fichado por el red bull junior team con 24 años

Dean Stoneman: de un cáncer brutal a ocupar el puesto de Carlos Sainz

Considerado la mejor promesa británica tras Lewis Hamilton, superó un cáncer durísimo que, sin embargo no acabó con su talento. Red Bull se ha hecho con él

Foto: La prometedora carrera de Stoneman se vio frenada por el cáncer cuando tenía 20 años (Imago)
La prometedora carrera de Stoneman se vio frenada por el cáncer cuando tenía 20 años (Imago)

Ha pasado de estar a pocos días de la muerte por un brutal tumor con solo 20 años a ser fichado estos días por el Red Bull Junior Team con 24 para ocupar el próximo el puesto de Carlos Sainz en las World Series. Esta es la increíble historia de un gran talento que está venciendo todos los obstáculos en su camino. ¿Su nombre? Dean Stoneman.

"Estuve a siete días de la muerte y a dos horas de perder mis piernas y los riñones". Le dieron un 30%de posibilidades de sobrevivir. Su futuro no podía ser más brillante. Acababa de lograr la victoria en la Fórmula 2. El premio, un test con el equipo Williams, le supuso un contrato con el equipo británico. En 2011 iba a correr junto a Daniel Ricciardo en las World Series… pero un brutal cáncer se cruzó en su camino.

Red Bull solo capta a sus pilotos en la adolescencia. Pero con Dean Stoneman ha hecho una excepción. Quizás Helmut Marko ha valorado que, mientras otros con su talento ganaban campeonatos, el británico luchaba por salvar su vida, pidiendo cada vez más medicamentos a sus médicos para superar su enfermedad. Y cuando milagrosamente volvió a las pistas, ese talento no se había perdido. Al contrario, porque era acompañado por la inusual madurez de quien ha luchado contra la muerte con 20 años.

Con hechuras físicas parecidas a un joven Nigel Mansell antes de su enfermedad, en Gran Bretaña se le consideraba la mejor promesa tras Jenson Button y Lewis Hamilton. Ganó en la Fórmula Renault británica tantas carreras como este último. Arrasó en la Fórmula 2 y probó con Williams en Abu Dabi al final de aquella temporada. Le ofrecieron inmediatamente un contrato de probador. Tras la prueba, viajó a Praga para fichar con el equipo ISR en las World Series. Su camino hacia la Fórmula 1 parecía imparable.

Stoneman se sentía mal al volver de Praga. Una simple gripe, no tenía importancia, pensó. Durante las Navidades empezó a perder peso. Un día vomitó sangre. Se sometió a un escáner. Aquella gripe era en realidad un coriocarcinoma, una variante muy agresiva de cáncer de testículo que se extendió por todo su cuerpo hasta llegar a su cerebro. "Tenía un tumor del tamaño de una pelota de tenis en mi estómago". Y 250 más en todo el cuerpo. Tal era su gravedad que ese mismo día recibió su primera sesión de quimioterapia, una práctica inusual. Su vida se contaba en días por los responsables del hospital de Southampton.

Stoneman sufrió cuatro operaciones durante el tratamiento. La quimio fue tan fuerte que necesitó varias transfusiones sanguíneas. Hubo de administrársele un cóctel experimental de fármacos durante 18 horas diarias, seis días a la semana, en ciclos de tres semanas, porque la quimio tradicional era ineficaz. "Mi tratamiento habría matado a una persona de 35 años al instante", reconocía el piloto posteriormente. "Tenía coágulos de sangre en los pulmones, se me cayó el pelo y sufrí daños en los nervios. También perdí algo de sensibilidad en los dedos de las manos y los pies y probablemente nunca la recuperaré".

En julio de 2011 abandonó el hospital tras un suplicio difícil de explicar en pocas líneas. Su padre, antiguo campeón de motonáutica, consiguió que participara en un campeonato de la especialidad. En la entrega de premios conoció a un antiguo piloto británico, Tiff Needell, muy popular como comentarista televisivo. "Tras varios vodkas y Red Bull me propuso que corriera con un Porsche en el campeonato británico de la marca”. Aceptó tras una prueba. Su físico no le permitía volver a los monoplazas. “Se trataba de mantener la mente ocupada”. Ganó su primera carrera. Estuvo a punto de ganar el campeonato.

Ese mismo año 2013 se animó a competir en las dos últimas carreras de GP3. Llevaba tres años sin correr en monoplazas. Quedó sexto y segundo. El cáncer no había terminado ni con su vida ni con su talento. En 2014, apoyado por Marussia, ganó en el primer fin de semana de la temporada, en Montmeló. Solo había necesitado cuatro carreras para conseguir su primer triunfo. Los problemas de Marussia le obligaron a cambiar de equipo durante la temporada. Terminó subcampeón, por detrás de Alex Lynn, piloto del Red Bull Junior Team. Ironías del destino, el británico se desvinculó del equipo austríaco por voluntad propia. Dean Stoneman ha ocupado su puesto.

El británico correrá en 2015 en el equipo Dams, junto a Nick Van der Vries, la joya adolescente tutelada por McLaren. Dicen quienes le rodearon durante su brutal tratamiento que una de sus grandes virtudes fue su capacidad para eliminar todo pensamiento negativo y de la muerte que le rondaba. Ahora, con tan dura experiencia en su interior, unida a su especial talento al volante, Dean Stoneman puede ser un arma letal para llegar a la Fórmula 1.

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