos Sainz a bordo de su nuevo Toro Rosso en Montmeló.

El kyudo es un arte marcial donde se utiliza el arco para disparar sin intención. En su máxima expresión y virtuosismo el arquero se tapa los ojos, y los grandes maestros aciertan en el blanco. Salvando las distancias, Toro Rosso acertó casi a ciegas en el desafío de desarrollar su nuevo monoplaza sin conocer qué motor estaría disponible.

La primera semana de Montmeló dejó flotando detalles en el aire que apuntan a Toro Rosso como candidato a potencial sorpresa en 2016, con fundamentos y factores que presagian a una cotización al alza para el equipo de Sainz y Verstappen. Los amantes de las apuestas no deberían dejar que Toro Rosso se les escape del radar.

"Había fotos, ideas, cosas de oídas..."

Para sus medios y presupuestos, Toro Rosso ha puesto en evidencia una gran solvencia técnica que va sedimentando al alza cada temporada a medida que va cuajando su reforzamiento logístico y personal de estos dos últimos años. Si el equipo italiano ya contaba el pasado año con uno de los mejores monoplazas de la parrilla, parece que con el desarrollo del SRT11 se han hecho verdaderos milagros.

“Cuando quedó claro que el cambio de la unidad de potencia podría o no suceder y cuando la confirmación (del motor) no estaba clara, seguimos con lo que sabíamos e intentamos adivinar qué hacer”, confesaba la pasada semana el director técnico, James Key, para explicar cómo en Faenza se disparaba la flecha con los ojos cerrados: había que adaptar el motor Ferrari al chasis de 2016 sin la confirmación oficial ni tampoco datos técnicos de la unidad de potencia. Y todo ello, en un suspiro.

En noviembre el motor Renault pasaba a la historia. Pero el culebrón con Red Bull dejaba en el aire durante semanas la sustitución de la unidad de potencia francesa. “Sonaba una locura, pero había fotos, ideas y cosas de oídas. Parecía que podía ser Ferrari, pero no podíamos hablar con ellos sobre opciones de diseño hasta que se firmara el acuerdo”.

 

Segundo equipo en kilometraje tras Mercedes

En Toro Rosso comenzaron a trabajar con modelos de CAD usando fotografías. “Suena crudo, pero ¿qué podíamos hacer?”. Y cuando llegó la información de Ferrari, afortunadamente, se descubrió que la flecha lanzada a ciegas había acertado. En algunas áreas, la intuición y habilidad de los técnicos de Faenza permitió que el trabajo de varios meses se hubiera realizado en semanas. Y luego, claro está, “los chicos de producción han estado sobresalientes para tener todo a tiempo. Han sido tres meses de locura”.

Con semejantes antecedentes y un motor nuevo integrado ‘a ojo’, Toro Rosso terminó como segundo equipo con más kilometraje en la primera semana de pretemporada. 447 vueltas, por las 675 de Mercedes, por delante de un Sauber (430) que rodó con el monoplaza del pasado año. Y ello, a pesar de los problemas técnicos para Sainz y Verstappen en los dos primeros días. Con una maratoniana jornada de 161 vueltas para el piloto español, la segunda mejor marca en un solo día de toda la semana. 110 para el holandés en la última… Ya hubieran querido otros.

Ahora, a exprimir la bayeta

Todo apunta, además, que el STR 11 de 2016 ha nacido con buen pie a pesar del imponente desafío que han debido afrontar James Key y los suyos. “Podemos estar orgullosos del kilometraje conseguido durante el primer test porque no sabíamos que esperar”, reconocía Key, “con tantas cosas desconocidas con la nueva unidad de potencia y un coche completamente nuevo con el STR11. Queríamos confirmar que el coche funcionó como se esperaba con el montaje del nuevo motor y los nuevos y complicados sistemas, y parece que ha sido el caso”.

 

Llega el momento ahora de exprimir la bayeta. “Solamente estamos empezando a aprender qué hace el coche rápido, ahora tenemos que trabajar en la vertiente de las prestaciones”, resumía Key la pasada semana. Durante los cuatro días el STR11 rodó con gran carga de combustible y neumáticos medios. Sainz y Verstappen coincidieron en que su monoplaza transmite confianza, un rasgo crucial ya el pasado año para dos debutantes. Escucharles recordaba a Sainz recién bajado en la pretemporada de la última evolución del STR10. Esta semana se incorporan las últimas evoluciones aerodinámicas de frontal, alerones y fondo plano.

Dos pilotos que se cogerán al cuello uno al otro

El STR11 parece haber nacido bien parido. Si conserva las virtudes del pasado año (su paso por curva rápida, por ejemplo) y puliera detalles, con el motor Ferrari ganará un mínimo de ocho décimas, nos anticipaba Christian Horner, y una mayor fiabilidad respecto al Renault de 2015. Y Sainz también nos añadía otro factor clave para los pilotos. “Lo bueno es que hay más potencia, todo es mucho más simple, hay menos cambios que hacer en el volante, no hace falta que el piloto tenga tanta intervención”. Mentalmente, todo debería redundar en una mejor concentración para Sainz y Verstappen en carrera

Un equipo técnico eficaz con un brillante James Key al frente, un monoplaza perfilado sobre las virtudes de 2015, más fiable y potente… Y con la guinda de dos promesas de gran talento ya con un año de experiencia, que de nuevo mantendrán un extraordinario duelo entre sí esta temporada, empujándose mutuamente y, por ende, también al equipo. Si la escuadra italiana también lograra pulir algunos detalles operacionales en boxes. Lo dicho: mucho ojo a Toro Rosso en 2016.

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