otro fin de semana demoledor

Fernando Alonso, la "máquina asesina" que hoy tiene la pólvora mojada

Su imagen tumbado en la hamaca y el reconocimiento de que su motivación está aletargada a la espera de tiempos mejores nos han ofrecido en Interlagos a un Fernando Alonso con otros matices

Foto: Fernando Alonso en los libres de Brasil (Efe).
Fernando Alonso en los libres de Brasil (Efe).

“¡Nos han doblado! ¡No sé a qué estáis esperando! A no ser que queráis que pierda más tiempo...”, gritaba Fernando Alonso, entre otros mensajes por radio en los que se mostró frustrado en el GP de Brasil. A mitad de la carrera, los Mercedes ya les habían arrancado las pegatinas.

Poco hay que analizar del rendimiento de McLaren y Honda a estas alturas porque está todo el pescado vendido. Sin embargo, desde el punto de vista humano, este fin de semana nos mostró otros matices del piloto español mientras seguía recibiendo golpes en el hígado de la motivación y la dignidad como primer espada en la Fórmula 1. De alguna manera, en Sao Paulo vimos a otro Fernando Alonso diferente.

¿Dónde está esa “máquina asesina”?

“Definitivamente, tengo que mejorar para el próximo año. Cuando estás rodando en la parte de arriba tienes más motivación que te ayuda, por supuesto. Estoy en modo de espera, digamos, en el modo económico para tener toda la energía al año que viene”. En la darwiniana Fórmula 1, reconocer una debilidad o bajar la guardia es como ofrecer el olor de tu sangre a los tiburones. Por ello, escuchar tal confesión de  Fernando Alonso dejaba con la boca abierta. Más aún si quien así habla es el arquetipo del piloto luchador sin importar las circunstancias.

“Fernando es realmente un típico piloto Ferrari, ¿no? Es un luchador con un corazón de león, tiene una enorme pasión por competir”, decía del español Bernie Ecclestone cuando fichó por el equipo italiano. Tras la victoria de Sepang en 2007 con McLaren, Martin Withmarsh se refería a él como: a lean, mean, killing machine, a man, in other words, put on earth to win”. ¿Y dónde está ahora esa “máquina asesina puesta en la tierra para ganar” de la que hablaba el británico?

¿Fiabilidad? ¿Qué fiabilidad?

“Confío en que nuestros problemas de fiabilidad ya han quedado atrás. Esto significa que ahora podemos centrar nuestra atención en mejorar la potencia”. Era agosto cuando Yasuhisa Arai confiaba en el paso adelante de Honda. Centrándonos sólo en estas dos últimas carreras,  Alonso no disputaba los entrenamientos clasificatorios de México por los cambios de motor, no pasaba de la primera vuelta en carrera, tampoco completaba un giro en el Q1 del sábado, era doblado el domingo… Todo ello, a final de año y cuando se esperaba que la fiabilidad hubiera dejado de ser un problema.

La confesión Alonso -que ha vivido años duros en Renault o Ferrari- revela hasta qué punto la presente temporada está resultando brutalmente demoledora. Aunque desde que firmó con McLaren el piloto español supiera que 2015 sería un año de rodaje. Pero hasta un extremo inesperado para todos, dando luego la cara día tras día durante diez meses.

Por algún lado tenían que aflorar las frustraciones  tras 'petar' su motor en dos ocasiones el viernes y el sábado en Interlagos. “Sin decir una palabra, han avergonzado a sus suministradores de motores -humillado no es una palabra demasiado fuerte- en dos ocasiones”, explicaba el excomentarista y piloto Martin Brundle en 'Sky' sobre el bronceado y la foto de Alonso en el podio: “Sabía lo que estaba haciendo con su truco de la hamaca. Fue algo muy potente”. Firmado de la cruz a la bola. Un Alonso con retranca, ironía y sentido del humor.

Una carga de batería muy diferente

Tras dos años sin opciones con Renault, cinco de frustraciones con Ferrari, con el despilfarro de energía en el desarrollo infructuoso de varios 'hierros' por el camino (sobre todo de 2011 a 2014), con el proceso de maduración en su pilotaje en semejantes circunstancias y ante un 2015 tan devastador para la motivación de un 'killer machine'… ¿qué sería de Fernando Alonso con un monoplaza dominador como en su día tuvieron Schumacher, Vettel y ahora Hamilton?

Diferencias de personalidad y estilos de vida aparte, el británico puede permitirse la vitalidad social y personal que derrocha porque, entre otras cosas, cuando sale de boxes sabe que ya tiene a sus rivales un segundo por detrás. Psíquica, física y deportivamente, su carga de batería es muy distinta a la de quien derrocha su energía en vano afrontando luego el desgaste cotidiano ante los medios. Al final, te tumbas en una hamaca a tomar el sol.

¿Otro año más de espera?

Tal es la situación del proyecto McLaren/Honda al día de hoy que  por primera vez escuchábamos al español ponerse, por si acaso, la venda antes de la herida: “Si tenemos un mal coche en los primeros test sería una sorpresa para mí. No creo que fuera un problema para mí, sería otro año de aprendizaje y preparación para 2017. Sería triste hacer esto desde el principio. Sería una sorpresa para mí si no somos muy, muy competitivos el año que viene porque tenemos todo”. ¿Le está viendo las orejas al lobo? ¿Otro año más de espera cuando Button apunta sólo a podios en 2016?

Senna en sus años de Lotus, Hakkinen con McLaren, Schumacher en los primeros de Ferrari… tuvieron suerte de coger la ola buena y, tras años de frustraciones, toda la energía la experiencia técnica acumuladas explotaron de manera imparable. Tras tantos años de decepciones (“always chasing, chasing”, como decía el propio Senna), sería extraordinario ver a Fernando Alonso con un monoplaza dominador en sus manos. A día de hoy, se antoja difícil aunque quién sabe. Hoy, el piloto español está en 'economy mode' y puede que “2016 sea otro año de preparación y aprendizaje para 2017”. ¿Ante qué  piloto nos encontraríamos con ese McLaren-Honda  que tanto sueña y merece? ¿Lo verá el propio Alonso algún día?

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